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4 Opinión MARTES 16 11 2004 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca Jefes de área: Jaime González (Opinión) Alberto Pérez (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Mayte Alcaraz (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Pablo Planas (Reportajes- corresponsal político) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Ignacio Sanz IGNACIO CAMACHO LA ENCRUCIJADA DEL SOCIALISMO VASCO RAJOY, POR LAS CLARAS L A situación política del País Vasco ha producido el efecto engañoso de creer que los últimos movimientos nacionalistas implican un avance positivo para la normalización de la sociedad vasca. Realmente, la evolución de los acontecimientos está confirmando todo lo contrario: una reafirmación del PNV y de la izquierda abertzale en sus planteamientos maximalistas, si bien Batasuna optó desde el pasado domingo por una actualización del Pacto de Estella al gusto del nacionalismo gobernante. Si desde posiciones no nacionalistas se tiene claro que estas tácticas responden a necesidades internas de las diversas familias nacionalistas y que no son una rectificación sustancial ni aparente de su apuesta por la ruptura del Estatuto, las consecuencias negativas para la convivencia en la sociedad vasca quedarán neutralizadas. Sin embargo, la actitud vacilante del socialismo vasco está introduciendo, de forma injustificada, elementos de confusión en una respuesta al nacionalismo que debería ser mucho más convincente, sólida e inequívoca que la que algunos de sus portavoces están dando. En ciertos casos, no sólo no hay una respuesta negativa, sino la postulación directa de la derogación del Pacto Antiterrorista y la rehabilitación legal de Batasuna. El hecho mismo de que se celebrara el acto de Batasuna en San Sebastián constituye, como afirmaba ayer el secretario general del PP, Ángel Acebes, una legalización de hecho de una formación política que fue declarada ilegal y disuelta por el Tribunal Supremo, con ratificación posterior del Tribunal Constitucional, por estar integrada en la estructura de ETA. Es la misma razón por la que actualmente todo el entramado batasuno está suspendido cautelarmente por orden del juez Garzón en un sumario instruido por delito de integración en banda armada. Ésta es la Batasuna a la que algunos sectores del socialismo vasco quieren dar otra vez voto y espacio político, como si el objetivo de la lucha antiterrorista no fuera erradicar ETA, sino sólo debilitarla. El PSOE, empezando por su secretario general y presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, debe ser consciente de que sus declaraciones contra Batasuna chocan con las actitudes políticas y la estrategia que están manteniendo algunos de sus miembros en el País Vasco. Tiene que poner orden. El cambio de perspectiva con el que ciertos sectores del socialismo vasco abordan el futuro de Batasuna tampoco es ajeno a la evidente disposición de la dirección del PSE para pactar con el PNV una vía intermedia entre el Estatuto y el plan Ibarretxe, lo que en sí mismo constituye un éxito del nacionalismo, porque ya ha conseguido que los socialistas establezcan como prioridad su desmarque del PP y que asuman una versión suave de la crítica nacionalista al Estatuto y al Pacto Antiterrorista, dos proyectos históricos que reflejan el mejor esfuerzo socialista para la democracia en el País Vasco. El PNV, con Arzalluz antes y con Imaz, ahora, sabe lo que quiere conseguir y no quiere al PSE de socio, pero acepta de buen grado que los socialistas hagan imposible la alternativa constitucional con el PP y se conformen con volver a ser el comodín de la política nacionalista. Es Rodríguez Zapatero quien debe definirse en esta situación- -y con él su partido- aunque le resulte difícil después de haberle dado a Patxi López el mismo apoyo que en su día a Nicolás Redondo, porque ni siquiera en política es posible defender una cosa y su contraria sin perder el crédito. El socialismo vasco está empezando a hacer una lectura errónea de su posición en el País Vasco: vuelve a equivocarse de adversario al elegir el distanciamiento del PP y emprender un acercamiento imposible a un nacionalismo que confía su hegemonía en la unificación del voto abertzale antes