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16 Nacional LA INVESTIGACIÓN DEL 11- M MARTES 16 11 2004 ABC El guardia de Asturias que grabó la cinta del 11- M, dado de baja por depresión El domingo se negó a declarar ante sus mandos para un segundo informe b Según sus compañeros, hace un Toro, Trashorras y el guardia Campillo declaran hoy ante el juez Del Olmo C. M. MADRID. El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo, que instruye el sumario abierto a raíz de los atentados del 11 de marzo en Madrid, ha citado hoy al ex minero José Emilio Suárez Trashorras y a su cuñado Antonio Toro para tomarles declaración como imputados. Según fuentes jurídicas, la citación se produce a instancias de la fiscal del caso, Olga Sánchez, y la comparecencia de ambos tendrá lugar después de la aparición en el cuartel de la Guardia Civil de Cancienes (Asturias) de una grabación que supuestamente revela nuevos datos en torno a la implicación de estos individuos en el robo y tráfico de explosivos, informa Efe. El juez Del Olmo ha citado asimismo al guardia Jesús Campillo, del Servicio de Información de la Comandancia de Gijón, quien acudirá a declarar como testigo, ya que fue la persona que grabó en agosto de 2001 una cinta en la que uno de sus confidentes, Lavandero, relata que un socio de Toro quería deshacerse de 400 kg de Goma- 2. Fuentes próximas a Campillo señalan que está nervioso pero feliz porque es lo mejor que le podía pasar para aclarar todo lo sucedido En la grabación, hallada por un agente de este puesto, David Robles, tres años después, el confidente Francisco Javier Villazón Lavandero, alias Lavandero alertaba en 2001 de que Suárez Trashorras y Toro manejaban grandes cantidades de explosivos y buscaban a alguien que supiese hacer bombas que se activaran por medio de teléfonos móviles. mes y medio el teniente coronel Bolinaga lo envió a un psicólogo militar ante su insistencia sobre el destino de los datos del confidente C. MORCILLO MADRID. El guardia de Información de la Comandancia de Gijón Jesús Campillo, que grabó la cinta sobre los explosivos del 11- M al confidente Lavandero, pidió ayer una baja médica por la presión a la que está sometido, que le fue concedida por el médico, según informaron sus compañeros de la Asociación Independiente de la Guardia Civil (ASIGC) Unas horas antes Campillo- -que hizo la grabación el 28 de agosto de 2001- -se negó a volver a relatar los hechos a sus mandos en una reunión celebrada el domingo en el acuartelamiento, que tenía como fin elaborar un segundo informe reservado sobre el contenido y recorrido de la cinta de audio. Ha contado su versión día sí y día no reveló un compañero de la Comandancia. Transcripción incompleta Según estas fuentes, tras la entrevista mantenida con el confidente Lavandero, el guardia elaboró un informe escueto y conciso y dio cuenta de la grabación al teniente jefe de Información. La Dirección General de la Guardia Civil sostiene, en cambio, que esta transcripción está incompleta y carece del dato de que había alguien interesado en contactar con gente que supiera montar bombas con móviles Investigación cerrada. Campillo asegura que preguntó varias veces sobre qué se había hecho con la información aportada- -según él mismo y otros compañeros Lavandero acudió a la Comandancia entre ocho y diez veces en los meses posteriores para contar lo que sabía- -sin obtener respuesta. La Dirección de la Benemérita asegura que entre septiembre y octubre de 2001 se montó un operativo para tratar de identificar a los componentes del grupo de Antonio Toro pero no dio fruto, pues faltó la colaboración de Lavandero Paralelamente el CNP desarrolla un servicio en el que se incautan drogas y explosivos y la Benemérita pone fin al suyo. La pregunta es evidente: ¿debían de haber continuado aquellas pesquisas? ¿Qué ocurrió con la cinta? La famosa grabación, con el nombre del agente en su carátula, quedó olvidada en un cajón oficial y fue a parar al puesto de Cancienes en un traslado de mobiliario. Allí la encuentra el guardia David Robles el año pasado, según la Dirección General, y no se vuelve a saber de ella hasta el 16 de octubre de este año, El teniente coronel Bolinaga, junto al entonces coronel Laguna cuando el agente la entrega a sus superiores. Hasta aquí la versión oficial, pero Campillo asegura que en septiembre pasado acudió a su superior, el teniente coronel Bolinaga, para preguntarle por la grabación. Desde que ocurrieron los atentados de Madrid él no paraba de recordar esa cinta señalan en ASIGC. El mando le ordena que lo examine un psicólogo militar y así lo hace. Lo sometieron a un tercer grado y a test de todo tipo, pero nadie le dijo nada EL COMERCIO agente de Información no acaba aquí. Una vez que trascendió la noticia de la existencia de la cinta, Campillo se encontró en el bar de la Comandancia con un compañero, un brigada de la Policía Judicial, que le preguntó si la casete era la suya o la otra, por lo que se deduce que existe más de una grabación, según las fuentes. Accidentado traslado a Madrid de Lavandero R. LANERO L. ÁLVAREZ GIJÓN. Francisco Javier Villazón, Lavandero el confidente que avisó a la Guardia Civil sobre la trama de explosivos, vivió el sábado un accidentado viaje a Madrid. Según informaciones obtenidas por el diario El Comercio tres policías locales de Gijón acudieron por la mañana a su domicilio con una orden judicial para custodiarle en calidad de testigo protegido. Pero el viaje no resultó sencillo. Su vehículo levantó sospechas y fue interceptado por agentes de la Policía Nacional, que retuvieron a todos hasta que confirmaron la legalidad del traslado. No obstante, los policías locales fueron enviados de vuelta a Gijón y Lavandero custodiado hasta Madrid por otros agentes de los que se desconoce si eran nacionales o guardias civiles. El segundo informe, en Madrid. A todas estas incógnitas y a otras más (por ejemplo, hasta quién llegó el contenido de la grabación, en qué punto se cerró la investigación, qué datos se cruzaron con el CNP- -al parecer, ninguno, tampoco esta vez- intentan dar respuestas los informes encargados al coronel responsable de Asturias. El segundo llegó ayer a la Subdirección general operativa y al propio director general de la Benemérita, pero nada ha trascendido. Estas indagaciones tampoco suponen que la investigación interna esté cerrada y lo más probable es que haya nuevas declaraciones de los implicados y una ampliación de dicho informe. La investigación ha incluido el interrogatorio de los guardias David Robles y Jesús Campillo, así como varias reuniones de los responsables de la Guardia Civil en Asturias. Más de una grabación. Según esta versión, en octubre Campillo coincidió con el capitán de Avilés (de la que depende el puesto de Cancienes) y éste le comentó que había oído la cinta. Campillo, al enterarse, pide otra entrevista al teniente coronel Bolinaga, quien reconoce que tiene la grabación guardada en la caja fuerte del despacho. Siempre según el relato de Campillo, Bolinaga le dice a su subordinado que si nadie reclama la casete en fechas posteriores, un día lo llamaría a su despacho y destruiría la cinta. La Dirección General no se ha pronunciado sobre esta supuesta entrevista. El estrafalario destino de la conversación grabada entre Lavandero y el