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10 VIERNES 19 11 2004 ABC Nacional A Lavandera le grabaron al menos cuatro cintas una de ellas sobre armamento Guardias civiles de Asturias temen que puedan haber sido borradas al grabarse encima otros soplos paraliza a la Comandancia asturiana: los detenidos por Policía Judicial y Estupefacientes han pasado de 10 ó 15 en un mes a sólo dos desde la crisis PABLO MUÑOZ GIJÓN. La Comandancia de la Guardia Civil de Gijón, hasta el pasado martes dirigida por el teniente coronel Antonio Rodríguez Bolinaga, vive los momentos más delicados de su historia. La aparición el pasado 15 de octubre de una cinta grabada al confidente Francisco Javier Lavandera, alias Lavandero que denunciaba en el verano de 2001 que José Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro traficaban con explosivos y buscaban a alguien que supiera fabricar bombas con teléfonos móviles, ha sembrado la desconfianza entre los agentes. Según ha sabido ABC, las historias del confidente eran conocidas por buena parte de la Comandancia gijonesa y por determinados mandos de Oviedo. Hasta una decena de veces llegó Lavandera a visitarla en 2001 y en cada una de ellas insistía en lo mismo, con ligeras variaciones o aportando más detab La desconfianza lles. Estuvo en el Servicio de Información, donde el guardia Campillo grabó la famosa cinta sin que él lo supiera; pero también, según los agentes con los que ABC ha hablado, en Policía Judicial y en Estupefacientes, entonces todavía separados. Era lógico. Las confidencias denunciaban actos delictivos que afectaban a todos esos equipos. Las citadas fuentes afirman, a partir de esta realidad, que a Lavandera se le grabaron otras cintas además de las ya conocidas. Tengo constancia de que al menos hubo cuatro grabaciones afirma uno de los agentes, que añade que como mínimo en una de ellas Lavandera se refería a armamento aunque no aporta más detalles. Hubo más, porque cuando a un confidente se le toma declaración por primera vez el agente suele registrar su testimonio, y este hombre estuvo en tres grupos distintos precisa otro de los agentes, que sin embargo considera muy probable que la mayoría de aquellas cintas volvieran a ser utilizadas para otros asuntos y, por tanto, ya no existan La aparición de la cinta grabada al confidente Francisco Javier Lavandera; la decisión de los mandos de no aportarla al juez Juan del Olmo, que instruye el sumario del 11- M; la filtra- Agentes asturianos creen que Campillo está quemado para volver a su trabajo ción de su contenido a la prensa; la investigación interna abierta a continuación y, finalmente, la destitución del jefe de la Unidad han hecho cundir el desánimo entre los agentes y provocado la parálisis de los equipos de investigación según las fuentes consultadas por ABC. Para muestra, un botón: en casi mes y medio, desde que se desató la crisis, los agentes de Policía Judicial y de Estupefacientes apenas han detenido a dos individuos. Con anterioridad, la media era de entre diez y quince personas al mes. blemente sea en lo único que coinciden todas las personas consultadas, que añaden que la vuelta a la normalidad en la Unidad será un trabajo muy complicado, que llevará varios meses en el mejor de los casos. La desconfianza, además, ha cundido entre los propios agentes, que recelan unos de otros. Saben que hay alguien que está filtrando datos con una finalidad aún por determinar y temen que también ellos se vean salpicados. De momento, la mayoría optan por la prudencia. La inquietud, en cualquier caso, es evidente en todas las escalas. Sólo la Asociación Sindical Independiente de la Guardia Civil (ASIGC) y la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) han dado un paso al frente y de for- Los agentes recelan unos de otros Este diagnóstico es compartido por los guardias de la Comandancia a cuyo testimonio ha tenido acceso ABC. Proba- Los clubes ya no quieren serpientes El club Horóscopo uno de los clásicos de la noche gijonesa, aparece como uno de los locales preferidos no sólo por el confidente Lavandera, que trabajó en él, sino también por José Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro. El amplio local, de larga barra, dos alturas y con un pequeño escenario para actuaciones especiales, era frecuentado prácticamente todos los días por Toro, y algo menos por el ex minero, según fuentes de la Guardia Civil. Allí Trashorras ofrecía droga y otras sustancias a quien quisiera oírle; allí también Toro hacía sus trapicheos. Lavandera, por su parte, aportaba las serpientes utilizadas por las chicas en sus espectáculos y mantenía los oídos abiertos para facilitar datos a la Guardia Civil. Según aseguran, hasta Trashorras llegó la versión de que el confidente le había delatado y se produjo una discusión en la sala: Que sea la última vez que cuentas algo de mí le habría dicho el ex minero, que sin embrago no dio al asunto demasiada importancia. Uno de los responsables del local, al que le disgusta que aparezca su negocio en este turbio asunto, asegura que Lavandera no era, precisamente, un empleado modelo, hasta el punto de que había veces que no venía en dos semanas y durante todo ese tiempo los animales no comían. Recuerdo que una vez les tuvimos que dar nosotros alimentos Ahora no se volvería a producir esta situación, porque los gestores de la sala han decidido prescindir de los animales. Ya sólo las utilizan en otro local nocturno cerca de aquí, donde trabaja L. la mujer de Lavandera afirma. Sin embargo, en ese club, quizá a la vista de los acontecimientos, también han decidido prescindir de los reptiles. Definitivamente, han dejado de estar de moda. Las serpientes han desaparecido del Horóscopo DANIEL G. LÓPEZ