que en el entendimiento con una formación no nacionalista. E PARQUES AUTONÓMICOS L A sentencia del Tribunal Constitucional que atribuye la gestión de los parques nacionales a las Comunidades Autónomas en exclusiva comportariesgos objetivos y graves para el desarrollo de estos espacios naturales, que no conocen de fronteras administrativas sino que requieren una aproximaciónintegral e integradora de todos los actores políticos, científicos y sociales implicados en la defensa del medio ambiente. Al fallar en favor de las tesis de los gobiernos de Aragón y Andalucía, el Constitucional consagra la fragmentación de la gestión de estos parques, algunos situados entre varias Comunidades. La participación de la Administración central en el Consejo de la Red de Parques Nacionales y en sus patronatos, junto con los representantes autonómicos, no basta para garantizar una gestión armonio- sa, ahora amenazada por un conflicto de intereses entre regiones cuya principal víctima será el medio ambiente. La gestión conjunta vigente hasta ahora podía ser criticada por su mecánica y sus fricciones territoriales, pero no por su coherencia, porque, simplificando la cuestión, acababa con aquello de mi bosque y tu río para empezar a razonar en términos de nuestra naturaleza A partir de la sentencia del Constitucional, la realidad consistirá en un pulso continuo y el choque frecuente entre prioridades ambientales e intereses en materia de ordenación del suelo, con el Plan Director de la Red de Parques Nacionales como instrumento básicode ordenación en manos del Ministerio de Medio Ambiente, por un lado, y por otro el Plan Rector de Usos y Gestión de cada Parque, dominado por el criterio de cada Comunidad Autónoma. N su intervención ante el Foro de ABC, el presidente del PP, Mariano Rajoy, acertó ayer al señalar las debilidades de la política europea del Gobierno. Más allá de las frases- cliché- el regreso al corazón de Europa y otros hallazgos que no son más que formalismos verbales carentes de contenido- lo cierto es que la ausencia de resultados tangibles está marcando la agenda negociadora del Gabinete socialista, en la que se desenvuelven mucho mejor, y a veces incluso a su costa, sus aliados francoalemanes. La estrategia en política exterior difiere poco de la emprendida por el Ejecutivo en los asuntos internos, donde la demolición de la gestión del Gobierno del PP no va acompañada de un proyecto estructurado y creíble que aborde las grandes cuestiones nacionales. Casi todo se centra en la pomposa exposición de vagas ideas que rara vez llegan a concretarse. Ahora, recién iniciada la negociación de las perspectivas financieras, la programación presupuestaria de la UE entre 2007 y 2013, el Gobierno sigue confiando en la carta del talante y los abrazos, en lugar de luchar por obtener el trato específico que reclamaba ayer Rajoy. Zapatero, en cambio, continúa en la fase de las buenas palabras y remacha el argumento de que ya no somos un país pobre y que debemos hacernos a la idea de que las ayudas han de ir a otros países menos desarrollados que acaban de ingresar en la UE. El reconocimiento de la solidaridad necesaria, sin embargo, no está reñido con la defensa de los intereses nacionales. Por ejemplo, con una defensa cerrada de una transición en la salida del Fondo de Cohesión, en lugar de la expulsión abrupta planeada. Si hablamos de europeísmo y talante, no está de más atender a la actuación de Francia y Alemania. Por una parte, se presentan como el motor insoslayable de la Europa política, la punta de lanza de todas las avanzadillas en materia de integración, y, por otra parte, defienden con dureza y sin rubor una reducción drástica del presupuesto comunitario, la debilitación del Pacto de Estabilidad y unas normas menos rigurosas para la industria química. Europa, como bien apuntó el presidente nacional del PP, es un club de intereses aunque su base sea un proyecto común de cooperación para la paz y la prosperidad. Si no rectifica pronto y empieza a reclamar con firmeza un trato específico, la actuación del Gobierno en Europa podría costarles a los españoles hasta 5.700 millones de euros al año, al convertir a nuestro país en el principal contribuyente al esfuerzo de la ampliación. Y eso sí que son palabras mayores.