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ABC MARTES 16 11 2004 Sociedad 51 Educación que se aduce en contra del uniforme Desde el punto de vista pedagógico, el uniforme tiene su razón de ser en que su utilización evita discriminaciones sociales y económicas por el uso de las marcas También es más cómodo y económico a pesar del desembolso inicial, tal y como lo demuestra el hecho de que la mayor parte de los padres a los que se les consulta estén a favor de su uso. En este sentido, la Confederación católica de padres Concapa asegura que, además de constituir un factor de socialización, a tener mucho más en cuenta ahora con el fenómeno de la inmigración, evita problemas importantes ¿Naranja o limón? R. BARROSO MADRID. Los jóvenes tienen que elegir: o eres naranja o eres limón, como proclama en su anuncio una conocida marca de bebidas. Hay que decidirse. Eso sí, tienen que hacerlo dentro de un peculiar universo: el de las marcas. No en vano, el uniforme con el que cada día acuden a las aulas muchos escolares españoles bien podría parecerse a una valla publicitaria. Nombres de conocidas marcas y últimos modelos destacan en camisetas, zapatillas y pantalones. Las prendas van perdiendo sus nombres originales y son sustituidas por los comerciales. El pásame las zapatillas de toda la vida ha sido sustituido por el pásame las Nike, las Reebook, las Adidas... y muchas madres han olvidado eso de echar a lavar una simple camiseta; ahora introducen en la lavadora todo un manual del marketing: la camisa de Don Algodón, la sudadera de Quicksilver, la camiseta Pepe Jeans... La pasión por las marcas de muchos adolescentes puede parecer un tema superficial a algunos padres o docentes, pero los expertos constatan que no lo es: la ropa que llevan, el modo en que lo hacen y la marca que usan lanzan un mensaje que sirve para comunicarse con los otros. Para ellos es muy importante ser aceptados porque, a esas edades, la presión del grupo resulta bastante fuerte: lo que llevan los compañeros, lo que comentan, lo que tienen, lo que hacen sus padres... Y las marcas ofrecen a los jóvenes una imagen con la que identificarse. El problema estriba en que esta necesidad de pertenecer a un grupo y de vestir con nombre para sentirse integrado puede convertirse en una frivolidad o degenerar en el consumismo. Por otra parte, el adolescente puede sentirse minusvalorado si la familia no se lo puede permitir. Esconder problemas La Confederación CECE defiende el uso del uniforme, ya que, en su opinión, los alumnos se sienten con más libertad entre los compañeros y facilita que a uno se le estime por lo que es, no por lo que tiene, y elimina barreras económicas y sociales. Por otra parte, la compra del uniforme supone que los padres no tengan un excesivo gasto en ropa y evita acciones como el capricho de las marcas La Confederación laica de padres Ceapa rechaza el uniforme porque puede esconder algún problema relacionado con la falta de valores. Y ese conflicto hay que afontarlo desde otro ángulo Ceapa considera más positivo convencer al alumno para que libremente vista con dignidad. Además, esta organización opina que el uniforme es más caro que un equipo informal. Vestir con nombre Así, y según corrobora un informe del Instituto de la Juventud sobre consumo juvenil, a pesar de que en la publicidad dirigida a los adolescentes son prácticamente inexistentes las referencias en clave de género o clase social, esta estrategia acaba actuando como fuente de frustración para muchos de ellos, que no pueden comprar los productos y servicios que se les ofertan y ven amenazada por ello su capacidad de integración con sus iguales, o la de ser bien aceptados por éstos. El estudio ponía de manifiesto que la compra de productos genéricos por parte de las madres para cuadrar el presupuesto familiar está muy alejada de la idea de consumo de sus hijos. Los expertos señalan que los valores sociales que tienen una mayor La fiebre de las marcas seduce a los adolescentes ABC presencia en la publicidad destinada a los jóvenes son, por este orden, los de tipo hedonista y de presencia, los vinculados a la transgresión y la aventura, los idealistas y pragmáticos y de identificación. Y afirman que queda patente que no proyecta, o lo hace con una baja intensidad, valores como el compromiso social, la solidaridad o la armonía familiar.