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ABC LUNES 15 11 2004 Sociedad 53 Medio Ambiente Cambios ya evidentes A lo largo de casi 150 páginas el estudio desgrana y analiza los cambios físicos, ecológicos, sociales y económicos que se espera se aceleren en los próximos cien años por culpa del cambio climático. Pero lo más importante es que este estudio, realizado a partir del trabajo de un equipo internacional de 300 científicos, ha podido documentar que muchos de estos cambios se están dando en la actualidad y a una velocidad mayor de la que se había pensado. Las posibles soluciones, que pasan, entre otras cosas, por reducir las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero, se estudiaron la semana pasada en una reunión científica en Reykjavik, pero habrá que esperar hasta el 24 de noviembre para que los ministros de los nueve países del Consejo Ártico estudien el documento. No en vano, sus emisiones suman más de un tercio de las del conjunto del planeta. La amenaza se cierne sobre cuatro millones de personas y todos los ecosistemas del Polo Norte Los cambios en el Ártico han comenzado a una velocidad mucho mayor de la que se pensaba hasta hoy día Pérdida de bosques antiguos. Los bosques de crecimiento lento son ricos en especies de líquenes, musgos, hongos, insectos, pájaros carpinteros y otras aves que anidan en las cavidades de los árboles. El calentamiento del clima incrementará los incendios forestales y las plagas de insectos que provocan la muerte de los árboles, reduciendo este valioso hábitat, que ya está en declive por la actividad humana. Cambios en el ciclo del carbono. La sustitución de la vegetación ártica por otra más productiva procedente del sur es muy probable que incremente la absorción de dióxido de carbono. Frente a esto, las emisiones de metano, sobre todo del calentamiento de humedales, y el derretimiento del permafrost se incrementarán. Pérdida de la cultura de la caza. Para los Inuit el calentamiento desbaratará o incluso destruirá su cultura de la caza y de compartir el alimento, pues la reducción del hielo marino provocará un declive de sus presas, haciéndose menos accesibles. Esto conlleva una disminución de la seguridad alimentaria, pues el acceso a su alimento tradicional- -focas, osos, caribús y algunas especies de aves y peces- -se verá seriamente afectado. Impactos en la salud humana. Esa reducción en la calidad de las fuentes alimentarias, como enfermedades en peces y bayas secas, ya se están viendo en algunos lugares. El cambio hacia una dieta más occidental traerá consigo riesgos como el incremento de diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares. Los impactos sobre la salud también incluyen el aumento de los accidentes y desastres debido al derretimiento del hielo marino. Expansión de la navegación. El tráfico marítimo por rutas clave, como la del mar del Norte y el pasaje del Noroeste, es muy probable que se incremente. La navegación en los meses de verano se irá alargando a otras estaciones a medida que vaya avanzando el siglo debido al declive del hielo marino y, sin duda, aumentará el turismo en estas regiones. Mayor acceso a los recursos. La único beneficiada de esta situación sería la industria del petróleo. No en vano, el 25 por ciento de las reservas de gas y petróleo se encuentran en el Ártico y, por tanto, la desaparición del hielo favorecería el acceso a ellas. Aunque tampoco será una tarea exenta de problemas, ya que el movimiento del hielo hará más difíciles algunas operaciones. Por otra parte, algunas de las principales pesquerías del Ártico, como la del arenque y el bacalao, serán más productivas a medida que el clima se vaya calentando. Los patrones de distribución y migración de muchas especies de peces es muy probable que se vean modificados. Aumentan las precipitaciones Suben las temperaturas Las temperaturas han aumentado en décadas recientes en gran parte de la región, especialmente en invierno. La subida de los termómetros en invierno en Alaska y la zona occidental de Canadá ha sido de 3 a 4 C durante el último medio siglo. Los incrementos serán mayores a los largo de este siglo La precipitacion en el Ártico ha aumentado en torno a un 8 de media en el último siglo. La mayor parte de la precipitación ha sido en forma de lluvia y no de nieve, y los mayores incrementos se han dado en otoño e invierno