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96 Deportes El SÁBADO, BARCELONA- REAL MADRID LUNES 15 11 2004 ABC HOY, LA OTRA CARA DE LOS DOS CLUBES, SUS POLÍTICAS DE DESPACHO La Junta Directiva del Barcelona es una amalgama de cuarentones culés forjados en el Elefant Blau en las juventudes catalanistas y en la cantera empresarial de ESADE. Su modelo de gestión ha girado desde la dirección colegiada inicial al casi presidencialismo actual Cada miembro de la Junta Directiva tuvo aportar un aval de un millón y medio de euros para ocupar el sillón Laporta, Rosell, Soriano e Ingla tenían más peso a la hora de decidir. Hoy, por encima, manda el presidente Al palco del Nou Camp acude la burguesía catalana, los nuevos ricos y representantes de la política regional. La Caixa es el paraguas económico que ha permitido la solución de los graves problemas económicos del club Laporta se encargó de purgar el área social con un discurso integrador impregnado de tintes nacionalistas. Tenía que devolver al club el concepto de catalanidad solapado durante la etapa de José Luis Núñez. Me presento a la gente como un catalán, sin ningún complejo recalcó en varias ocasiones. En este afán, el presidente pidió durante la firma a su primer fichaje, Quaresma, que debía aprender cuanto antes el catalán. En su proyecto evangelización celebró algunas Juntas en pequeñas localidades de la Comunidad. La burbuja catalanista de Laporta TEXTO: JULIÁN ÁVILA MADRID. Cuando Joan Laporta llegó a la presidencia del Barcelona en junio de 2003 encontró el club como un solar, sumido en una de las peores crisis de su historia. Las dificultades económicas, con una deuda cercana a los 150 millones de euros, maniataba cualquier objetivo de futuro, mientras que día a día se deterioraba la imagen de la institución en casa y en el exterior. Laporta había derrotado con claridad en las elecciones a Luis Bassat y se topó con demasiadas herencias enquistadas en las parcelas económicas, políticas, sociales... Para atajar esta hemorragia el presidente contaba con un joven equipo de profesionales muy catalanes. Su reto era salvar al Barcelona y enderezar su rumbo. Integraban la nueva directiva una amalgama de cuarentones muy culés forjados en el grupo de oposición a José Luis Núñez y a Joan Gaspart Elefant Blau en las juventudes catalanistas y en la cantera empresarial de ESADE. Joan Laporta, Alfonso Godall, Albert Vicens, Jordi Moix y Alfonso Castro eran conocidos como los Elefantons Toni Rovira, Xavier Cambra, Jordi Monés, Josep Cubells y Jaume Ferrer, como los Pinyolons Sandro Rossell, Marc Ingla y José María Bertomeu, como los Rosellons y Ferran Soriano y Claudia Vives- Fierro, como los Clusteroms Un grupo de jóvenes triunfadores, de clase media, con una desahogada posición económica, con gran talante democrático, profundamente catalanistas, que ocupaban puestos de responsabilidad en diferentes ámbitos y muy implicados en la sociedad civil catalana. Estábamos descolocados políticamente y nos encontrábamos más cómodos colaborando con organismos como Intermon o Justicia i Pau porque los partidos políticos son rígidos y menos participativos comentaba Rovira justificando este perfil. Un giro presidencialista Sandro Rosell (vicepresidente) dirigía la parcela deportiva. Durante su etapa como alto ejecutivo en Nike Internacional amasó una notable agenda de contactos, sobre todo en Brasil. Los otros hombres fuertes de la Junta, también vicepresidentes, Marc Ingla (marketing) y Ferrán Soriano (economía) coordinaban las operaciones más ventajosas para el club. Esta estructura colegiada sin fisuras se mantuvo hasta mediada la temporada pasada. Entonces, Joan Laporta entendió que era necesario un giro hacia un modelo más presidencialista. El presidente tiene que dirigir y presidir Esta decisión levantó ampollas en la Junta y se abrió una gruesa brecha entre Laporta y Rosell- -el debate interno sobre cómo gestionar sigue ardiendo- No se ponían de acuerdo a la hora de quién debía tomar la última decisión en el tema de los fichajes. Transcurrido un año todo sigue igual. Misma Junta, a la que se han unido Alejandro Echevarría (área de seguridad) y Xavier Faus (área económica) Echevarria es cuñado de Laporta, un personaje recto, con arraigadas ideas derechistas, algo que choca con el perfil nacionalista del resto. Llegó al club a raíz del acoso y de las agresiones físicas al presidente por parte del sector más violento de los Boixos Nois. Joan Laporta ha impuesto en el Barcelona su sello personal menzaba a ser una vergüenza comentaba Sandro Rossell. La segunda fue enderezar el rumbo económico. Vamos diez años por detrás del resto resumía Soriano. Los 150 millones de deuda acumulados habían convertido al club en un gigante con pies de barro. Tuvieron que convencer a los Bancos para que les aprobasen una refinanciación del pasivo EFE Un millón y medio de aval por sillón Cada uno tuvo que aportar 150.000 euros de su bolsillo como garantía de gestión, más un aval por valor de un millón y medio para sentarse en uno de los sillones de la Junta- -nadie tiene sueldo- La idea central del proyecto era una grandiosa ruptura con todo lo anterior porque la masa social del Barcelona reclamaba un nuevo orden institucional y deportivo. Como nadie de la Junta gozaba de experiencia se optó por una dirección colegiada. Todos aportaban conceptos e ideas, aunque Laporta, Rossell, Soriano e Ingla tenían más peso en la toma de decisiones. La primera fue medir el pulso de la entidad. Conocer el estado del enfermo. Hicieron una gran limpieza de funcionarios con galones de la vieja guardia. Ser del Barcelona co- con buenas condiciones. La Caixa, con todas sus connotaciones, se convirtió en el paraguas más seguro. La tercera, reconducir una plantilla huérfana de títulos y demasiado acomodada económicamente a lo largo de los últimos años. Para ello tenían que desprenderse de los futbolistas sobredimensionados en sus emolumentos y así aliviar el cuadro de nóminas. Joan El feeling perdido de Rosell El trasvase de competencias es lento, pero se mantiene el caudal esta temporada. Laporta acapara poder y es quien toma la mayoría de las decisiones importantes. Una postura que incomoda a varios miembros de la Junta, sobre todo a Joan Rosell. Las diferencias son conocidas por todo el mundo y se ha especulado con una posible salida del último. A pesar de las diferencias abismales, Rosell continúa llevando el peso de los fichajes (Belletti, Deco, Ronaldinho, Silvinho... pero el presidente ya impone sus criterios de selección. De hecho, Samuel Eto o es un buen capricho suyo, aunque tuviese que inyectar dinero en las arcas del eterno enemigo, el Real Madrid. Rijkaard, el técnico, y Begiristain, el director general deportivo, también han ganado enteros, apoyados por Laporta. Larsson o Giuly son dos de sus imposiciones