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ABC MIÉRCOLES 17 11 2004 Opinión 7 JAIME CAMPMANY A Paesa habrá que apresarlo como a un fantasma. La profecía de que resucitaría estaba al alcance de cualquiera. Incluso de Zapatero AGÁRRAME ESE FANTASMA UBO un tiempo en que Francisco Paesa me buscaba para pegarme. Me avisó mi colega Jesús María Zuloaga, que no sé qué clase de relación o de amistad tenía con aquel golfo diplomatique: Mira, Jaime, yo que tú me largaría de Madrid durante una temporadita porque Paesa te está buscando para pegarte Recuerdo que le respondí: Lo verdaderamente peligroso de Paesa no es que te pegue; es que te estafe Ni me pegó, ni me estafó, ni me encontró. Y probablemente ni me buscó. Al cabo de algún tiempo salió la noticia de su muerte en Tailandia, su incineración, su entierro en la intimidad y el anuncio de un mes de misas gregorianas en la iglesia de San Pedro de Cardeña, precisamente en San Pedro de Cardeña, quizá para que el romance de la muerte de Paesaenlazara con elde la vida delCid. La esquela apareció en El País como tantas otras mentiras. La primera que no se tragó lo de la muerte de Paesa fue mi suegra, que comentó escéptica: Nadie se muere a los dos días de estafar dos o tres mil millones de pesetas. Eso sería tan inoportuno que no puede ser verdad Además de lo que Paesa robó al pardillo de Luis Roldán, le alivió al ministro bicéfalo Juan Alberto Belloch trescientos millones por el servicio de traerle a Roldán vivo, metido en una gabardina azul y quizá todavía dentro de los famosos calzoncillos a lunares. Naturalmente, lo trincaron (a Roldán, digo, no a Paesa ni a Belloch) y lo metieron en un gineceo carcelario de Ávila. De aquello hace seis años o así, y hoy, ¡milagro, milagro! Roldán está de compras en El Corte Inglés Paesa ha resucitado en Luxemburgo y a Belloch lo tenemos de alcalde en Zaragoza, que se le apareció en carne mortal a la Virgen del Pilar. El día 24 de julio de 1998 publiqué aquí, misma página, mismo lugar, un artículo titulado La muerte de Paesa que terminaba así: Cuando el juez suizo o la jueza española pregunten por Francisco Paesa, la respuesta será esta: Fallecido Tailandia, Bangkok, el capitán Khan, los papeles de Laos, certificado de defunción sospechoso, incineración lejana, esquelita en el periódico, misas gregorianas, gorigori publicado, bienes que se alzan, cuentas que se esfuman. Está claro que el difunto es un vivo. Incluso si se ha muerto de verdad será con algún propósito. Hay personas que cuando te cuentan de ellas que se han quebrado una pierna o que han pillado una hepatitis, hay que preguntar enseguida: ¿Con qué objeto? Francisco Paesa puede ser uno de esos casos extraordinarios que regresan de la muerte y nos cuentan sus experiencias del más allá, o un ejemplo adelantado del consolador dogma de la resurrección de la carne. Un milagro. La propia existencia de Francisco Paesa es un milagro. Será un resucitado como Lázaro, pero además, con dinero Y ahora tendrán que apresarlo como a un fantasma. Agárrame ese fantasma. Mi profecía se ha cumplido tan pronto como ha llegado la prescripción de las órdenes de busca y captura. No es que yo quiera presumir hoy de profeta mayor o menor, de ser un Ezequiel o un Isaías de la democracia celtíbera; es que la profecía estaba al alcance de cualquiera. Incluso de Rodríguez Zapatero. H EL RECUADRO ANTONIO BURGOS La bicha del escudo de la ETA se escapa del hacha y se le enrosca a Odón Elorza en su bastón de alcalde de San Sebastián, desde cuyo sillón se pone a hachear a favor de los asesinos de Gregorio Ordóñez JUAN GUERRA ESTÁ AL CAER H AN pasado a DVD la película de la corrupción y el