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ABC DOMINGO 21 11 2004 Nacional 17 La sentencia de Vera fue dudosa y deseo que sea indultado ¿Rafael Vera debe ser indultado? ¿Hay pelea en el PSOE? -Si la petición de indulto obedeciera a un interés político distinto al de reflejar el ejercicio de un derecho, yo no compartiría esas tesis. Pero, al menos, en lo que conozco, la postura de Rodríguez Ibarra es de una gran incomodidad con una sentencia que, cuando menos, vamos a llamarla dudosa. Es una sentencia arbitraria y excesivamente especulativa. Entonces, muchas personas que apreciamos y respetamos a Vera expresamos nuestra disconformidad y nuestro deseo de que sea indultado, eso sí, sin privilegios sobre otros indultos. Entiendo que es una sentencia que no prueba en ningún caso los hechos por los que se condena a Vera. Ahora, si lo que se plantea es un pulso entre facciones del PSOE yo ahí no estoy, ni está Ibarra, ni creo que esté nadie. dos tenemos que asumir es que mientras siga esta ley electoral, que creo que hay que modificar, tenemos que acostumbrarnos a que la llave parlamentaria, en muchas ocasiones, esté en manos de partidos que no representan siquiera al uno por ciento de la población... pero son las reglas que nos hemos dado. Por otro lado, tampoco es que haya una gran diferencia entre estas negociaciones iniciales del Gobierno Zapatero con las iniciales que tuvo en su día el Gobierno Aznar, cuando no tenía mayoría absoluta y pactaba con el PNV y CiU. -La Conferencia de presidentes fue para el PP sólo una foto; para Ibarretxe no parece significar mucho salvo un nuevo escenario donde exhibir su plan soberanista; y Maragall dice que este foro abre la vía hacia un Estado compuesto o federal ¿De qué ha servido? -Barro para casa. Eché de menos que no estuviera el presidente de la FEMP porque es una conferencia que intenta universalizar las instituciones territoriales españolas. Y una de ellas es la municipal. Dicho esto, es evidente que la visión que pueden tener los territorios es no sólo diversa, sino las más de las veces contradictoria porque hay intereses económicos diversos. Hay regiones que defienden privilegios frente a otras que demandan solidaridad. De ahí la necesidad de un Estado fuerte. Todas esas declaraciones son el mejor argumento para quienes defendemos que haya un Estado fuerte que pueda reequilibrar las desigualdades. Si no, quedaríamos sometidos a un Estado en el que imperaría la ley del más fuerte. Esas contradicciones reflejan el gran riesgo que tiene España: se me escapa qué reformas estatutarias son ya necesarias a estas alturas en que, después de 25 años de Constitución, el Estado central ha quedado prácticamente desmantelado. Le quedan muy pocos recursos para ejercer políticas de cohesión y vertebración, sobre todo sociales, que es lo que le da naturaleza y razón de ser al propio Estado. Lo que ocurre es que estas cosas no se suelen decir porque parecen nostalgias del pasado que no están de moda. Pero el pasado más real es precisamente el que defienden algunos presidentes autonómicos y partidos nacionalistas, que rememoran la España feudal, la España del señor poderoso. Y eso sí que es rancio y contrario a la modernidad. -Habla de nacionalistas... pero ¿cómo percibe las disensiones en el se- Hay presidentes autonómicos y partidos nacionalistas que sólo quieren la España feudal. Eso sí que es rancio Tiene que haber otra actitud por parte del PP. Está encrespado, radical y con contradicciones de fondo importantes no de su propio partido respecto al modelo de Estado? -El PSOE y su Consejo Territorial lo tienen claro. El modelo de Estado del PSOE es el que marcó el compromiso de Santillana del Mar, firmado el año pasado. Nuestro modelo territorial es, primero, el que marca la Constitución y el que viene determinado por nuestras resoluciones del congreso. Después... el que haya debate es positivo. También lo hay en el seno del PP. En la Conferencia de presidentes hubo unas diferencias importantes entre el presidente de Galicia, junto al de Navarra, respecto a otros presidentes del PP. ¿Es malo? No. Que haya visiones diversas contribuye a buscar el término medio que a todos sirva. Tan mala es la idea monolítica de inmovilismo absoluto, como la de avanzar en una reforma que nunca tiene final. ¿Ve usted a la selección española de hockey jugando la misma competición contra la catalana? -Me parece un absurdo e imagino que se impondrá el sentido común. No puede jugar una parte contra el todo. No va a haber una selección que se llame resto de España Son esos pasos aparentemente menores, aparentemente sin importancia que se dan en el lenguaje político, pero con los que los nacionalistas van ganando batallas importantes y dando pasos irreversibles. Al final, uno de los grandes problemas de la convivencia que tenemos hoy los españoles es la ausencia de reciprocidad en el tratamiento que las regiones donde gobiernan los nacionalistas dan a quienes no piensan como ellos. Y esto llega incluso a la amenaza y coacción a las libertades, en el caso del País Vasco, o de acoso a la lengua española, en el caso de Cataluña. Muchas veces, las demandas que plantean a los demás no las aplican dentro de su casa.