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ABC VIERNES 19 11 2004 Opinión 5 Milagro coránico Lo que Educación creía inasumible que hubiera profesores de Islam a principios de año, parece milagrosamente solucionado. María Jesús San Segundo ha cedido ante López Aguilar y en enero ya se impartirá religión musulmana en las escuelas. Mientras se dispensan pegas, descalificativos y frentismo a la Iglesia católica, el Gobierno despeja dificultades a otras confesiones, minoritarias. CAT, VAL y ZAP La torre de babel que ha montado Zapatero a cuenta del valenciano y el catalán en Europa tuvo ayer el colofón que puede deparar el presentar dos textos iguales, sólo diferenciados por las siglas VAL y CAT en su portada. Después de tan luminosa ocurrencia, la UE ha dictaminado que ambos idiomas son el mismo. Es el resultado esperado que obtiene quien trata de contentar a todo el mundo pertrechado con poco más que ardides sin fundamento. Ahora están molestos tanto el Gobierno valenciano como los independentistas de ERC. Los logros del talante parecen no conocer fronteras. ¿Más allá? La Audiencia ha mandado un comisión rogatoria a Suiza para que compruebe la veracidad de 175 depósitos bancarios en los que figura como titular Josep Lluís Carod- Rovira y que soportan una denuncia de cuentas conjuntas con Batasuna. Sabido es que se mueve con soltura por tierras francesas, en Perpiñán, por ejemplo. La Justicia aclarará si su dinero viajaba más lejos que él. EFE Charla en Cartagena. Tras inaugurar el III Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebra en la ciudad argentina de Rosario, los Reyes llegaron ayer a Colombia, segunda etapa de su viaje por varios países del continente americano. Don Juan Carlos y Doña Sofía fueron recibidos por el presidente Álvaro Uribe y por su esposa en el aeropuerto de Cartagena de Indias, punto central de su visita colombiana. También acudió al aeródromo cartagenero para saludar a los Reyes el escritor Gabriel García Márquez, premio Nobel de Literatura, que luego departió con Don Juan Carlos (en la imagen) en la recepción ofrecida en la Casa de Huéspedes Ilustres de la ciudad. Provisto de sus voluminosas antiparras, Gabo ejerce de oyente y mantiene el silencio de quien sabe lo que es el silencio. Allegados, todos somos náufragos que vamos enlazando un prolijo relato de zozobras. Pero cuando uno se aposenta en un confortable sofá abandona el vals de las frases redondeadas de diplomacia y se entrega al repiqueteo rumbero de lo cotidiano. Y todo con un idioma que enlaza con modismos sus distintos destinos: de Barcelona a Madrid y de Madrid a Bogotá y a Buenos Aires, hasta llegar a Rosario, pasando siempre por Macondo. En la manía de contar germinan complicidades y se agostan ardores guerreros. El Rey y el Escritor. Dos miradas que han columbrado la violencia que no pudo redimir la palabra. Han experimentado ambos lo que significa una mirada. Los franceses acuñaron en los sesenta el roman du regard pero nadie ha mirado tan bien como el bigotudo escritor de Arataca. El primer relato que publicó se titulaba La tercera resignación 13 de septiembre del 47, diario El Espectador de Bogotá: Entonces me miró. Yo creía que me miraba por primera vez... Mirada, resignación, silencios... compartidos por un monarca con un escritor. Y en un idioma revitalizado por sus hablantes. Bendita manía del contar hispanoamericano que ni siquiera perturba el barbudo patriarca habanero. BENDITA MANÍA DE CONTAR SERGI DORIA E qué hablará un monarca con el escritor más celebrado de la literatura hispanoamericana? Arrellanados en un sofá de buena piel. Don Juan Carlos gesticula y cuenta cosas a García Márquez. La catarsis del contar. Los discursos institucionales están demasiado almidonados de retórica, ese ornatus que rellena con buenas intenciones el acontecimiento. Nada mejor para cumplir con el III Congreso Internacional de la Len- ¿D gua Española de Rosario- -160 expertos con la sintaxis a punto- -que entregarse a lo que Gabo denominó la bendita manía de contar Tal vez el Rey recuerde que él también vivió muchos años de soledad, en la triste España de posguerra con dictador al fondo. Que hubo de reprimir locuacidades cuando el otoño del patriarca, en aquel 75, noviembre como ahora, con ruido de sables, terrorismo y recientes fusilamientos al amanecer.