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ABC VIERNES 19 11 2004 11 La Audiencia adjudica al Estado las fincas embargadas a Rafael Vera, regsitradas a nombre de su suegro El general Laguna no contestó sobre la investigación a Trashorras L. A. R. Se me acusa de mentir en la comisión del 11- M, pero no puedo hablar de lo que desconozco Pedro Laguna contestaba anteayer con esas palabras a preguntas de El Comercio de Gijón, diario de Vocento, sobre las revelaciones del confidente Lavandero grabadas en una cinta. Nunca he mentido y menos en el Parlamento añadía. Sin embargo, el general de la Guardia Civil de la Zona de Castilla y León sí tenía, por lo menos, conocimiento IÑAKI MARTINEZ de las denuncias sobre la trama asturiana de la dinamita antes de comparecer ante la comisión. Al menos tuvo constancia por las noticias publicadas en el diario El Comercio El 26 de marzo ya se adelantaba en exclusiva la confidencia de Lavandero al Servicio de Información de la Comandancia Gijonesa. Ese mismo día, a través del Centro de Orientación de Servicios (COS) se le envió un fax con varias preguntas sobre el asun- to. Ese fax, que se reproduce en la imagen que acompaña a estas líneas, se dirige al entonces coronel jefe de la XIV Zona de la Guardia Civil, Pedro Laguna. Y en él se le pregunta si es cierto que la Benemérita conocía la actividad delictiva a la que se dedicaba José Emilio Suárez Trashorras. No hubo respuesta a esa ni a las otras preguntas. El fax, enviado a las 13,14 minutos del 26 de marzo, quedó archivado y tiene el correspondiente acuse de recibo. ma pública dan sus opiniones. La primera ha apoyado en todo lo posible al guardia Campillo, asociado suyo, además de desvelar que el teniente coronel Rodríguez Bolinaga mantuvo durante 25 días la cinta en la caja fuerte de su despacho, sin aportarla al juez, lo que a la postre provocó su destitución; la segunda se puso a disposición del agente del puesto de Cancienes que encontró la cinta, David Robles, aunque éste ha optado por contratar de forma privada a un abogado de la propia AUGC y, por lo tanto, no mantiene relación con la organización a la que pertenece. Al margen de algunas divergencias en detalles sobre cómo ocurrieron algunos los hechos, ambas coinciden en destacar la gravedad de la situación. En la Comandancia, junto con la indignación por el desarrollo de los acontecimientos, existe también malestar porque nos estamos llevando todas las culpas, cuando la Policía también tiene mucho que aclarar. Lavandera fue primero a verlos a ellos y no hicieron ni caso. Nosotros, al menos, sí investigamos aunque es evidente que no se hizo un buen trabajo afirman todos los agentes consultados, que además descartan la teoría del compló: Buscar aquí una conspiración es ridículo. Bastante grave es ya lo sucedido como para fabular con otras teorías afirman los portavoces de las asociaciones. Bolinaga, chivo expiatorio La destitución del teniente coronel Rodríguez Bolinaga la perciben como lógica tras los detalles que se han conocido, aunque se considera que habrá nuevos relevos, tanto por arriba- -se refieren concretamente al general Laguna- -como por debajo de él, porque había mucha gente que estaba al corriente de lo que pasaba y no dijo ni hizo nada Destacan que el mando ha sido nefasto para la Comandancia pero, en cualquier caso, afirman que se trata de una víctima propiciatoria buscada por los responsables políticos de Interior a la vista del escándalo levantado: Ha caído uno, pero si los medios de comunicación siguen ocupándose de este asunto las destituciones continuarán. Quieren apagar las críticas señalando culpables dicen los citados portavoces. Mientras tanto, el teniente coronel sigue callado. Al menos de momento, y a pesar de los duros ataques recibidos que han llegado a poner en cuestión su capacidad profesional, no hace declaraciones públicas. En realidad, nunca ha tenido trato con los medios de comunicación, de los que no se fía, y parece que así va a seguir. A sus compañeros sólo les ha dicho que soy una víctima política, aunque acato la decisión de mis superiores. Tengo la conciencia muy tranquila, he obrado correctamente Rodríguez Bolinaga no se sale de ese guión y quien le conoce cree que ha decidido comerse el marrón él solo. No implicará a nadie más, aunque con los datos que tiene podría hacerlo. Entiende de esta forma su condición de militar No obstante, en su comparecencia del próximo lunes en la comisión de investigación del 11- M tendrá que dar las oportunas explicaciones públicas y será entonces cuando se confirme o no este pronóstico. Hasta que llegue ese momento, lo que llama poderosamente la atención, sin embargo, es que ninguno de los mandos a su cargo en la Comandancia haya dado un paso al frente y de forma pública salga en su defensa. En este caso se da la paradoja que los guardias civiles, articulados en torno a ASIGC y AUGC, han salido decididamente a apoyar a sus compañeros y que esa misma reacción no se haya producido entre los responsables de la Unidad. Algunos ven en ello el miedo a posibles represalias pero, en cualquier caso, compañeros del militar destinados en otras zonas de España ven en esa actitud una cierta cobardía. El teniente coronel vive aún en la Comandancia. Apenas ha salido de su casa, que se ha convertido en su refugio. Ahora está a la espera de destino, que le llevará a otra Comunidad. Su futuro profesional, en cualquier caso, no será fácil. Su carrera ha quedado marcada para siempre. Mientras tanto, el guardia civil Campillo sigue de baja por depresión, como otros compañeros relacionados de una forma u otra con este asunto. Quiere reincorporarse a la Comandancia en su momento, aunque sus compañeros creen también que será muy difícil que pueda volver a realizar el mismo trabajo que antes. Es duro decirlo, pero está quemado