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ABC DOMINGO 21 11 2004 Internacional 37 Gianfranco Fini MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES DE ITALIA LA SEMANA INTERNACIONAL LAGARTO, LAGARTO... La diplomacia socialista no es de perfil bajo. Es de encefalograma plano. España se bate en retirada por doquiera y es recibida a terremotazos en su feudo iberoamericano SEBASTIÁN BASCO Fini, durante una conferencia de Prensa en el palacio Chigi, en Roma AP El antiguo jefe del Frente de Juventudes del MSI, convertido del neofascismo al postfascismo, está considerado como el político más serio de Italia El postfascista tranquilo POR JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. En el torbellino de la política italiana, el único líder que mantiene la calma y mantiene la palabra es Gianfranco Fini. Psicólogo de formación universitaria y político de profesión, Fini es un personaje elegante y calculador, cuyos nervios de acero hacen saltar de vez en cuando los de Silvio Berlusconi, su mentor y a la vez su rival en una plaza muy difícil, pues en las cumbres del poder en Roma dominan las intrigas desde que Bruto se deshizo de Julio César a puñaladas. Este psicólogo de Bolonia tenía sólo 25 años cuando Giorgio Almirante le incorporó en 1977 al comité central del Movimento Sociale Italiano (MSI) y le entregó la jefatura del Frente de Juventudes. Poco después le nombro heredero del Movimento y, en cierto modo, la historia italiana de Fini repite a menor escala la española de Adolfo Suárez, demostrando que las transiciones políticas las hacen mejor quienes conocen la casa. Con paciencia y sangre fría, el psicólogo y periodista logró democratizar el partido de los nostálgicos de Benito Mussolini, convirtiéndolo en 1995 en Alianza Nacional, y prestando así un gran servicio a la paz en Italia. Su hazaña es paralela a la de Massimo D Alema, que inició su vida política como líder de las Juventudes Comunistas pero supo ganarse el futuro transformando el PCI en el partido de los Demócratas de Izquierda. A sus 52 años bien llevados, Fini puede estar plenamente satisfecho. Ha completado la metamorfosis de neofascista a postfascista- -y casi postmoderno- -ganándose, poco a poco, el respeto de la comunidad internacional. En un mundillo políti- Los nervios de acero de este psicólogo hacen saltar en ocasiones los de Berlusconi, su mentor y a la vez su rival co dominado por las volteretas y los cambios de lealtades, Fini destaca por su continuidad. Aunque puede cambiar de idea de un año a otro, mantiene la misma de un día para otro y de un mes para otro, lo cual no es poco en Italia. El cuarto ministro de Exteriores en tres años de Gobierno Berlusconi ha podido llegar a la Farnesina- -un enorme edificio que nació, paradójicamente, como sede del partido fascista- -gracias a que el Cavaliere le abrió las puertas del mundo nombrándole representante del Gobierno italiano en la Convención Europea. En ese foro, Fini pasó de paria a estadista por sus propios méritos, pero gracias a un contacto cercano con los demás líderes europeos que le hubiera sido imposible desde Roma. Sus visitas de 1999 a Auschwitz y de 2003 a Jerusalén terminaron de marcar la ruptura con los crímenes del fascismo. El último lastre era su frase de que Mussolini ha sido el mayor político del siglo XX El año pasado la retiró, y le ha ido muy bien. ale que Rodríguez Zapatero y el jefe de la diplomacia española, Moratinos, no sean los únicos responsables del fracaso de la XIV Cumbre Iberoamericana, recién cerrada con más pena que gloria en San José de Costa Rica. Vale también que ninguno de los dos sea el culpable directo del terremoto que ayer sobresaltó a los costarricenses. El buen sentido aconseja, en cuanto a la primera de estas desgracias, repartir pescozones a partes iguales entre las diplomacias de Costa Rica, que no ha estado muy fina en la planificación y convocatoria de su cumbre; de España, que no ha cultivado con diligencia la asistencia de los pesos pesados del continente a la decimocuarta edición de estas citas, que son un invento español y, lamentablemente, sobreviven por el solo impulso de Madrid; de Chile, que no ha querido o sabido buscar otras fechas para reunir en Santiago el Foro Asia- Pacífico- -cuándo se habrá visto en otra- en el que puede uno fotografiarse junto a Bush, Putin, Hu Jintao, Koizumi... Dado el reparto estelar reunido en la capital chilena, no cabe acusar de deserción a quienes han preferido salir en la foto de Santiago antes que en la de San José. La parte alícuota en el reparto de pescozones sale a un 33 por ciento por cabeza para cada una de las tres diplomacias. En cuanto se refiere a la segunda de las desdichas arriba mencionadas, asegura el instituto sismológico costarricense que la responsabilidad directa es de un par de placas tectónicas- -no sé qué se llama la una y no sé cómo, la otra- Por este lado, pues, no señalemos a Zapatero y Moratinos. Pero sí vamos a apuntar a ambos, con el índice, como culpables de la retirada en que se bate nuestra diplomacia en todos los frentes. Rompieron amarras con Washington y Londres, en la singladura de Irak, de la peor manera posible: sin esperar una resolución de la ONU que salvara la cara de nuestra presencia en tierras iraquíes; sin poner sobre la mesa la contrapartida de un apoyo al menos diplomático y financiero para la posguerra; sin ofrecerse para formar parte de la misión de la OTAN que adiestrará al nuevo ejército iraquí y, finalmente y lo que es más grave, sin ganar nada en el enroque, porque si te enfadas con la Casa Blanca que sea, al menos, a cambio de otras alianzas sólidas. También en este aspecto merece una cuchara de palo el Gobierno de Zapatero. El presunto eje de la firmeza, París- Berlín, no se ha convertido evidentemente en París- Berlín- Madrid. Al parecer, nada tenemos que aportarles que les merezca la pena. Ni siquiera se aprecia, realmente, esa supuesta mejoría en nuestras relaciones con Marruecos que se nos quiso vender. Como los palacios de Moncloa y Santa Cruz navegan entre dos aguas en el Sahara- -qué paradoja- ni Rabat se te echa en los brazos, ni Argel te jalea, ni te aplaude Tinduf. En fin, ni chicha ni limoná. Y el experto en Oriente Próximo, ná Vamos, que como no organicen el año que viene en Salamanca la resurrección de los muertos de Iberoamérica se van a lucir. Más les vale. Porque hay quien empieza a hablar de gafes: primera asistencia de Zapatero- Moratinos y primer terremoto en la sede de una cumbre iberoamericana. Lagarto, lagarto. V