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28 Internacional MARTES 16 11 2004 ABC Israel ha demolido 295 casas palestinas sin relación con la violencia b La organización de derechos humanos hebrea Betselem califica el castigo colectivo del Ejército de crimen de guerra permitido por el Tribunal Supremo J. CIERCO JERUSALÉN. Yaser Arafat está muerto y enterrado. La comunidad internacional se moviliza para aprovechar la nueva etapa que se abre en la región. La dirección palestina lucha por no devorarse a sí misma, convoca elecciones y apuesta por recuperar el diálogo y la negociación. Israel promete gestos... Pero la vida y la muerte siguen igual, de mal, en los Territorios Ocupados Palestinos. Como botón de muestra, el último informe presentado ayer por la organización israelí de derechos humanos Betselem en el que hablan tanto los números, dicen tantas cosas los dígitos que sobran casi todas las palabras. Informe titulado: No por su culpa: la demolición punitiva de casas durante la Intifada de Al Aqsa Y los números de Betselem dicen que desde que comenzó la Intifada de Al Aqsa, en septiembre de 2000, han sido demolidas 4.100 viviendas palestinas y se ha dejado a más de 28.000 personas sin hogar. Abu Mazen, segundo por la derecha, ayer, con los dirigentes de las 13 facciones palestinas en Gaza AFP Dos grupos radicales palestinos ofrecen una tregua hasta después de los comicios El principal movimiento armado, Hamás, no suscribe la propuesta b La Autoridad Nacional Palestina La mitad, inocente Y los dígitos de Betselem denuncian que de esas casas destruidas, 628 lo han sido como castigo colectivo por actos de violencia árabes. Como resultado, 3.983 sin techo. Y de esas 628, un total de 295 viviendas, es decir el 47 por ciento, nunca tuvo como inquilinos o propietarios a palestinos, de una u otra facción, relacionados con el terrorismo. En este caso, 1.286 personas inocentes se quedaron sin hogar. Y las cifras de Betselem que aprovecha para criticar con dureza la permisividad y los malabarismos legales del Tribunal Supremo de Israel, apuntan que, pese a las advertencias judiciales a los dirigentes militares hebreos, sólo en el 3 por ciento de los casos se avisa con antelación a las familias afectadas, por lo que no pueden recurrir ante los jueces. Y los números, los dígitos y las cifras de Betselem concluyen que, de media, por cada casa demolida pierden su techo 12 personas. Mientras, el Tsahal impertérrito: Las demoliciones se han demostrado efectivas, el objetivo es dañar a los familiares de palestinos que planean ataques contra Israel como medida disuasoria Poco importa, con los números, las cifras, los dígitos de una organización de derechos humanos israelí en la mano, que paguen muchos justos por pecadores. pide a Francia un informe médico oficial sobre las causas de la muerte de Arafat para salir al paso de los rumores de envenenamiento JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Tan difícil, tan delicada, tan compleja es la situación en Gaza, también en Cisjordania, que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) no ha tenido más remedio que lanzarse desde un trampolín a la piscina de los rumores sobre un posible envenenamiento de Yaser Arafat como causa de su muerte para intentar distraer la atención. En todas las capitales árabes y musulmanas, también por supuesto en las ciudades, las aldeas y los campos de refugiados de Cisjordania y Gaza, no se habla de otra cosa que no sea del supuesto veneno administrado en la sangre a Abu Ammar. Tanto los médicos franceses como el ministro de Sanidad galo han rechazado esta posibilidad. Dirigentes palestinos la han descartado por falta de pruebas y de fundamento. Israel, por supuesto, niega la mayor. Pero no importa, todo sea por girar la vista a otro lado donde no se vea Gaza: la ANP anunció ayer haber solicitado a París un informe médico oficial sobre las causas de la muerte de Arafat. Y es que, en efecto, si se mira a Gaza se ve, en las últimas horas, un tiroteo con dos muertos en presencia de Abu Mazen (todo apunta a que no fue un intento de asesinato sino un enfrentamiento entre los guardaespaldas de Mohamed Dahlan y de Ahmed Helles, jefe de Al Fatah en la Franja) se observa unas reuniones a la desesperada entre el nuevo líder de la OLP y las facciones palestinas; se intuye una sombra de boicot no sólo a las elecciones del 9 de enero sino también de esa transición que muchos quieren sea de terciopelo. Dos grupos radicales palestinos, Un submarino espía en aguas israelíes Por la puerta de atrás. Así se coló un submarino, casi con toda seguridad occidental, que penetró tres millas en aguas territoriales israelíes en la madrugada del 9 al 10 de noviembre en una misión que la Armada hebrea cree era de espionaje. El submarino fue detectado frente a las costas de Nahariya, en el norte de Israel, localidad muy próxima a la frontera con el Líbano, y emprendió su huida al ser perseguido por dos patrulleras porta- misiles de la Fuerza Naval hebrea. el Yihad Islámico y las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, anunciaron ayer una tregua unilateral de 60 días- -es decir, hasta después de los comicios presidenciales- pero la oferta no fue suscrita por Hamás, y eso la deja al menos parcialmente invalidada. Los contactos se van a prodigar en los próximos días. Todas las opciones están abiertas pero algunas cosas ya están claras. Hamás y el Yihad Islámico (que no presentarán candidatos a las presidenciales, como ya adelantó ABC) exigen una dirección colegiada, una coincidencia de los comicios legislativos con los presidenciales y una apuesta decidida por la Intifada mientras continúe la ocupación israelí. Todo lo demás no les sirve. De no cumplirse sus exigencias, el boicot a los comicios del 9 de enero puede ser inevitable, como también un mayor número de atentados contra Israel. Todo ello daría al traste con el nuevo rumbo que se quiere aplicar a la región tras la muerte de Abu Ammar, tal y como planea explicar en Ramala la próxima semana el dimitido secretario de Estado norteamericano, Colin Powell. Quizás entonces, sobre el terreno, Powell compruebe que no basta con que Abu Mazen cuente con el apoyo de Estados Unidos, de la Unión Europea, de Israel, de Al Fatah, de la OLP... Necesita algo mucho más importante: el respaldo, que hoy no tiene, de la calle palestina.