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30 Internacional DOMINGO 21 11 2004 ABC ROCCO BUTTIGLIONE Ministro italiano de Política Comunitaria Hay cosas más importantes que un asiento en la Comisión, y la conciencia es una MADRID. Prefiere no hablar de la situación política española, porque un ministro del Gobierno italiano no habla de los asuntos de España pero Rocco Buttiglione, cuyas polémicas declaraciones abrieron un cisma en la Comisión Europea y le obligaron a renunciar a su puesto como Comisario de Seguridad, Libertad y Justicia, no duda en hablar de aquel momento, asegurando que hay una razón de conciencia en su actuación. Durante una fugaz visita a Madrid para participar en el congreso Católicos y Vida Pública que organiza la Fundación Universitaria San Pablo- CEU, Buttiglione comentó a ABC sus inquietudes ante el futuro de una Europa donde se está intentando imponer el relativismo moral como doctrina oficial ¿Cuál es la Europa con la que sueña Rocco Buttiglione? -Quiero una Europa liberal, donde haya libertad de pensamiento y de conciencia y nadie pueda ser discriminado por ser homosexual, cristiano o musulmán. Si no hay libertad, el criterio que prevalece es la fuerza. Ahora se intenta imponer el relativismo moral como doctrina oficial en Europa. Los que tenemos un pensamiento ético, ya sea cristiano, musulmán o budista, corremos el riesgo de ser discriminados. ¿Se ha sentido discriminado por ser cristiano? -Es evidente que sí. Si uno dice que las prácticas sexuales cristianas son aberrantes, no es malo. Pero si pido el derecho a pensar que quizá la homosexualidad sea un pecado, debo ser discriminado. Esto es una contradicción del principio de la libertad de conciencia. Siempre existe el riesgo del totalitarismo, y hay que reaccionar ante ello con la afirmación de la libertad. Esa libertad tiene su raíz en el Evangelio. ¿Está a favor de la ampliación de la Unión Europea? -La ampliación era absolutamente necesaria. Sin ella, hubiera sido muy posible que hoy existiera una Bosnia cien veces más grande, lo que podría haber provocado una gran guerra civil o, aún peor, una III Guerra Mundial. Cuando Europa decidió abrir sus confines provocó una apertura al proceso democratizador en estos países. ¿Hasta dónde se puede abrir Europa? ¿Rusia, Turquía? -Podemos discutir sobre eso, pero Europa necesita tiempo para asentar los confines actuales, con la posible excepción de Rumania, Croacia y Bulgaria y, de alguna manera, los Balcanes. Más allá de eso, cuidado. No digo que no. Claro que Rusia es Europa, pero desde el punto de vista institucional, cuidado. Y Turquía... Tras su frustrado nombramiento como comisario de Seguridad, Libertad y Justicia por unas polémicas declaraciones sobre mujeres y homosexuales, Buttiglione muestra un tono moderado TEXTO JESÚS BASTANTE. FOTO ÁNGEL DE ANTONIO Buttiglione, ayer en la Universidad San Pablo CEU, en Madrid Se intenta imponer el relativismo moral como doctrina oficial en Europa. Los que tenemos un pensamiento ético corremos el riesgo de ser discriminados La mayoría de los países europeos permiten en su legislación el aborto, pero no se dice que el niño no nacido no tiene derecho a la vida, sino que el derecho de la madre prevalece ¿Es Europa Turquía? No sé. Debemos debatir, en Europa y también en Turquía. No sabemos cómo va a definirse la nueva situación política en Turquía, y antes hay que entrar en el debate sobre cuál es la conciencia de Europa. -Turquía es un país de mayoría musulmana... -El problema de las raíces cristianas no está en la Constitución, que de alguna manera sí las reconoce. Necesitamos ver qué podemos ser, y fomentar una visión liberal cristiana frente a la amenaza de un totalitarismo suave, de izquierda, que piensa que en Europa todos pueden tener conciencia ética menos los cristianos. ¿Hay un ambiente hostil contra el Cristianismo en Europa? -Creo que algunos no quieren tolerar la fe ni siquiera en el ámbito privado. Pero no quiero dramatizar. Europa siempre ha girado en torno a procesos de cristianización y descristianiza- ción. Hay que hacer este debate. -En toda Europa se plantean una serie de temas, como los matrimonios entre homosexuales... -Hay tres países que hablan de ello, pero otros veintidós no lo van a legalizar. Pero la discriminación más fuerte que tenemos en Europa va contra los padres, que invierten buen parte de sus vidas en la educación de sus hijos, que son el futuro de toda nación y pagarán las pensiones de todos, incluidos los homosexuales, que no tienen la posibilidad de tener hijos. ¿Qué hacemos para ayudar a esas familias? Casi nada. Esa es la discriminación más fuerte que tenemos hoy en Europa. -Hay otras cuestiones, como el aborto, la eutanasia, la investigación con células madre... -La mayoría de los países europeos permiten en su legislación el aborto, pero no se dice que el niño no nacido no tiene derecho a la vida, sino que el derecho de la madre prevalece. Utilizar seres humanos para la producción de medicinas no se corresponde con la conciencia de los europeos. Sobre la eutanasia hay una gran confusión: muchas veces se presenta como la renuncia al encarnizamiento terapéutico. -Se acaba de aprobar la nueva Comisión Europea, en la que usted no está... -Quiero felicitar a Barroso y a los otros. Necesitamos una Comisión fuerte. ¿Qué siente al ver que finalmente no pudo estar en dicha Comisión? -Bueno... Hay cosas más importantes que un asiento en la Comisión Europea. La conciencia es una de ellas. No hubiera tenido sentido pedir justicia para Buttiglione, ésa ya llegará; era más importante crear las condiciones apropiadas para que saliera la Comisión. ¿Se siente dolido? -Sí, pero es necesario tener un poco de conciencia en la vida. Al ser cristiano, debo estar dispuesto a dar la vida por la fe. No sé si podría hacerlo, pero sí soy capaz de dar un asiento de la Comisión Europea. ¿Es importante la prudencia en política? -Soy muy prudente en política. Deseaba ser comisario europeo, e intenté no hacer nada que lo impidiera. Ellos hablaron de pecado, y yo simplemente dije: Es posible que yo piense, tengo el derecho de pensar que la homosexualidad sea un pecado, pero eso no tiene nada que ver con la discriminación Para ellos no fue bastante. Ellos piensan que si uno tiene una valoración moral sobre la homosexualidad, es un ciudadano de segunda clase en Europa. Y eso es muy grave.