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ABC SÁBADO 20 11 2004 Deportes HOY, EL BARCELONA- REAL MADRID LA VÍSPERA 87 Ronaldo no habló nada del partido con Ronaldinho J. C. CARABIAS MADRID. En privado los protagonistas se emplean en otra dimensión, muy alejada de la expectación del entorno. No hablan de fútbol, del partido, de tácticas. Ronaldo y Ronaldinho forman pareja estable en el ataque de la selección brasileña desde hace tiempo, pero nunca se han enfrentado como rivales en dos equipos distintos. En el principio de la semana han compartido avión privado, horas de vuelo, hotel y partido de clasificación con Brasil en Ecuador. A su alrededor la futbolería hierve y ellos no han hablado una palabra del clásico Barça- Real Madrid, pese a la singularidad de su mano a mano. Lo admitió Ronaldo: Gastamos bromas, pero no hablamos de nada en particular. Con la altura de Ecuador era difícil hablar Ronaldinho es cuatro años más joven que Ronaldo. Cuando el azulgrana debutó con el Gremio (1998) el madridista acababa de fichar por el Inter. Ronaldinho emigró al París Saint Germain en 2001- 02 y desde entonces, en Europa, no se ha cruzado nunca con Ronaldo, ni en el Inter ni en el Madrid. Ronaldo tiene la mejor opinión de su compatriota. Le conozco desde hace mucho tiempo. Ya era grande antes y ahora es grande en un grande. Tiene una gran posibilidad de hacer daño. Está claro que el Barcelona ha mejorado muchísimo con la llegada de Ronaldinho Al margen del duelo, el 9 del Real Madrid tiene claro que no ganará este año el Balón de Oro: Habrá muchas candidatos, pero no será para mí. Es imposible. Siempre hacen las fotos un mes antes, y a mí no me han llamado esta vez para hacerlas David Beckham, a su llegada con el Real Madrid al aeropuerto de Barcelona REAL MADRID. COM A Beckham le arrancaron la bufanda Tranquilo recibimiento en El Prat con Figo como ídolo del madridismo E. O. BARCELONA. Menos fervor en el aeropuerto de Barcelona que en los últimos años. No más de medio millar de seguidores blancos se acercaron a darse el baño de madridismo de costumbre cuando el equipo llega a Cataluña. Quizás se debió también a que dos horas más tarde, en Tarrasa, había preparada una cena- homenaje a Paco Gento con 500 comensales. Además de que Figo siga siendo en Barcelona el ícono de los madridistas de estos lares, la anécdota de la llegada fue que una señora con un chándal del Madrid y un niño arrancó la bufanda a Beckham de un tirón, pese a que iba emparedado entre un policía y el jefe de seguridad del club, Julio Cendal. El inglés miró a la señora, hizo intención de volverse, pero apretó el paso. De haberse parado podría haberse quedado sin más cosas. En el hotel, acordonado desde un perímetro exterior, ni un solo problema. El presidente esperaba al equipo. Por cierto que a Florentino Pérez no le ha hecho ninguna gracia que el Barcelona se haya escudado en la seguridad para no salir de la mano de los suyos con la bandera de Madrid- 2012. Hace unos meses el Real Madrid sí portó la pancarta del Forum 2004 en el Bernabéu. Y otra más del esquirol Laporta, que ya ha dicho que traicionará a la Liga Profesional y votará a Villar, a pesar del acuerdo vinculante del martes. FÚTBOL, RIVALIDAD Y JUEGO LIMPIO JAIME LISSAVETZKY Secretario de Estado de Deportes D espejadas incertidumbres acerca de su retransmisión, estamos a pocas horas para que, de nuevo, comience a rodar el balón en un Barça- Real Madrid. Y como viene sucediendo entre nosotros desde hace más de cien años, el partido del siglo, que cada temporada se juega al menos dos veces, al calentar motores logra el encendido de pasiones y rivalidades de muy distinto signo. De esta manera, la tradicional pugna futbolística entre dos clubes se transforma en un dinámico fenó- meno social, que a la postre resulta enriquecedor, con una significación que va mucho más allá del mero resultado de un partido de fútbol. El impacto mediático de esta gran cita deportiva sobrepasa nuestras fronteras y es, sin lugar a dudas, el acontecimiento del sistema deportivo español que cada año genera más atención informativa y reúne mayores audiencias, pues es seguido por un público multinacional, que se reparte por los cinco continentes. Afortunadamente, hoy día, el fútbol español no es cosa de dos y la Liga ya no se dirime entre los dos eternos rivales. La pujanza de otros clubes ha conformado una nueva realidad futbolística, mucho más competitiva y disputada, de la que es fiel testimonio el cuadro de ganadores del campeonato nacional de liga durante la última década. En ese salto de calidad del fútbol profesional en España, la rivalidad deportiva entre Barça y Real Madrid ha desempeñado una función dinamizadora y muy positiva, que nos ha permitido, por ejemplo, disfrutar con el juego de algunos de los mejores futbolistas del mundo. Di Stefano y Kubala activan una tradición de la que Xavi y Raúl, Ronaldo y Ronaldinho, son brillantes continuadores. Este Barça- Madrid, que ya forma parte del imaginario colectivo de nuestra sociedad y de la historia viva de nuestro fútbol, llega en el mejor momento posible, cuando uno y otro equipo están en condiciones de ofrecer a los aficionados el mejor juego y los mas deslumbrantes destellos de talento que atesoran muchos de sus jugadores. Ya se que es sólo fútbol, pero a millones de personas, sencillamente, les ilusiona y apasiona. Y es que, como decía un clásico, esto del fútbol no es una cuestión de vida o muerte, es algo mucho más importante. Precisamente, esta dimensión que ha adquirido el fútbol como escaparate social, aumentada por el efecto multiplicador que tienen los impactos de un sistema mediático globalizado, como hemos experimentado esta misma semana, obliga a cuantos intervienen en el espectáculo deportivo- -jugadores, técnicos, directivos y aficionados- -a ser ejemplares en sus declaraciones y en sus comportamientos dentro y fuera del campo. El correlato de la rivalidad deportiva ha de ser siempre el juego limpio. Sólo pido una cosa. Demos un ejemplo a todo el mundo en este BarçaReal Madrid de la imagen que queremos proyectar del deporte español: juego limpio y rechazo de cualquier forma de violencia, de racismo y de xenofobia.