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96 Los sábados de ABC SÁBADO 20 11 2004 ABC TENDENCIAS Coche compartido. En algunos países, esta idea es un fenómeno sociológico. En España, por ahora, es un proyecto que empieza a despegar, con un horizonte despejado por delante. El paisaje de atascos cotidianos y los gastos fijos que significa un automóvil alientan sus posibilidades de éxito Solo... o en compañía de otros lave activa el contacto, todavía de noche, con la carretera iluminada por las luces de freno. Una caravana de hormigas rojas se dirige al trabajo o a la Universidad. Y, en cada coche, una persona. Dicen los psicólogos que el autómovil es nuestra segunda casa, sofá y música, y, claro, no le abrimos la puerta a cualquiera. ¿O sí? En el norte y el centro de Europa, donde tendemos a creer que se vive unos años por delante, el fenómeno del coche compartido es moneda común. En España, la idea empieza a colarse de perfil, aún tímidamente. Pero, a día de hoy, ya conviven al menos tres iniciativas que apuntan a esa diana. Veamos. Lal POR JUAN FRANCISCO ALONSO Una flota para elegir El movimiento carsharing podría traducirse como flota compartida. O de otra manera: un grupo de socios paga unas cuotas y dispone de un número determinado de coches de diferentes modelos en varios aparcamientos de la ciudad. Algo así empieza a funcionar a final de mes en Barcelona. De momento, modestamente (diez coches, cinco aparcamientos y cien clientes) pero con el propósito de llegar en 2005 a ochenta coches y a otros municipios. La idea www. catalunyacarsharing. com funciona como un reloj en Suiza. Ése es el modelo analizado en Barcelona, aunque también hay experiencias similares en Alemania, Holanda, Dinamarca o alguna ciudad de Estados Unidos, como San Francisco. En el caso suizo, el sistema carsharing está implantado en trescientas ciudades, con setenta mil clientes. El mercado poten- Carsharing Sistema de flota compartida que llega a Barcelona nes de litros de combustible que se quedaron sin consumir. Se avanza lentamente, pero, en el último año, la sensibilización es mucho mayor asegura. Nuria, que viaja cada día de Hospitalet a Barcelona, aún no ha encontrado socios para compartir su coche. Vi esta idea mientras daba vueltas por Internet, en la web del Ayuntamiento, y me llamó mucho la atención. Era muy divertida No es el único caso. La página de Tres Cantos (Madrid) municipio que se sumó al proyecto hace apenas dos meses, registró en octubre 1.114 visitas. Entre ellas, la de Carlos, de veinticinco años, becario en la Universidad Complutense. Lo primero que se me vino a la cabeza es que era una buena forma de ahorrar dinero, porque la gasolina se paga a medias. Pero además recordé los seis años de carrera, cuando iba en un autobús atestado, mientras, al lado, los coches estaban ocupados por ¡una sola persona! Caminos comunes Tere Buch se sienta cada mañana en su oficina de Tarrasa frente a un ordenador, una página web www. compartir. org y unas veinticinco mil vidas cruzadas. Ése es el número de personas que buscan mediante esta herramienta alguien que realice el mismo trayecto cada día, para ir a la oficina, o quizá ocasionalmente, en un viaje de vacaciones. Sólo el 48 por ciento son españoles. El resto son franceses (32 por ciento) italianos (11,2) ingleses (6) y de otras zonas del mundo (2) La idea nació en 2000. Dos años después, en 2002, se adaptó a los Ayuntamientos (a día de hoy, treinta y nueve municipios en toda España) de forma que el usuario lo percibe como un servicio municipal. Y en 2003 empezaron a casar las piezas, aunque con unas cifras todavía modestas. Según Tere Buch, se realizaron unos quinientos viajes regulares compartidos, unos 100.000 trayectos al año, unos dos millo- ¿LA SOLUCIÓN? POR JOAN TORRES CAROL Presidente de Ferrocarriles de la Generalitat, autor de La movilidad: casi un modelo en Aula Barcelona cial es muy grande- -afirma Miguel Ángel Dombriz, responsable del área de movilidad de la Generalitat- El 30 por ciento de los conductores que recorre menos de diez mil kilómetros obtendría beneficios de esta propuesta Los barceloneses que empiezan a sumarse al proyecto, como Teresa Abril, psicopedagoga, tendrán que pagar una cuota de inscripción de sesenta euros, otra mensual de ocho, y una suma pequeña por horas (unos dos euros) y kilómetros. Mi coche ya tiene unos años- -explica Teresa- Necesitaría cambiarlo, y he llegado a la conclu- neluso delvehículo, podemos analizarla influencia delconsumo (irracional) como generadora de irreflexión, el conceptoimperante de la evasión (pérdida delconcepto espacio- tiempo) que sumados a las cualidades intrínsecas del vehículo (libertad, flexibilidad, velocidad, hedonismo, estatus social, poder... nos conducea segmentar aunos conductoresconvencidos y practicantes de estas virtudes conductores de conducta individualista, frente a otros que por su estabilidad emocional, cultura, educación, no búsqueda de sensaciones, han pasado de ser consumidores activos a ciudadanos activos, adquiriendo y practicando el compromiso de solidaridad y del respeto por el medio ambiente. Es en este segmento de ciudadanos- conductores donde es posible encontrar futuros practicantes del coche compartido car- pool del coche multipropiedad de uso programado carsharing prácticas ya habituales en países más avanzados en el uso del vehículo privado, con buenos resultados en la racionalización de trayectos y elección de los modos de transporte públicos o privados. Los primeros, conductores individualistas, están, la mayoría de veces, en el ranking de los accidentables; los segundos, generalmente, son sus víctimas. Creemos, sin embargo, que un contrato social es posible entre ciudadanos y Administración para cambiar actitudes y poder encontrar pequeñas soluciones a la congestión y a la locura de las colisiones, a partir de la educación, la ingeniería de tráfico y la disciplina viaria. Por todo lo dicho, vale la pena intentarlo. E Y. CARDO Nuria, que viaja cada día de Hospitalet a Barcelona, participa en www. compartir. org