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ABC DOMINGO 14 11 2004 Los domingos 57 inmenso- -recuerda Sobrino para Los Domingos de ABC- Podía haber sido un tipo famosísimo, y sin embargo tenía claro que su papel no era ése. Un día, en 1981, nos pidió que nos pusiéramos delante de los pueblos donde moría la gente, y que nos preguntásemos qué habíamos hecho para parar la guerra, el hambre, el sufrimiento... Su papel fue morir con los que más sufrían, y como ellos El grupo más formado Amalio Blanco, catedrático de la Autónoma y que conoció muy directamente a Martín Baró, recuerda que aquel grupo de jesuitas era el grupo intelectual más formado de Iberoamérica. El golpe fue tremendo, porque descabezaron los ideales de este rincón del mundo, y costó mucho que la UCA y lo que ella representaba se recuperasen Blanco recuerda de ellos su fuerte compromiso, fundamentalmente ético y moral, no político, y su honda formación, todo ello orientado hacia los acontecimientos de la vida cotidiana. Era un grupo extraordinariamente optimista, y eso que tenían absolutamente claro que les podía suceder lo que finalmente pasó De hecho, Ellacuría tuvo que exiliarse en más de una ocasión, al igual que Martín Baró o Segundo Montes. Sin embargo, se comprometieron hasta el final Como muchos otros, Amalio Blanco considera que no se les ha hecho justicia Sí en el plano académico, donde casi todos son figuras reconocidas mundialmente en sus especialidades- -Sociología, Teología, Psicología Social... No tanto en el eclesiástico. La Iglesia no se ha portado bien con estos mártires asegura Blanco, quien advierte que la estrategia de la jerarquía está bastante alejada del compromiso vital y del ejemplo de estas personas. Ahora se busca más la trascendencia, y Ellacuría, Martín Baró y los demás postulaban que el hombre debía ser feliz también en la Tierra Jon Sobrino es de la misma opinión, aunque matiza que, todavía hoy, existen romeros y ellacurías en Iberoamérica Una de las luchas de los jesuitas, de los que murieron y de los que continúan en El Salvador, fue la recuperación de la figura de monseñor Romero, a quien Ellacuría y Juan Ramón Moreno homenajearon con un centro de estudios en la UCA, que fue destruido unos días antes de su martirio. Para Sobrino, existe una clara razón para que el obispo de El Salvador no haya sido beatificado. En vida, Romero tuvo muchos enemigos en la Iglesia, y los sigue teniendo. Monseñor Romero fue un arzobispo ejemplar, metido en todos los líos para defender al pobre, no cayendo en las falacias de las curias... Tenemos miedo a Jesús. Claro que hay muchos santos canonizados en los que se ha hecho presente Jesús, pero en los ojos humanos poca gente presentiza a Jesús como monseñor Romero. Y en lugar de alegrarnos hondamente, nos olvidamos. Es triste, pero es así El fundador de Fe y Alegría nació en Chalchuapa (El Salvador) el 16 de agosto de 1918, siendo el único de los jesuitas asesinados no español. Ingresó en la Compañía de Jesús en 1938. Obtuvo las licenciaturas de Humanidades Clásicas, Filosofía, Teología y Ascética. Su máxima era: Si tus proyectos son para cinco años, siembra trigo; si son para diez, siembra un árbol; pero si son para cien años, educa al pueblo Padecía un cáncer que sin embargo no lo mató. Antes lo hicieron otros. Amando López (1936- 1989) Amando López nació en Cubo de Bureba (Burgos) el 6 de febrero de 1936. En 1952 ingresa en la Compañía de Jesús, siendo enviado al año siguiente a El Salvador. Licenciado en Humanidades, Filosofía y Teología, Doctor en Ciencias Religiosas, fue rector de la UCA en Nicaragua durante la revolución sandinista. Quienes le conocieron afirmaban de él que tenía el don del consejo, de animar, disponibilidad para escuchar, corazón para acoger y risa para contagiar Juan Ramón Moreno (1933- 1989) Nacido en Villatuerta (Navarra) el 29 de agosto de 1933, Juan Ramón Moreno ingresó en la Compañía de Jesús en 1950. Licenciado en Humanidades Clásicas, Filosofía y Teología, conoció muy de cerca la obra de monseñor Romero, encargándose de la construcción del centro con su nombre en la UCA. Elba y Celina Ramos Elba era excepcional: