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64 Espectáculos VIERNES 19 11 2004 ABC VIERNES DE ESTRENO Matar al ángel En el mundo a cada rato Violencia de género J. C. Cine necesario y mundo innecesario E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Antonio Dechent y Miguel Hermoso Director: Daniel Múgica. Intérpretes: Miguel Hermoso, Yael Barnatán, Antonio Dechent. Nacionalidad: España, 2004 Duración: 105 minutos Calificación: Algunos directores noveles parecen llevar tatuado en el libro de estilo el epitafio de Bette Davis: Lo hizo bien difícil Lápida grabada a fuego en el caso de los escritores metidos a cineastas, quizá por el lógico temor a no repetir la experiencia golosinera. Tal es el caso de Daniel Múgica, aunque con matices, ya que su obra literaria siempre se ha movido en el ambiente marginal, limítrofe y genérico que ahora destila para su ópera prima. Pero el rizado de rizo convertido en tirabuzón acaba por revolverse en su contra con este arriesgado thriller romántico entre la hija de un juez judío (sic) y un tipo bastante nazi (aunque esto suene como lo de bastante embarazada A pesar del buen hacer de sus protagonistas (principalmente, Miguel Hermoso y un ubicuo Antonio Dechent que, si sigue con este ritmo, va a aparecer en las entradas de los cines directamente) Múgica cambia intuición por atropello y lugares mitológicos por lugares comunes, cayendo en las trampas de cineasta- novelista novato, tanto estructurales (no es lo mismo entrar en escena que en un folio en blanco) como de credibilidad (a veces, las palabras enmascaran mejor una trama fantástica y hasta delirante, que se lo digan a Auster) sin olvidar las clásicas parrafadas para la galería encima algunas en hebreo y sin carteles. Al final, queda un quiero y no puedo de incierto mensaje (si lo hubiese) y plagado de gazapos como esa marca del actor plantada bien visible (en el cine indie la jirafa del micrófono queda hasta concienciada) que un personaje ingrese en San Camilo y gaste sábanas de la clínica de Puerta de Hierro, y, sobre todo, ese generoso primer plano, gratuito y promocional, de un libro del propio Múgica con la portada bien legible. Pues eso, que da todo un poco de apuro y violencia. De género, claro- -aunque al lado de Tánger de Juan Madrid, un primor (y eso que a Daniel Freire se le entiende aquí tan poco como a Perugorría allá) De entre los diversos usos del cine, ninguno es tan admirable como el propagandístico, siempre y cuando lo que se venda sea también admirable y venga vestido de filantropía. Y en este caso, no hay duda de que lo es y lo está. No es lo mismo vender alineamiento político (generalmente por razones económicas y egoístas) que contribuir de algún modo a paliar, o al menos mostrar y subrayar, el sufrimiento y la escasez en el mundo. En el mundo a cada rato son cinco historias cortas, pero profundas, sobre algunas de las tragedias que acechan a la infancia del tercer mundo. El sida, la desprotección, la explotación, la falta de educación, la discriminación. Y estas cinco piezas, tejidas como ficción pero con el hilo tensado y empapado de la realidad de personajes y ambientes, han sido filmadas en el lugar de los hechos por una manita de cineastas que, en principio, nada tienen que ver entre ellos: Patricia Ferreira, Chus Gutiérrez, Javier Corcuera, Joan Ventura y Javier Fesser. Se entra en materia a través del sutilísimo dilema moral y revés sentimental que proporciona el corto de Patricia Ferreira, El secreto mejor guardado un niño atravesado por el sida en un pueblecito de la India, debatiéndose (como Emil Jannigs en El último Directores: Patricia Ferreira, Pere Joan Ventura, Chus Gutiérrez, Javier Corcuera y Javier Fesser Nacionalidad: España, 2004 Duración: 116 minutos Calificación: de Murnau) entre el peso de la tragedia y la necesidad de vestirla de uniforme. La situación en un Hospital de Malabo, donde el paludismo es casi una obligación y la falta de medios es una risotada del diablo, es el ¡argumento! de La vida efímera contada por Joan Ventura a través de los ojos de la actriz Vicenta N Dongo. La visión extraordi- naria de la niña que protagoniza el corto de Chus Gutiérrez, Maca, que vive en el estercolero y entre violencia y sordidez pero que ella lo aprecia (y lo cuenta a la cámara, mientras ésta revela la brutal verdad) como hermoso y único... Las hijas de Belén y su desarraigo baldío de sus orígenes jeberos, una tribu amazónica y agónica, narrado en campo contracampo por Javier Corcuera... O ese humor ácido envuelto de sarcasmo con el que Fesser narra la admiración de la senegalesa Binta por su padre y su gran idea. En el mundo, desgraciadamente, a cada rato. 2 colgaos muy fumaos Loquilandia a las gruesas hierbas JAVIER CORTIJO Irritarse y aguzar las alas para conquistar y propagar gritar, blasfemar y acomodar la prosa en forma de obviedad absoluta, irrefutable Ya, sabemos que hacer que arranquen estas líneas con los primeros bocinazos del manifiesto dadaísta puede parecer excesivo, pero si alguien encuentra una forma mejor (no se admiten insultos) de definir esta película, que tire la primera piedra o el último urinario. Leiner, que seguramente nunca frecuentó en sueños el Cabaret Voltaire, ni maldita la falta que hace, ya nos embarcó en un garbeo al país de las lisérgicomaravillas en su insuperable marcianada Colega, ¿dónde está mi coche? con momentazos como ese diálogo para besugos entre Kutcher y el auto- restaurante chino que, si no es puro dadá, que venga Tristan Tzara y lo vea. Ahora, el incorregible cineasta traza una línea imaginaria y pringosa entre Olsen Johnson y Farrelly Farrelly, pasando por Cheech Chong y hasta Esteso Pajares, si nos apuran, con este zumbado viaje a través de la noche de dos descacharrantes miembros de sendas minorías étnicas (y sin duda neuronales) en busca de una hamburguesería en el reino de Oz, prácticamente. Por supuesto, muchas veces el estilo de Director: Danny Leiner Intérpretes: John Cho, Kal Penn, Malin Akerman, Neil Patrick Harris Nacionalidad: EE. UU. 2004 Duración: 88 minutos Calificación: Leiner cae en el cepo del caca- culo- pedo- pis aunque en otras la oda al humor absurdo, descerebrado y gonzo es tan brutal que hay que verlo para creerlo. Entre los highlights sin desperdicio (o, mejor, con) destaquemos el purulento encuentro con el granjero freak (puro Gordon Lewis embalsamado con Tod Browning) o el cameo de Neil Patrick Harris, aquel médico precoz en un papelón poco hipocrático. En fin, una osadía que da carpetazo y tententieso a la comedia teen y trash tan en boga en los noventa y que igual se convierte en un pequeño clásico como apuesta el Washington Post nada menos. Así que a hacer el cabra y el ornitorrinco sin complejos se ha dicho. Aunque luego perjuren a sus conocidos que han ido a ver Melinda y Melinda