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58 Los domingos DOMINGO 14 11 2004 ABC HISTORIAS DE UNA CIUDAD Hace sesenta y ocho años, Madrid fue el escenario de una batalla en la que se derrochó tanta sangre como heroísmo. Gefrema organiza rutas, con mucha historia, sobre lo que fue aquel frente Un paso al frente s 9 de la mañana. Estación de Metro del Alto de Extremadura. En tierra de nadie. Frente a las casas de Girón, mandadas construir por Girón de Velasco, el falangista que fuera ministro de Franco. Unos pasos atrás, en dirección a la Puerta del Ángel, se encontraba el Palacio Bofarull, que fue checa de la CNT en los primeros meses de la Guerra Civil. En dirección contraria, apenas a ciento cincuenta metros, un curioso edificio con el techo de pizarra señala la frontera, la última frontera hasta la que llegó la vanguardia del ejército nacional. Las 9 de la mañana. Alto de Extremadura. En tierra de nadie. Domingo 7 de noviembre. La casualidad ha querido que volvamos al escenario coincidiendo con la fecha en la que empezó la acción, el día 6. Pero no, no volvemos a la Guerra (vade retro, Satán de la Historia) Tan sólo volvemos a uno de sus escenarios principales, la Batalla de Madrid, capital de la gloria que dijo el poeta. Volvemos a la Casa de Campo. Un jardín que en esos meses estuvo al este del Edén. La TEXTO: MANUEL DE LA FUENTE FOTOS: ERNESTO AGUDO Gefrema: rigor histórico Nombre. Gefrema. Grupo de Estudios del Frente de Madrid. Socios: 104, Nacimiento: 6 11 2002. Web: www. gefrema. org Presidente: Antonio Morcillo. Secretario: Carlos Díez Publicaciones: guías de las rutas y la revista Frente de Madrid. Actividades. Organizan rutas guiadas a las zonas de la batalla. Conferencias, coloquios, etcétera. Próximas actividades. Día 16 de noviembre: coloquio con Jorge Martínez Reverte, autor de La batalla de Madrid (Ed. Crítica) Día 23 de noviembre: conferencia: La Batalla de Madrid en el Archivo del General Varela por Jesús Núñez Calvo. Ambos actos, a partir de las 19.30 horas, en el Salón de Actos del Colegio Lourdes, San Roberto 8, Metro de Casa de Campo. La visión de los dos primeros fortines nacionales, construidos, como casi todos los de la ruta, en 1938, cuando el frente se había estabilizado, alborota la memoria, escuece el sentimiento. Desde aquí disparaban a los míos aunque ellos también fueran de los nuestros. Para un profano, los fortines (algunos semienterrados) no son fáciles de distinguir a simple vista, se puede creer que se trata de cualquier construcción de ésas que en Madrid se levantan sin motivo y luego son abandonadas. Pero los expertos como Antonio y sus compañeros lo tienen claro, muy claro. Simplemente, por el tipo de ladrillo y el tipo de piedra ya saben ante lo que están. Además, los soldados, introducían en la masa lo que encontraban a mano. En este caso usaron cañe- rías de la cercana Fuente del Catorce de Abril, ya que la tropa echaba mano de materiales poco ortodoxos. Cruzamos por debajo de las vías de la actual línea 10 del Metro, a la izquierda la valla del Parque de Atracciones. Justo ahí, donde hoy se encuentra El Aserradero, una de las atracciones, se disponía otro fortín comenta Morcillo. Algunos de nuestros acompañantes son expertos en armamento, hablan de la mina moro, de municiones. Atravesamos el arroyo de Meaques por el puente de las Siete Hermanas, en dirección al pinar del mismo nombre. Mientras caminamos, se explica cómo unos fortines se complementaban con otros para cubrir toda la línea de tiro. Las trincheras, cuyas huellas son bien visibles, completaban la estrategia. Minilínea Maginot Bajo el sol de noviembre, nada parecido al frío intenso de aquel día en el que comenzó la batalla, nos dirigimos a uno de los puntos más llamativos de esta miniatura de línea Maginot: el fortín que lleva el número 7. De forma abovedada está muy bien conservado. Durante algún tiempo ciertos investigadores sostuvieron que era la entrada de un túnel (abundaron por la zona) pero en Gefrema lo tienen claro, nadie levantaría un túnel con una salida a cielo abierto. Enfrente, abajo, apenas a trescientos metros, en lo que hoy es el Ifema y el Rockódromo, estaban los republicanos. Con unos prismáticos (y hasta sin ellos) los soldados nacionales podían ver a los republicanos hacerse el bocata, si es que a esas alturas quedaba algo en la retaguardia aparte de mondas de patata. Un pequeño antitanque dispuesto en este fortín controlaba el paso de vehículos por el Puente de la Agachadita, hacia el que descendemos. Aquí cayeron muchos del Batallón de Artes Gráficas recuerda Alfredo. Un batallón formado por socialistas. Aquí se encuentra una de las ultimas fortificaciones descubiertas, una construcción republicana, hecha con más improvisación Tataranieto de madrileños por todas las ramas por las que ustedes quieren andarse de mi árbol genealógico, la visita para mí no es sólo una sorpresa desde el punto de vista militar Toque de diana Al madrugón dominical, convocados por Gefrema (Grupo de Estudios del Frente de Madrid) acuden unas cincuenta personas. Su misión, recorrer la línea del frente nacional (del republicano apenas quedan vestigios, devorados por la propia ciudad) los veinte fortines, las trincheras, los nidos de ametralladora. Profesores, abogados, estudiantes en tesitura, familiares de combatientes son nuestros compañeros en este paseo. Tras una breve explicación de Antonio Morcillo, presidente de la asociación, accedemos al pulmón de Madrid por la Puerta del Dante, casi, casi, como hicieron los legionarios y los regulares. Hay veinte fortines más o menos conservados. También son fáciles de distinguir las líneas de trinchera y algunos nidos de ametralladora En tierra de nadie. Al otro lado del Paseo de Extremadura, las casas de Girón Encaramado sobre un fortín, Antonio Morcillo da las primeras explicaciones