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14 Nacional LA AMENAZA DEL TERRORISMO ISLAMISTA DOMINGO 21 11 2004 ABC Abu Dahdad considerado jefe de Al Qaida en España, aparece en el centro de prácticamente todas las tramas de terrorismo islamista descubiertas en nuestro país. Sin embargo, su nombre no es el único que aparece de forma recurrente en las distintas operaciones de las Fuerzas de Seguridad Una compleja tela de araña tejida en torno a Abu Dahdad TEXTO: D. MARTINEZ, P. MUÑOZ JOSÉ EMILIO SUÁREZ TRASHORRAS ANTONIO TORO CARMEN TORO CÉLULA DE AVILÉS bía encomendado la misión de volar con un camión bomba la Audiencia Nacional, entre otros edificios representativos de Madrid. Y también la infraestructura que Lamari tenía en Levante fue la que aprovechó Achraf para montar la suya en la misma zona. Incluso uno de sus integrantes, Hocine Kedache, también detenido, alojó en su casa al emir del 11- M entre junio y septiembre de 2003, cuando se encontraba en busca y captura. No sólo eso. Los últimos cotejos realizados por la Comisaría General de Policía Científica han permitido determinar que unas huellas dactilares encontradas en un libro localizado entre los escombros del piso de Leganés (Madrid) donde se suicidaron siete de los terroristas del 11- M, pertenecen a uno de los arrestados hace unos días por su relación con el grupo creado en Levante por Mohamed Achraf. En concreto, se trata de Djamel Seddiki, arrestado el pasado 3 de noviembre en Gandía en el marco de la operación Nova Según se cree, al igual que Kedache y otros miembros de la célula, también tuvo contactos directos con Allekema Lamari. MADRID. Como una tela de araña, el terrorismo islamista consiguió tejer en España a lo largo de los últimos años toda una infraestructura de la que se han descubierto cuatro células sólo desde que se produjeron los atentados del 11- M. No obstante, esta división, como vienen demostrando las investigaciones policiales y judiciales, no constituye compartimentos estancos. Más bien, todo lo contrario. Los jueces Del Olmo y Garzón advierten que el terrorismo islamista no tiene una estructura al estilo de la banda ETA: no está jerarquizado, no existen aparatos especializados en un papel u otro, ni siquiera un líder claro que marque directrices. Las células actúan de forma autónoma, son capaces de financiarse a través de la delincuencia común y tienen una enorme capacidad de reproducirse. Al Qaida es, por decirlo de forma gráfica, la que pone la marca, una siniestra franquicia. Cada cierto tiempo se crean grupos nuevos que muchas veces toman el relevo a los desmantelados. El último ejemplo: cayó la célula del GIA en Valencia en 1997 y con sus restos Mohamed Achraf, ahora detenido en Suiza, creó en 2004 otra igual de peligrosa en la misma zona. Los nombres se repiten una y otra vez, como cerezas sacadas del mismo cesto según expertos consultados por ABC. Nasar, Al Suri como él sirio nacionalizado español y al que fuentes policiales sitúan en el último peldaño de la escalera del 11- M. De hecho, como informaba ayer ABC, Estados Unidos ha ofrecido 3,8 millones de euros por la información que permita llegar hasta él. Se le considera máximo responsable de los campos de entrenamiento de Derunta y Al Ghuraba, en Afganistán. Pero sigamos con Zougam. Además de los casos antes mencionados, el marroquí también está incluido en la lista de integrantes de la célula que entre 2002 y febrero de 2003 consiguió montar en España Mustafá Maimouni, en la actualidad encarcelado en Marruecos por los atentados de Casablanca. Zougam tampoco es ajeno a estos actos criminales, no por su participación, sino por los contactos que mantuvo con algunos de los autores, uno de ellos Abdelaziz Benyaich. JAMAL AHMIDAN ABENNABI KOUNJAA RACHID OULAD MOHAMED OULAD ASRIH RIFAAT ANUAR Suicidas de Leganés El emir del 11- M Al igual que Jamal Zougam, el nombre de Allekema Lamari, emir del 11- M, también es recurrente. El séptimo suicida de Leganés no sólo figura en el entramado terrorista de los trenes de la muerte sino que su actividad alcanza a las dos células- -una en la cárcel de Topas y otra en la zona de Levante- -que