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ABC DOMINGO 21 11 2004 Opinión 5 CARTA DEL DIRECTOR EL CAMINO DE LA MONCLOA IGNACIO CAMACHO educación, salud, comercio, empresa- la agenda del Gobierno esté ceñida a las reivindicaciones de colectivos sociales minoritarios y de aliados oportunistas como Carod- Rovira, dispuestos a rebañar en su beneficio la inestabilidad parlamentaria del Ejecutivo, al que no duda en situar al borde de la humillación en cuestiones simbólicas de menor rango, como la polémica del valenciano. La sensación de que el gabinete de Zapatero circula por un carril lateral al margen de los problemas reales de la vida española aumenta en la opinión pública a medida que el tiempo pasa sin que el Gobierno sea capaz de confeccionar un programa de trabajo adecuado a las demandas de un país necesitado de impulso político para sostener su papel en el concierto europeo. Sólo el crédito personal del presidente- -fruto del éxito de su estrategia gestual, el célebre talante- -mantiene a los socialistas con una diferencia sensible respecto a un PP que aguanta bien el siempre difícil período de reconstrucción tras su inesperada derrota de marzo. Es posible, sin embargo, que este desgaste gubernamental impropio de un poder recién estrenado pudiesereflejarse de un modomás agudo en las encuestas si la oposición se hallaraen condiciones de centrarse en la crítica a la inexistencia de un proyecto de gobierno, tal como Rajoy apuntó en su comparecencia citada. Ocurre, sin embargo, quela sombradel 11- Mproyecta aún sobre la vida nacional un espacio de penumbra y confusión que impide al PP apretar con más fuerza las tuercas que los socialistas se van dejando sueltas por el mapa político. La necesidad de aclarar las dudas sobre el atentado es tan manifiesta como la propia existencia de esas dudas, acrecentadas con la aparición de la cinta del confidente asturiano que advertía de una trama de tráfico de explosivos tres años antes de la masacre. Pero mientras la tragedia de marzo presida la agenda nacional, la opinión pública permanecerá más o menos en el mismo punto de división que cristalizó tras el atentado. De alguna manera, el empeño del PP por limpiar su imagen y demostrar que la presencia de ETA en la autoría intelectual de la matanza no es una quimera ni un fruto de la manipulación de Aznar, está lastrando las posibilidades de sacar muchomás partido de la debilidad y los errores del Gobierno, al situar el debate político ocho meses atrás, en un episodio cuyo alcance conmociona la conciencia nacional. En este sentido, la comisión parlamentaria se ha vuelto en contra de los intereses del PP, que sin embargo es rehén de su propia voluntad inicial y no puede avenirse a cerrarla pese a que sus más lúcidos dirigentes entienden ya sin reservas que su permanencia sólo sirve para proporcionar al PSOE un oxígeno que de otro modo le faltaría. Aun en el caso de que la intervención de ETA o de algún otro factor oculto pudiera demostrarse- -hasta ahora se trata como máximo deuna certidumbre moral para muchos- es dudoso que ese dato pudiese volcar retroactivamente la opinión nacional de una manera decisiva. En cierto modo, el estancamiento del PP en las encuestas pese al desgaste del Gobierno prueba que quienes están ya convencidos de que el terrorismo etarra IGNACIO GIL Rajoy, en el foro ABC celebrado el pasado lunes tuvo que ver con lamasacre son los mismos que apoyarían al partido incluso en la hipótesis de que la versión oficial de la pañoles- -matrimonio homosexual, reformas constitucioexclusiva autoría islámica resultara cierta y, sensu contrario, nales y estatutarias, educación islámica, polémicas lingüísno parece quelos partidarios del PSOE vayan a torcer su inclinaticas- -y la rara propensión de los ministros a meterse en ción por el hecho de que se evidenciara que el primer diagnóstilíos con anuncios confusos de globos sonda y rectificaciones co de Aznar y Acebes era más real de lo que aparentaba la seexpress prometen, en efecto, un campo fértil en el que labrar cuencia de los hechos en aquellas horas dramáticas. una oposición razonable. La investigación del 11- M ha de seguir por todos