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ABC DOMINGO 14 11 2004 Los domingos 61 dir a los mismos recursos expresivos y reproducir el orden de nuestra lengua materna, puesto que la arbitrariedad de cada idioma- -el español tiene también la suya- -hace que varíen estos recursos. El orden planea sobre toda la sintaxis del castellano de modo que regula las relaciones entre las palabras, sus concordancias, la cronología de los hechos llegó y comió significa que primero llego; comió y llegó significa que primero comió) A menudo el lugar que ocupa una palabra concierne al significado completo de la frase, o cuando menos a su énfasis fui al restaurante ayer, y tenían arroz fui al restaurante, y tenían arroz ayer en el primer caso, es probable que tuvieran arroz ayer y también otros días; en el segundo caso, es probable que sólo ayer tuvieran arroz) La ausencia de las declinaciones latinas ha dado una importancia mayor en nuestra lengua al lugar que ocupan las palabras. Dicho de otra forma: con las mismas palabras se pueden decir cosas distintas si se sitúan en diferente orden, por ejemplo el niño enfadado está con el maestro el niño está enfadado con el maestro o el niño está con el maestro enfadado Género y número. Hace muchos siglos que el genio intenta implantar un orden. Por eso estableció las concordancias de género y de número. Y las correspondencias sintácticas si el equipo ganase, se clasificaría primero si el equipo gana, se clasificará primero Fue acomodando todas las terminaciones y dotándoles de cierta lógica. La cuchar y las cuchares como se decía antiguamente, se convierten en la cuchara y las cucharas la infante pasa a ser la infanta Y vemos de nuevo que el genio sigue vivo ahora- -y que es el mismo- porque median muchos siglos entre el cambio de la infante por la infanta y los más recientes que nos conducen a decir la gerenta la parienta la presidenta Y, aunque las diferencias de formación entre aquélla y ésta sean evidentes, el hablante percibe la posibilidad de cambio, y ésta le llevará quizás a pronunciar algún día la almiranta cuando así lo necesite, entre otras razones porque ya existe giganta por ejemplo. Cambios que se registran conforme el genio entiende que la palabra recibe más la fuerza del sustantivo que del participio presente. Porque el genio del idioma distribuyó los masculinos y femeninos atendiendo a un cierto orden que necesitaba en aquel momento: prohibió que la vocal a en final de palabra y sin acento diera un masculino, y aplicó el mismo criterio (es decir, el inverso) cuando se trataba de la o y el femenino. Ése era el criterio general, que le importaba más para resolver un problema que para dejar una norma in aeternum. Porque más adelante, cuando no le pareció acuciante la situación, abrió la mano. precisamente era ésa una de las excepciones que había consentido la Edad Media: la mano y también el día Otros femeninos de entonces se formaron con terminación- -o delatarían con ello su procedencia foránea la nao por ejemplo, del provenzal o el catalán) pero más allá del español medieval, el genio del idioma admitió excepciones traídas de otras lenguas: el pijama que en algunos países de América se dice sin embargo la pijama piyama la dinamo Todos esos casos vendrían a dar la razón a Nebrija, quien definió los géneros del castellano por el eficaz método de discernirlos según el artículo, en vez de la letra final. La Academia ha defendido hasta hace poco la palabra autodidacto como masculino, y autodidacta como femenino. Pero pocos se sienten cómodos al escribir o pronunciar un autodidacto Les avalan en su coherencia palabras como un protagonista un poeta un demócrata un cosmopolita un psicópata un exégeta También aplicó el genio su orden particular a todos los neutros heredados del latín y que en castellano se quedaron sin su género (sólo subsiste en el artículo determinado y en algunos pronombres: el grande la grande lo grande él ella ello Esa vieja decisión de convertir en femenino los neutros plurales sigue siendo productiva en nuestros días. gracias a ella, algunos genéricos que abarcan un conjunto de objetos son femeninos, frente al masculino que designa cada uno de esos objetos en articular. Por esos distinguimos entre el fruto y la fruta el leño y la leña el hueso y la huesa (fosa) el policía y la policía y más modernamente entre el banco y la banca De nuevo, el genio sacó petróleo de una circunstancia desfavorable para obtener partido de ella... gracias a su orden nuevo Título: El genio del idioma Autor: Alex Grijelmo Editorial: Taurus Páginas: 257 Precio: 16 euros Fecha de publicación: 13 de noviembre