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32 Internacional JUEVES 18 11 2004 ABC El ex presidente de EE. UU. abre las puertas de su biblioteca- museo en Arkansas. Historiadores, abogados, fiscales y agencias gubernamentales esperan con ansiedad la oportunidad de tener acceso a los archivos oficiales El mausoleo de Clinton TEXTO: PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Desde Franklin Delano Roosevelt, los ex presidentes de Estados Unidos que salen con vida de la Casa Blanca dedican una parte de su dorado retiro a construir, financiar y poner en marcha sus bibliotecas- museo. Una peculiar síntesis de monumentos funcionales, que sirven como archivo de documentos oficiales, atracción turística con tienda de recuerdos, foro para activismo político, residencia, despacho y, sin ninguna prisa, lugar de descanso eterno. Tras su susto cardiaco del verano, al todavía convaleciente Bill Clinton le corresponderá hoy el honor de inaugurar su propio mausoleo en la capital de Arkansas, Little Rock. Un montaje que ha costado 165 millones de dólares en donaciones privadas y que se suma a la docena de bibliotecas presidenciales que ya operan en Estados Unidos, desde el espectacular edificio dedicado a John F. Kennedy en la bahía de Boston hasta la de Ronald Reagan en la cima de una montaña de su querida California. Para su mausoleo personal, Bill Clinton ha elegido una construcción de cinco pisos cuyo diseño moderno simboliza la ya legendaria alegoría del ex presidente demócrata sobre el puente hacia el siglo XXI a tono con el optimismo de una era con más prosperidad, paz y carnalidad. Como marca la tradición bipartidista, en la festiva apertura de su biblioteca- museo Clinton se verá acompañado por los supervivientes de esa limitada hermandad de presidentes y ex presidentes de Estados Unidos. medad ideales. Sin olvidar la colección de 79.000 objetos de toda clase y valor, en su mayoría regalos entregados a los Clinton por líderes extranjeros o admiradores. Con todo, las joyas de la corona en estos archivos son los 80 millones de páginas y 20 millones de correos electrónicos generados durante los ocho años de la presidencia de William Jefferson Clinton. El equivalente a 27.000 folios por cada día de su mandato que desde la Presidencial Records Act de 1978 son propiedad pública. Su divulgación será gradual y para acceder a algunos de los documentos confidenciales habrá que esperar décadas. De hecho, todo ex presidente tiene la prerrogativa de mantener en secreto sus papeles por lo menos durante cinco años a partir de su retorno a la vida privada. En el museo se exponen también algunos de los saxos de Bill Clinton Donación de Rich Para abrir boca, Clinton se dispone a publicar durante los próximos meses una primera tanda de documentos relacionados con su política doméstica. La Administración Bush ya ha solicitado el acceso a una serie de papeles relacionados con seguridad nacional. Fiscales federales también han indicado su interés por todo lo relacionado con el perdón de última hora otorgado al fugitivo financiero Marc Rich. Indulto por el que intercedieron varias figuras prominentes de España y que coincidió con una generosa donación de la ex esposa del multimillonario Rich a la biblioteca Clinton. Hasta supervivientes del Holocausto nazi, en busca de compensaciones, han recurrido a estos documentos para demostrar que tropas estadounidenses se apropiaron indebidamente de objetos de arte robados por las tropas de Hitler. Con un acceso forzado a través de una orden judicial, estos papeles han servido para resucitar reclamaciones que podrían terminar en pagos AFP oficiales del Gobierno de EE. UU. a los supervivientes del Holocausto. Como ha ocurrido en otras ocasiones durante la saga de Bill Clinton, tanta expectación puede terminar en frustración. Con la cadena de escándalos que plagaron toda su presidencia y las sucesivas investigaciones en búsqueda de pruebas incriminatorias, se supone que el presidente y su equipo de gobierno tuvieron especial cuidado a la hora de ponerse a escribir con sinceridad. RAMÓN PÉREZ- MAURA En un concesionario Pero en cuanto se acaben las celebraciones, hay un pequeño ejército de historiadores, abogados, fiscales y agencias gubernamentales que esperan desde hace meses con ansiedad la oportunidad de acceder a un edificio contiguo al museo, que alberga los archivos oficiales del 42 presidente de Estados Unidos. Papeles que, desde que Clinton salió de la Casa Blanca, han estado depositados temporalmente en un vacante concesionario de coches y que pasan por ser el mayor legado documental de todos los ocupantes del Despacho Oval. Este tesoro histórico, tras detectores de metales y custodiado por guardas armados, está siendo debidamente catalogado por archivistas profesionales, en la nómina del Gobierno federal con trabajo asegurado para años. Entre los fondos de la biblioteca Clinton se encuentran dos millones de fotografías, cuyos negativos tienen que ser preservados en una habitación sellada bajo condiciones de temperatura y hu- LAS HIJAS DE JOSEF KORBEL osef Korbel fue un muy decente diplomático checoslovaco que hubo de huir de su país tras la invasión nacional- socialista y refugiarse en Londres. Después de la Segunda Guerra Mundial volvió y sirvió como embajador en Belgrado hasta que tuvo que huir de su patria, definitivamente, tras la defenestración- -en el sentido literal- -de Jan Masaryk. Korbel se asentó en Estados Unidos y se convirtió en un respetado profesor de Relaciones Internacionales. En esta hora, el legado del magisterio de Korbel demuestra ser bien fecundo. Entre 1996 y 2000, su hija Madlenka Korbel, transmutada por integración social y vínculo sacramental en Madeleine Albright, sirvió como secretaria de Estado de Estados Unidos. Sus memorias son una rendición de cuentas J en la que no queda lugar a dudas: la influencia política del embajador Korbel sobre su hija fue muy elevada. En la página 105 de la edición española de sus memorias, Albright recuerda cómo el día del funeral de su padre, recibieron unas azaleas que la impresionaron. Preguntó a su madre y ésta le dijo que se las había enviado una de las alumnas favoritas de tu padre. Una mujer joven: Condoleezza Rice Albright recuerda que el momento clave en la vida de Rice fue un curso de Relaciones Internacionales dirigido por Korbel, tras el que Rice decidió abandonar su carrera musical. Korbel apadrinó el doctorado de Rice y años más tarde, cuando Albright era la consejera de Relaciones Exteriores de la campaña presidencial de Michael Dukakis, llamó a Rice para reclutarla en el gru- po de expertos de la campaña electoral. Era experta en cuestiones de la Unión Soviética, vivía a las afueras de Washington y era afro americana. Pero cuando acabé la perorata contestó: Madeleine, no sé cómo decírtelo, pero soy republicana Condi, ¿cómo es posible? ¡Tuvimos el mismo padre! Este recuerdo de Albright es especialmente revelador. Queda claro que ella considera que la que fue la 64 secretaria de Estado y la que será la 66 son hijas del mismo padre intelectual. Y sin embargo han tomado caminos todo lo opuestos que pueden llegar a ser dentro de la política exterior de la gran nación norteamericana. Los que todavía no han digerido la victoria de Kerry, ahora tienen que tragarse el sapo de una mujer negra al frente de la Secretaría de Estado. Es decir, la cuarta persona en la línea de sucesión a la Presidencia sin necesidad de aplicar cuotas raciales ni de género. Y además, no es de derechas por ser amiga personal del presidente Bush, al que conoció entrada la década de 1990, sino que lo es por convicción propia. Lamentable. Esta mujer hará daño- -a algunos.