dirigía Mohamed Achraf. De hecho, tres hombres de Lamari, detenidos junto a él en 1997 por su pertenencia al GIA y ahora encarcelados, formaban parte del grupo al que Achraf ha- Un nombre, tres células Otro hombre que sirve de eslabón entra las células creadas por Mustafá Maimouni, la de Achraf y la del 11- M es el de Faisal Allouch, encarcelado por orden de Garzón tras ser detenido en la Nova La casa que Allouch tenía en el barrio madrileño de Villaverde sirvió de centro de adoctrinamiento para los integrantes del grupo que dirigía Maimouni, para los que estaban a las órdenes de Serhane ben Abdelmajid Fakhet, El Tunecino y para algunos de los implicados en el grupo de Achraf. En la vivienda se celebraban reuniones en las que se exaltaba la yihad, se defendían los valores del muyahidín y se decidía quién se constituiría en un guerrero islámico para combatir a los enemigos del Islam. También se les incitaba a cometer robos y otros delitos contra la propiedad como parte de la yihad. En la larga lista de asistentes a estas reuniones figuran dos de los máximos hombres de confianza de Abu Dahadad Amer Azizi, uno de los jefes de Al Qaida en Europa, y Said Berraj, otro destacado dirigente de la galaxia terrorista de Osama Bin Laden. Azizi y Berraj están considerados por el juez Juan del Olmo como inductores de los atentados del 11- M y por este motivo tiene dictadas contra ellos órdenes de busca y captura internacional. A esta tupida red de reuniones y contactos no es ajeno Rabei Osman el SaINFOGRAFÍA ABC Botón de muestra Jamal Zougam es el botón de muestra más palmario. No hay operación en la que el marroquí no salga a relucir. Encarcelado como presunto autor de los atentados del 11- M, este miembro de los Soldados de Alá ya fue del interés del juez Baltasar Garzón dentro de las investigaciones que condujeron al desmantelamiento en 2001 de la célula que dirigía Abu Dahdad sirio que, por su condición de autor intelectual del terrorismo islámico en España, es común denominador en cada uno de los golpes policiales. Estos son los enunciados de su abultado historial: en noviembre de 2001 fue detenido por el juez Garzón por ser el responsable de Al Qaida en España; en diciembre de 2003 el mismo magistrado lo procesó por los atentados del 11- S y en la Comisión del 11- M el comisario Rafael Gómez Menor, jefe de la sección segunda de la Unidad Central de Información Exterior, le consideró el autor intelectual de la matanza En realidad, de una forma u otra aparece como el centro de casi todas las tramas y su figura se hace más inquietante por sus privilegiadas relaciones con algunos de los máximos jefes de Al Qaida. Es el caso de Mustafá Setmariam Las células actúan de forma autónoma, se financian a través de la delincuencia común y tienen gran capacidad de reproducirse Los terroristas que logran escapar a una operación acaban por formar parte de otros grupos que persiguen los mismos objetivos El líder de Al Qaida en España es el sucesor de Al Suri, uno de los máximos jefes de esta red criminal y el cerebro del 11- M yed, Mohamed el Egipcio quien se ha atribuido la planificación de los atentados del 11- M aunque la Policía lo sitúa en un escalón más bajo. A este individuo, con cierta tendencia a la fabulación, se le vincula con la célula de Mustafá Mimouni a través de Mohamed Larbi Ben Sellam, imputado por Garzón y en paradero desconocido, y con la de la matanza de Madrid por medio de El Tunecino Basel Gayoun y Fouad el Morabit. El móvil de El Egipcio En concreto, a estos dos últimos, en el momento de ser detenidos, se les intervinieron unas agendas en las que aparecía un móvil de El Egipcio El seguimiento de este número de teléfono fue la pista definitiva que llevó a la Policía italiana a su captura en Milán. Se está a la espera de su extradición. El penúltimo caso que se suma a esta enrevesada trama viene de Holanda. Dos de los detenidos tras atrincherarse en un piso de La Haya tuvieron relación con el marroquí Adeladim Akoudad, -detenido en Badalona en octubre de 2003- quien a su vez estaba relacionado con los argelinos capturados en la operación Lago realizada por la Policía en enero de 2003.