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ABC LUNES 15 11 2004 23 Estados Unidos afirma que la ciudad de Faluya aún no ha caido y admite 31 bajas entre sus filas Irán se compromete a suspender sus actividades de enriquecimiento de uranio y pactar con la UE Hamás y Yihad Islámico quieren participar en el proceso de toma de decisiones de la nueva dirección palestina. Una reclamación que puede complicar enormemente las negociaciones de los moderados de la OLP con Israel Los integristas palestinos piden más poder y participar en las elecciones POR ALBERTO SOTILLO. ENVIADO ESPECIAL AFP cinco penas de cadena perpetua, ya ha filtrado su intención, por ahora sólo eso y no parece fácil que vaya mucho más allá, de presentarse también a los comicios presidenciales. Los gritos lanzados por los autores del ataque, Ni Abu Mazen ni Abu Fahdi, agentes norteamericanos, queremos a Arafat muy significativos. GAZA. Los integristas de Hamás y Yihad Islámico piden más poder y quieren participar en el proceso de toma de decisiones de la dirección palestina tras la muerte de Yaser Arafat. Una reclamación que pone a los dirigentes más moderados de la OLP ante la disyuntiva de aceptar una embarazosa compañía, que les complicaría enormemente las negociaciones con Israel, o de correr el riesgo de un violento enfrentamiento interno entre palestinos y de perder el capital popular heredado de Arafat. El desaparecido Arafat procuró mantener siempre un polémico consenso entre las diferentes facciones, que incluía las posiciones más inamovibles de Hamás y el Yihad Islámico. Una circunstancia subyacía a los duros reproches que le lanzaba Israel: la acusación de doble lenguaje que le hacían los laboristas o la más expeditiva de terrorista que le lanzaba el actual Ejecutivo de Sharón. Ahora, tras la muerte de Arafat, los radicales quieren recuperar la influencia que tenían. Y si lo consiguen, podrían dar al actual primer ministro israelí renovados argumentos para romper las negociaciones tras acusar a la nueva dirección palestina de pactar con terroristas. Acusación a las Brigadas Es más, fuentes muy cercanas a los servicios de inteligencia militar palestinos en la Franja mediterránea apuntaron a este periódico hacia dichas Brigadas como las autoras materiales del tiroteo. Lo único claro, que no es poco cuando se habla de una transición de terciopelo, de un alto el fuego con Israel, de una hudna (tregua) interna entre las facciones palestinas, de unidad nacional, de elecciones municipales, legislativas y presidenciales es que tiroteos como el de ayer, con Abu Mazen y Dahlan como testigos u objetivo, hacen un daño enorme, quizás todavía no irreparable, a los ambiciosos proyectos de la nueva cúpula palestina pero también de Israel, la UE y Estados Unidos. Comunidad internacional que presionará a Israel para que aparque sus dudas (Silván Shalom, ministro de Exteriores, no tiene ninguna y es tajante en contra de tal posibilidad) y permita votar en las presidenciales a los 228.000 palestinos que residen en Jerusalén Este. En los comicios palestinos de 1996 lo hicieron. Ahora es otra cosa: las espadas están demasiado altas y afiladas. Interlocutor obligado No queremos integrarnos en la Autoridad Nacional Palestina, ni sustituirlos, ni participar en su Gobierno, sino crear un Comité Islámico Nacional en el que discutir los problemas entre todos de forma que no sólo decida un único grupo de personas nos declara Haled al Batsch, dirigente y portavoz de Yihad Islámico. Para mantener unas buenas relaciones con la Autoridad Nacional Palestina cualquier decisión tendría que ser discutida antes entre todos nosotros. La unidad es importante si se quiere mantener un liderazgo fuerte nos insiste Sami Abu Zohri, portavoz de Hamás, quien dictamina: No es posible ningún liderazgo palestino sin la presencia de Hamás Al Batsch dice que no es el poder lo que les interesa, y advierte: No me gusta hablar de poder. No lo necesitamos. Nuestro poder procede de nuestros mártires y de nuestras operaciones militares Un acuerdo con Hamás y Yihad daría a los nuevos dirigentes de la OLP, los más moderados Abu Mazen y Abu Alá, ciertas garantías de que no habría un enfrentamiento entre palesti- Un militante de los Mártires de Al Aqsa en un homenaje a Arafat, ayer en Gaza no, pero los radicales ya han dado a entender que continuarán organizando atentados: Mientras Israel mantenga la ocupación, nosotros seguiremos con las acciones militares nos señala el representante de Hamás, quien incluso subraya que la prioridad de su grupo es el mantenimiento de la resistencia EPA Problema militar El problema que se les plantea a Abu Mazen y a Abu Alá no es sólo militar sino social. Arafat era una figura carismática, pero estos dos moderados ni tienen una base local en la que apoyarse, ni cuentan con el fervor de la calle. Su principal baza está en capitalizar el importante capital social ganado con la mitificación de Arafat tras su muerte para intentar ganar así las próximas elecciones. Pero también Hamás intenta capitalizar el mito Arafat, a quien presentan ahora casi como a uno de los suyos, y a quien elogian como a un dirigente que nunca capituló ni aceptó compromisos con Israel. Arafat es el símbolo de la comunidad palestina nos afirma Abu Zohri. Y son los representantes de Hamás los que difunden la especulación de que Israel ha envenenado a Arafat por no claudicar: Como si quisieran decirnos que tal es el futuro que les espera a quienes no transijan con las condiciones impuestas por Israel afirmó recientemente uno de los portavoces del grupo. Abu Mazen y Abu Alá cuentan con el apoyo institucional de la OLP y con parte del capital social de Arafat, pero los integristas tienen un fuerte arraigo popular, pueden movilizar a un importante sector de la calle y, por ahora, están libres de las densas sospechas de corrupción que pesan sobre la vieja guardia que rodeó a Arafat. Hamás y el Yihad Islámico existen, y parecen estar decididos a que nadie se olvide de su presencia.