fiel, discreta, intuitiva y alegre. Celina era activa y buena estudiante. Ellas representan al pueblo de Dios, al que los mártires de la UCA dedicaron su labor y por el que ofrendaron su vida subrayan desde la UCA. El marido de Elba, Obdulio, sobrevivió a la matanza por pura mala suerte y continuó trabajando con los jesuitas hasta su muerte en 1994. Una hilera de ataúdes cerraba el círculo de siete historias de fe hasta la muerte Mártires de los pobres Ignacio Ellacuría (1930- 1989) Nació en Portugalete (Vizcaya) el 9 de noviembre de 1930. En 1947 ingresa en la Compañía de Jesús, siendo enviado al año siguiente a El Salvador. Licenciado en Filosofía y Teología, en 1967 comenzó a enseñar en la Universidad Católica Centroamericana, de la que fue rector desde 1979 hasta su martirio. En 1985 fundó la cátedra de Realidad Nacional, desde la cual defendió la irrenunciable soberanía de los pobres frente a la dictadura del poder. Ignacio Martín- Baró (1942- 1989) Una de las personalidades más reconocidas en el campo de la psicología. Nació el 7 de noviembre de 1942, en Valladolid. Entró en la Compañía de Jesús el 28 de septiembre de 1959. Licenciado en Humanidades, Filosofía y Letras, llega a la UCA en 1967. Tras obtener el bachillerato en Teología y el título de Maestro en Ciencias Sociales, alcanza el doctorado en Psicología Social y Organización. Hasta su muerte, colaboró estrechamente con Ellacuría. Segundo Montes (1933- 1989) Montes nació en Valladolid el 15 de mayo de 1933, ingresando en la Compañía de Jesús en 1950. Desde 1951 vive en Iberoamérica. Licenciado en Humanidades, Filosofía y Teología y doctorado en Antropología Social, Montes fundó y fue decano de la Facultad de Ciencias Humanas en la UCA. Investigó y denunció la situación de desplazados, refugiados y derechos humanos, lo que finalmente le valió la muerte. Joaquín López y López (1918- 1989) Quince años después, Ignacio Ellacuría y los demás jesuitas asesinados no han iniciado siquiera el camino hacia los altares Ellacuría gustaba de decir, provocativamente, que eran parciales, pero no por gustos ideológicos, sino porque la misma realidad era parcial Salvar vidas El actual rector de la UCA es José María Tojeira, quien en 1989 era provincial de la Compañía de Jesús en Centro- américa. Todos los años, esta Universidad organiza unas jornadas de recuerdo y reconocimiento a la labor de estos hombres. Durante un simposio sobre los testigos de Cristo en El Salvador Tojeira afirmó que, como testigo presencial de su vida, no me cabe duda de que la motivación de los jesuitas asesinados era su trabajo por la paz Frente a lo políticamente correcto, los mártires repetían que, en la situación de emergencia en que vivía el país, salvar vidas era más importante que todo lo demás. Y por ello ponían la universalidad al servicio de la paz, de la justicia y de los derechos humanos, especialmente los de los pobres, que eran los que más sufrían Ellacuría- -relata Tojeira- -gustaba de decir, provocativamente, que eran parciales, pero no por gustos ideológicos, sino porque la misma realidad era parcial. Eran los pobres los que más sufrían y era el Gobierno el que más mataba Peter Hans Kolvenbach, Superior General de los jesuitas, recuerda que, meses antes de los asesinatos, visitó a los futuros mártires de la UCA. Al parecer, todos ustedes son marxistas o comunistas les inquirió. Los jesuitas sonrieron, y Ellacuría contestó: ¿Cree usted que nosotros daríamos la vida por Marx y sus teorías? Somos compañeros de Jesús Sabían lo que podía pasar- -escribe Kolvenbach- pero lo aceptaron como una parte de lo que significa vivir como compañeros de Jesús Para el Superior de los jesuitas, su asesinato fue, en cierto modo, el último acto. Obligó a unos y a otros, de ambos lados, a reunirse. Los asesinatos de estos mártires fueron el inicio del proceso de paz, una reconciliación que, aunque frágil, es real Como concluye una de sus cartas Jon Sobrino, algo, mucho, introdujisteis vosotros de fineza y santidad en nuestro mundo y en nuestra Iglesia. Sobre eso edificamos nuestra esperanza y seguimos trabajando por el Reino. Por ello os estamos agradecidos y os recordamos