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ABC MIÉRCOLES 17 11 2004 Nacional LA INVESTIGACIÓN DEL 11- M 13 El único héroe es Lavandero Si todos fuéramos como él, no existiría ETA, ni nada En el Cuerpo me amenazaron con tomar medidas. Me llamaban continuamente y no me dejaban en paz... Investigan el nexo de dos detenidos con la red de Avilés La Policía de Asturias detuvo ayer a dos personas que tenían en su poder un kilo de goma- 2 Eco, detonadores, armas y droga. Ante la coincidencia de estos elementos con la trama de Avilés del 11- M, la Policía investiga si los detenidos tienen relación con José Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro. Los arrestados ayer son Antonio Pinto da Fonseca, Toni el Portugués nacido en Peraboa- Covila (Portugal) y José Luis Bustelo Martínez, natural de la localidad asturiana de Vegadeo. Ambos se dedicaban presuntamente al tráfico de explosivos, armas y estupefacientes. La Policía se incautó de seis cartuchos de Goma- 2 Eco, con un peso cada uno de 190 gramos; 19 detonadores, un rollo de mecha lenta de unos 30 metros, dos carabinas calibre 22, una de ellas con silenciador; una pistola calibre 6,35, munición abundante de distinto calibre, un bolígrafo pistola del calibre 22; una ballesta y flechas, 30.650 euros, 200 gramos de cocaína y 500 gramos de heroína. También se les ocupó Mercedes y un Volkswagen, sustraído en Francia. El juez somete a un careo a Toro y Trashorras al apreciar que se contradicen Del Olmo imputa a Richard socio de Toro, por financiar y traficar con los explosivos del 11- M b El confidente Lavandero de- claró ayer como testigo en relación con la cinta en la que aseguraba que los dos asturianos querían montar bombas con móviles N. V. EP MADRID. El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo dejó anoche en libertad, con comparecencias diarias en el juzgado más próximo a su domicilio, al último imputado en la causa. Se trata del español Ricardo Gutiérrez Sepúlveda, Richard a quien la fiscal Olga Sánchez acusa de un delito de colaboración con banda armada, por haber realizado actos de financiación y de tráfico de explosivos en relación con el 11- M. Esta imputación fue corroborada por las declaraciones prestadas ante el juez por los también imputados en el 11- M Antonio Toro y José Emilio Suárez Trashorras. El juez celebró a lo largo del día de ayer varios careos: uno entre el testigo protegido Francisco Javier Villazón Lavandera, alias Lavandero y Antonio Toro; otro entre el primero y Trashorras; y un tercero entre Toro y Trashorras. Fuentes judiciales señalaron que este último careo versó sobre distintos aspectos de las diferentes declaraciones que ambos han prestado en el juzgado, y en los que incurrieron en diversas contradicciones, y que no se tocó el asunto sobre la cinta encontrada en el cuartel de la Guardia Civil de Cancienes (Asturias) que grabó el agente Jesús Campillo al confidente Lavandero en la que éste vinculaba a Toro y a Trashorras con un delito de tráfico de explosivos y decía que buscaban a una persona que supiera montar bombas con móviles. El magistrado continuará hoy realizando careos. Está previsto que celebre uno entre Toro y el también imputado en el 11- M Rafá Zohuier, y entre este último y Trashorras, para tratar de aclarar más contradicciones detectadas en sus distintas declaraciones. Zohuier, quien se encuentra en prisión por el 11- M desde el 24 de marzo, ha declarado en cinco ocasiones ante el juez Del Olmo, la última la semana pasada. Al término de la declaración del último imputado en la causa, Ricardo Gutiérrez Sepúlveda, que hace el número 56 en el sumario del 11- M, su abogado, Juan José Camacho Toril, señaló que su cliente había sido elegido como cabeza de turco por Toro y Trashorras. Aseguró que en su declaración ante el juez, Richard negó cualquier vinculación con el 11- M. Todo apunta que fue la declaración de otro de los imputados por el 11- M, Iván Reiss, la que condujo a Richard pues el pasado mes de junio declaró el que Trashorras le pidió que hiciera un viaje a Madrid, supuestamente para transportar explosivos, a cambio de considerar saldada una deuda por drogas que mantenía con Toro y con Richard Por otra parte, el juez Baltasar Garzón decretó ayer prisión incondicional para Abdeladim Akoudad, Nadufel presunto coordinador del grupo islamista que asesinó al cineasta Theo Van Gogh en Holanda el pasado 2 de noviembre. IÑAKI MARTÍNEZ EL COMERCIO que no cumplió con sus responsabilidades, pero insisto en que es una persona honrada y lista, quizás demasiado inteligente. -Desde que se desveló la existencia de esta cinta, ¿recibió algún tipo de presión? -Bueno, hubo de todo. Incluso me amenazaron con tomar medidas. Fue un sinvivir. Me llamaban continuamente y no me dejaban en paz... Tenían miedo de que aportara nuevos datos. Pero el peor momento que pasé fue cuando Bolinaga me mandó al psicólogo por conducta anómala. Esa actitud me causó mucho dolor. Yo no quería ir, pero aun y todo no siento rencor. Es más, reconozco que por nuestra Comandancia nunca pasó un teniente coronel más preocupado por modernizar el acuartelamiento como Bolinaga, cosa que le agradezco. ¿Piensa que esta investigación se cobrará otros cargos? -Es posible. ¿Cómo vive su familia este asunto? -Mis dos hijos están muy quemados. Mi novia, Mari Paz, muy nerviosa, y acabo de telefonear a mi madre y esta- ba llorando, así que ya se puede hacer a la idea. Me vieron salir de la Audiencia por la televisión y vieron el acoso de la prensa y luego escuchan cosas tremendas en los medios de comunicación y es lógico que se inquieten. -Tienen que entender que era su obligación. -Lo comprenden. No obstante, el miedo a que pase algo está ahí. Nunca sabes cómo terminará todo esto. Estoy seguro de que la vida en la Comandancia no será fácil. Repito que para mí el único héroe de esta historia es Lavandero Si todos los españoles fuéramos como ese señor no existiría ETA, ni nada. Él cumplió con su deber como ciudadano y yo le escuché. Un tío peculiar ¿Cómo recuerda su primera conversación con Lavandero ¿Por qué usted le creyó y otros agentes no? -Recuerdo que me llamó, me contó la historia y me pareció un asunto tremendo. Tenía muchos datos. Él me dio buena impresión. Parecía un tío peculiar, pero serio y que decía la verdad. -Esas advertencias tuvieron lugar a lo largo de 2001, pero ahora ha aparecido una cinta muy reveladora, ¿usted la hubiera filtrado? -Nunca. Jamás. Eso no va con mi estilo. Lo que no entiendo es por qué no me la entregaron a mí directamente si en ambas caras ponía Campillo. -A pesar de todo ha servido como revulsivo de las pesquisas judiciales. Al final, ¿se hará justicia? ¿Quiere que le diga la verdad? A estas alturas no lo sé.