los medios, Resulta incomprensible que, mientras la mayor parte de incluida por supuesto la decisiva participación de los medios de los ciudadanos continúa esperando propuestas serias sobre comunicación, pero, como dijo esta semana en la comisión Ignacuestiones decisivas para su vida y desarrollo- -impuestos, cio Astarloa, el ex secretario de Estado de Interior, puede que sólo estemos al principio de ese largo curso lleno de sorpresas. Precisamente por ello el PP ha de centrarse en un trabajo de El líder del PP ha empezado a sacar oposición cotidiana que le permita ir cerrando la brecha que aún le separa de los socialistas, lo que a tenor de la errática dericonclusiones de los indicios de va gubernamental no parece en la actualidad demasiado difícil. Rajoy ha comenzado a marcar la línea, y la torpeza de Zapateresquebrajamiento que la errática y ro y sus ministros le facilita la tarea. El conocimiento de la verdadsobrela matanzademarzo es imprescindibleporquedespejademencial agenda del Gobierno ría de demonios la conciencia colectiva, pero a la Moncloa se llega por otro camino, señalado por una flecha que pone futuro provoca en la imagen del PSOE director abc. es UIENES, desde dentro y desde fuera del Partido Popular, albergan dudas de que Mariano Rajoy tenga fuelle bastante para aspirar con posibilidades seriasa la reconquista de la Moncloa, habrántenido que reconsiderar siquiera parcialmente su pesimismo a la vista del barómetro trimestral del CIS conocido esta semana. No tanto porque el PP haya experimentado en los últimos meses un crecimiento significativo- -en realidad, ha bajado más de medio punto en intención de voto- sino porque el PSOE de Rodríguez Zapatero ha sufrido un desgaste insólito para un partido que acaba de alcanzar el poder: nada menos que dos puntos en sólo tres meses, de julio a octubre. Un descenso francamente inquietante que, a tenor de las bajísimas puntuaciones de los ministros, no es mayor porque el presidente continúa gozando de un extraño estado de gracia que parece protegerle de los desatinos de su Gobierno. El tono con que Rajoy se empleó el pasado lunes en el Foro de ABC, mucho más comprometido en la crítica de lo que su habitual sensatez acostumbra a aconsejarle, da a entender que el líder del PP ha empezado a sacar conclusiones de los indicios de resquebrajamiento que la demencial agenda del Gobierno provoca en la imagen del PSOE. El énfasis gubernamental en problemas ajenos a los de la mayoría de los es- Q Consejos en el adiós En la entrevista que publicamos con motivo del final de su embajada en España, George L. Argyros aboga por la mejora de las relaciones bilaterales entre España y EE. UU. Pide al nuevo Gobierno un esfuerzo por comprender a su país. Y como también advierte que no hay que esperar grandes cambios en la política exterior de la Casa Blanca, parece claro que Washington espera gestos de Madrid. Amistosos, claro. Manual de tregua El Ministerio del Interior está diseñando ya una estrategia para hacer frente a una hipotética declaración de tregua por parte de ETA. Aunque a corto plazo no es previsible que se dé semejante escenario, los servicios antiterroristas empiezan a elaborar documentos que establecerían las exigencias mínimas para emprender conversaciones. Hoy por hoy se trata de una mera hipótesis de trabajo. Pero no está de más para, si se diera el caso, afrontar la nueva situación con una doctrina clara desde el punto de vista operativo. Baste recordar que los etarras aprovecharon, por ejemplo, las treguas de 1989 y 1998 para reorganizarse. Ahora que la banda está más debilitada que nunca se trata, pues, de evitar que los terroristas utilicen un alto el fuego sólo para tomar oxígeno y seguir en lo mismo. Ahora, azúcar amargo La propuesta sobre la reforma de las ayudas al sector azucarero que la nueva comisaria de Agricultura, la sueca Mariann Fischer, trasladará mañana a los Veinticinco apunta de nuevo a la hiel. La ministra Elena Espinosa se sumará al bloque de países que se oponen a una reforma que en el caso español podría destruir 30.000 empleos. Es de esperar que haya más suerte y más destreza que la demostrada con el algodón.