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ABC DOMINGO 14 11 2004 Cultura 73 quez- Creo que la intimidad hay que respetarla Hasta el punto que considera improcedente la necesidad de muchos por aclarar públicamente su condición sexual, anunciado a bombo y platillo su salida del armario. Lo harán por vanidad o por complejo de figurar, o por ser protagonistas, pero no me gusta El actor, que se confiesa muy tradicional- creo en el matrimonio convencional no se muestra contrario a otro tipo de uniones, pero sin darle importancia porque es algo que siempre ha existido. Lo innecesario es todo ese revuelo Alexandre, que en Tres hombres y un destino se presenta como el más ligón de los tres, ve con gran normalidad el devenir de las relaciones sociales. Y se muestra igual de escandalizado ante la ligereza de ropa de las jóvenes de hoy como con la posibilidad, hace décadas, de vislumbrar alguna mínima parte de la anatomía femenina. Lo de ahora no es mejor o peor que lo de entonces. Antes cuando te enseñaban un tobillo o te dejaban acariciarlas un brazo sentías lo mismo que ahora víendoles el ombligo Alexandre reconoce sin rodeos su desconocimiento de palabras tan en boga como metrosexual. Una vez aclarado el asunto, es contundente. Yo no soy metrosexual. Soy un perezoso que por no hacer, no me afeito ni para ir trabajar. Sólo un día sí y otro no se ríe. En Tres hombres y un destino también se aborda, en una sociedad que profesa el culto a la juventud, el arrinconamiento de aquellos que ya peinan canas. Y es que hay quienes se empeñan en poner fecha de caducidad al talento. Si no enfermas, no hay fecha de caducidad- -bromea Alexandre- Lo importante es estar en forma. Yo no me quejo, mientras dure esto... Cuando llegue a viejo puede que pierda facultades bromea el actor de 88 años. El mejor homenaje: el aplauso ABC reunió, la tarde del pasado viernes, a los tres actores minutos antes de interpretar la función Tres hombres y un destino documental Mientras que González reconoce que en la obra no se habla directamente de la telebasura, pero sí nos referimos a la torpeza que preside de una manera muy descarada las programaciones de las televisiones y en especial la de TVE. Pero no hacemos alusión a los famosos de ese tipo de programas- -indica- aunque es algo evidente. La degradación y la impunidad ha llegado a tales extremos que el salvajismo al abordar a las personas no tiene límites Y denuncia que no existe defensa alguna contra esto En Tres hombres y un destino la televisión es quizá el principal objetivo de las críticas, poniendo sobre la mesa incluso que para poder hacer teatro en la actualidad es preciso pasar antes por una serie en televisión. El teatro necesita de un actor puntero, al que se conozca y que lleve gente a la sala, y en eso la televisión es más popular justifica López Vázquez. Aunque no considera que exista una constante transferencia de actores de la televisión al teatro: No creo que hagan mucho teatro, porque la televisión se cotiza y se paga más, mientras el teatro supone mayor esfuerzo, es más duro, y no tiene tantas ventajas Pero, para el actor, sin lugar a dudas, el escenario supone una escuela perfecta de interpretación donde también se alcanza popularidad, pero de otro tipo. Es permanente y es un síntoma de perfección Para Agustín González hacer televisión hoy es un desdoro, tal y como está y dice que si se le ve en alguna serie es por razones puramente económicas. Estos tres actores pertenecen a esa generación de hombres donde la seducción era un arte y la galantería casi una obligación, y su trascendencia social era debida únicamente a sus méritos profesionales. Modales y formas que contrastan con la realidad actual, donde reina la chabacanería y la venta de la intimidad en prime time a cambio de suculentas sumas de dinero. Todo eso me parece una bazofia, impresentable- -subraya López VázPero, en definitiva, el objetivo de esta obra, que permanecerá en cartel durante cuatro semanas, es el de rendir un homenaje a estos tres actores, y ofrecer al público la oportunidad, casi única, de verlos por primera vez juntos sobre un escenario. Acostumbrados a recibir homenajes y galardones, su mayor ambición es, sin embargo, seguir trabajando. A mí todos los premios me los dan por viejo- -bromea López Vázquez- -y porque sigo dando la lata Para Alexandre el mejor homenaje son los contratos. Cuando me ofrecen premios, que tengo ya muchos, siempre les digo que cambio dos galardones por un buen contrato Por último, Agustín González reclama un trato para los actores españoles semejante al que se rinde en países como Inglaterra, donde profesan una gran admiración a sus actores. A John Gielgud, y ya con 90 años, le proponían aparecer en películas, porque suponía un gran prestigio para éstas Para González, sin duda, el mejor homenaje para un actor es que el público le demuestre fervor, que se sienta considerado como alguien dentro de la ciudadanía. Que no pase uno al olvido El cine español, mejor menos transcendente y más lúdico Agustín González se muestra también muy crítico con el cine español actual. Algunos cineastas son estupendos, pero, a mi modo de ver, hay una gran propensión a abordar temas muy trascedentes. Echo de menos un cine más lúdico, un cine de género Un fenómeno que, según el actor, también sucede en el cine norteamericano, que, salvo alguna que otra película, demuestra una falta de talento tremenda Para Agustín González, estamos viviendo una época de falta de ideas, de talento, de lucidez, de ingenio Algo de lo que también adolece el cine español A mí me gustaría- -continúa- -hacer cine cómico, pero de altura, y comedia sutil y dramas de verdad, películas policiacas y de aventura Reconoce que en España, los filmes están muy bien hechos y muy bien interpretados, pero son estremecedores y dan ganas de no ir al cine bromea. El cine- -continúa- -es sobre todo un elemento para pasar un buen rato, aunque sea llorando a lágrima viva con un drama importante Tres hombres y un destino con J. L. López Vázquez, A. González, M. Alexandre y E. Antuña. Teatro Reina Victoria. Madrid.