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ABC VIERNES 19 11 2004 27 El cuerpo de Marines cree que la ofensiva contra Faluya resultará inútil tras la retirada de las tropas de EE. UU. El Ejército israelí mata por error a tres policías egipcios en la frontera con la Franja de Gaza Censura indirecta sobre los comisarios A. A. ESTRASBURGO. La responsabilidad individual de los comisarios europeos fue motivo de una resolución votada antes de la que otorgó la confianza de la Eurocámara a la Comisión Barroso. El texto promovido por cuatro de las principales familias políticas (PPE, PSE, Liberales y Unión de la Europa de las Naciones) reclama que, en una situación en que una clara mayoría del Parlamento exprese su reprobación de las actuaciones de un comisario, el presidente de la Comisión se compromete a pedirle su dimisión o justificar en el hemiciclo su negativa a hacerlo. El texto se sitúa en el límite de los Tratados, porque la reprobación individual no está prevista: la Comisión Europea tiene responsabilidad colectiva. Este principio fue el que, en marzo de 1999, provocó la dimisión de la Comisión presidida por el luxemburgués Jacques Santer, sacudida por varios escándalos de mala gestión y tráfico de influencias, aunque con un caso particular sobresaliente, el de la comisaria francesa Edith Cresson. Durante los meses de tira y afloja con la Eurocámara, ésta se amparó en la colegialidad de la Comisión como seguro de vida. He recibido el compromiso de mis comisarios de que renunciarán si yo se lo pido aseguró ayer Barroso, que aceptó el espíritu de la resolución parlamentaria, aun recordando que no irá más lejos de lo que establecen los Tratados. El jefe de filas del PPE, HansGert Pöttering, declaró que la resolución aprobada refuerza el proceso de parlamentarización de la UE. Y el liberal Graham Watson, aunque votó sí mostró su preocupación por la incapacidad de entender esta casa que demostró Barroso. Fini culmina su metamorfosis desde el fascismo a la jefatura de la diplomacia Cuarto ministro de Exteriores italiano en 3 años de Gobierno Berlusconi vicepresidente del Gobierno, psicólogo y periodista, ha sido político profesional desde que a los 22 años entró en el Movimiento Social Italiano JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. El joven psicólogo que logró democratizar un partido fascista nostálgico de Benito Mussolini asumió ayer la jefatura de la diplomacia italiana, después de ganarse a pulso la luz verde de la comunidad internacional, que a estas alturas confía ya más en Gianfranco Fini que en Silvio Berlusconi. Fini, de 52 años, asumió inmediatamente la cartera de Franco Frattini en cuanto la nueva Comisión Europea recibió ayer el voto de confianza. Gianfranco Fini, vicepresidente del Gobierno, psicólogo y periodista, ha sido político profesional desde que a los 22 años entró en el comité central del Movimiento Social Italiano de la mano de Giorgio Almirante, heredó la jefatura del partido, lo transformó en Alianza Nacional en 1995 y lo convirtió, poco a poco, en una formación plenamente democrática. En los últimos años, Fini se ha reconciliado con Israel y ha viajado miles de kilómetros preparándose para el gran salto de ayer. b Gianfranco Fini, de fuera y regateando la venta de sus votos cada vez que hay algo importante en juego. Fini es el cuarto ministro de Exteriores en los tres años del Gobierno Berlusconi, que inicio su andadura en 2001 con el prestigioso Renato Ruggero al frente de la diplomacia por imposición del fallecido Giovanni Agnelli, el jefe de la Fiat, que estaba ya perdiendo frente al Cavaliere el puesto de hombre más poderoso de Italia. En enero de 2003, bien tomadas las riendas del país, Silvio Berlusconi expulsó a Ruggero y asumió personalmente la cartera de Asuntos Exteriores. Once meses después la traspasó a Franco Frattini una vez que el entonces ministro de la Función Pública terminó de construirle una ley de incompatibilidades a la medida, que no obligaba a Berlusconi a realizar cambios en su situación empresarial. Posible sucesor El prestigioso Ministerio de Asuntos Exteriores le convierte en candidato firme a suceder en caso de crisis a Silvio Berlusconi, con quien mantiene una extraña relación de aliado y a la vez enemigo en la tumultuosa coalición de Gobierno formada por Forza Italia, Alianza Nacional, la Liga Norte de Umberto Bossi y la Unión Democrática de Centro, cuyo secretario general, Marco Follini, volvió a negarse a entrar en el Ejecutivo pues saca mayor partido electoral criticándolo des- REUTERS Chirac rechaza en Londres el imperialismo EFE. El presidente francés, Jacques Chirac, advirtió ayer sobre el riesgo de confundir la democratización del mundo, idea que promueve George W. Bush, con una occidentalización que podría ser percibida como un nuevo imperialismo. Durante una cumbre bilateral en la capital británica, Chirac y Blair se mostraron de acuerdo en la necesidad de reactivar el proceso de paz en Oriente Próximo, pero mantuvieron sus diferencias sobre Irak. En la imagen, ambos dirigentes posan con sus esposas en el 10 de Downing Street.