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ABC LUNES 15 11 2004 Opinión 5 Partida americana Consciente del papel de Repsol en Iberoamérica, su nuevo presidente no ha tardado en embarcarse en una gira que en los próximos días le llevará a Argentina y Brasil. La compañía que dirige Antonio Brufau se la juega en un mercado emergente como el brasileño y ante el agresivo populismo de Kirchner, con el que tendrá que negociar impuestos y tarifas. Nuevo jugador para una vieja partida. Folletín de altos vuelos La construcción de la nueva terminal de Barajas sigue generando roces por el reparto del nuevo y cotizadísimo espacio aeroportuario. La asignación de la práctica totalidad del edificio al consorcio Oneworld, en el que participa Iberia, contra los intereses del grupo Star Alliance, donde interviene Spanair, ha servido para animar el tramo final de las obras, un folletín empresarial de altos vuelos en el que ahora aparece un documento en el que British Airwais condicionaba su entrada en el capital de Iberia al control de la nueva terminal. Tarjeta de embarque para el culebrón de la temporada. Muy personal Desde el segundo plano de la borrosa foto de la crisis de Costa de Marfil, Jacques Chirac dijo ayer que no tolerará un sistema que pueda conducir a la anarquía o de naturaleza fascista en el país africano. Anarquía y fascismo, amenazas que nadie desea en ninguna parte del mundo, faltaría más, pero cuyo exterminio asume el presidente galo, en persona y a domicilio, en muy determinados casos. LAS TRES MENTIRAS EMILI J. BLASCO N EPA Faldas y escaños. Boris Johnson, uno de los diputados más conocidos del Partido Conservador británico, fue expulsado ayer de la dirección de su partido por haber mantenido presuntas relaciones extraconyugales. La prensa popular del Reino Unido se preparaba ayer para revelar los detalles más íntimos de su relación después de que la decisión fuera tomada por la cúpula de los tories quienes comunicaron a Johnson que a partir de hoy dejará de ser portavoz parlamentario en asuntos de Cultura, ámbito en el que ejercía de ministro en la sombra En la imagen, Johnson, el pasado jueves, cuando la prensa estrechaba el cerco sobre sus presuntas infidelidades, revelaciones que él no dudó en calificar de pirámide invertida de tonterías ADA tiene que ver con supuestas olas neoconservadoras, que estarían llegando a Europa desde el otro lado del Atlántico, como efecto del vendaval electoral norteamericano. Es una cuestión de honestidad, o mejor dicho, de falta de ella. De un doble engaño, uno privado y otro público: el del marido que oculta a su esposa una larga relación con otra mujer y el del político que no resuelve esa situación de falsedad y oculta los pormenores de la verdad al líder de su partido cuando el caso aparece en la prensa. Aún cabría hablar de una tercera mentira: la del periodista que desde sus artículos censura, no vidas privadas, pero sí la falta de honestidad de muchos otros políticos. Boris Johnson, diputado muy conocido en el Reino Unido por sus cualidades de showman a caballo entre la dirección de la revista de pensamiento The Spectator y su actividad política, acaba de ser destituido por el líder del Partido Conservador, Michael Howard, como ministro de Cultura en la sombra y vicepresidente de la formación. La noticia interesa relativamente en Londres, dada la proyección mediática de Johnson, pero en realidad muy poco en España, si no fuera porque puede ¿o debe? servir de ejemplo. Puritanismo, hipocresía, rigor protestante... Así suele pronunciarse el tolerante continente cuando en el ámbito anglosajón se plantean dimisiones y ceses provocados por affaires sexuales. Se yerra en el enfoque. No es que el político no tenga derecho a una vida privada, que puede gastar a su manera, sino que no puede mantener una vida doble, basada en el engaño, sin que la credibilidad en su proyección pública se vea resentida. Michael Howard dedicó su discurso en el reciente congreso conservador a prometer una era de honestidad en la política. Era un intento de aprovechar la pérdida de credibilidad de Tony Blair ante la sospecha de que haya mentido en relación con Irak. Howard exhibía un equipo en el que se podía confiar. Y, al margen de otras consideraciones morales, el líder ha dejado de confiar en Johnson porque no le puso al corriente de lo que después se ha enterado por la prensa.