crimen de Estado que ya vimos en VHS. La contemplamos otra vez. Digitalizada, con los ruidos quitados, más nítida. Así que ha vuelto Belloch, dándole trescientos millones de pesetas... -Dirá usted de las antiguas pesetas... Pues no. Digo pesetas a secas. Pesetas de toda la vida. Si se dice una cantidad en pesetas, no son ni antiguas ni modernas: son pesetas, joé. La antigüedad vamos a dejarla para aquellos duros antiguos que tanto en Cádiz dieron que hablar, no para estas pesetas a las que ponen el mote de antiguas sin razón alguna. Así que ha vuelto Belloch, dejando a su señora pianista de su alma y a su alcaldía cesaraugustana de su alma, dándole trescientos millones de pesetas de todos nosotros a Paesa, para que en el pajar del Capitán Khan encuentre la aguja de Roldán con el gabán. En un aeropuerto de los veinte duros. De esos sitios donde fabrican maritatas para las tiendas de los veinte duros. Y ha vuelto Paesa. Portento verdaderamente milagroso. Apocalipsis de infantería, sin caballos. Desde la resurrección de Lázaro no se veía algo igual. Paesa fue el precedente de las autopsias light que están de moda en la Pasarela Requiescat in Pace de este mortuorio noviembre sin Tenorio. Primero vino la moda de las cenizas rocieras, tendencia Carmina Ordóñez. Ahora, las autopsias light Autopsias sin autopsias bajas en calorías, sin azúcar ni cafeína. No las inventó el general Vicente Carlos Navarro en Turquía. La inventó el abogado Cobo del Rosal. Rosal de la Frontera por donde se escapó Paesa. Cobo le hizo a Paesa la autopsia light a ojo, y entregó solemnemente su certificado de defunción en el Registro Civil. Gracias al invento de la partida de defunción light de las esquelas mortuorias ligth del funeral light de las misas gregorianas light Paesa vuelve a la vida. ¿Corrupción? ¿Qué corrupción ni qué niño muerto? Muerto incorrupto, como el cuerpo de San Fernando bendito. ¡Milagro, milagro! Lázaro, un mojón pá ti: para resurrecciones, la de Paesa. Y con Paesa vuelven todos. Vuelve Vera a la puerta de la cárcel de Guadalajara en un llano, el llano del crimen de Estado y de la corrupción. Vuelven las enlutadas viudas del GAL. Venga, mentores de la autotitulada memoria histórica, ¿ahí, en esos mantones negros, no hay nada que rascar de la memoria histórica, ahí no hay fosas comunes con cal viva que excavar? Vuelve Barrionuevo, vuelve Corcuera. Estaban con la moviola de la Historia en la comisión del 11- M, para largar el mochuelo a los anteriores, y se les fue la mano en la velocidad del cacharro. A la moviola se le rompieron los frenos, se volvió loca, y se puso a rebobinar lo que pasó con los anteriores a los anteriores. Ya vamos por Roldán, por Paesa, por Vera. Retorno a Brideshead, pero en cutre, en ignominioso. Moviola para la sentencia del Supremo sobre Batasuna como brazo político de la ETA. La sentencia de ilegalización que nunca existió. Y moviola para el Pacto Antiterrorista. El pacto que nunca existió. La bicha del escudo de la ETA se escapa del hacha y se le enrosca a Odón Elorza en su bastón de alcalde de San Sebastián, desde cuyo sillón se pone a hachear a favor de los asesinos de Gregorio Ordóñez. Albertiano retorno de lo vivo lejano. Y tan vivo. Estos tíos tan vivitos y coleando felipismo, tan cercanos. Como el que avisa no es traidor, les advierto que una máquina de café ha sido enchufada y puesta a calentar. Las cosas están de un modo que de un momento a otro volverá a aparecer Juan Guerra dando cafelitos. No está, pero se le espera. Está al caer. Para demostrarnos que aquellas oscurísimas golondrinas han vuelto a colgar sus nidos del balcón de los tontos con balcones a la calle. Génova.