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ABC DOMINGO 14 11 2004 53 Los domingos Libros. Alex Grijelmo ha seguido las andanzas de El genio del idioma esa criaturilla maníaca de la precisión Historias de una ciudad. El Grupo de Estudios del Frente de Madrid organiza rutas por los escenarios de la guerra de Legado de un conflicto. Se cumplen quince años del asesinato de Ignacio Ellacuría Yaser Arafat fue un héroe para los palestinos; también para millones de egipcios, sirios, jordanos o iraquíes. Sin embargo, sus relaciones con sus hermanos árabes fueron casi tan tormentosas como las que casi nunca mantuvo con su enemigo israelí Venerado por los palestinos, utilizado por los árabes POR JUAN CIERCO. CORRESPONSAL eoría nada demostrada de que fue un envenamiento de la sangre la causa que ha provocado la muerte de Arafat, hombre de 75 años de edad con múltiples achaques y enfermedades a cuestas, con un encierro de tres años en la mukata de Ramala sin un soplo de aire fresco, sin un rayo de luz, recorre como la pólvora las calles de Cisjordania, de todos los campos de refugiados de Gaza, pero también de los países árabes y musulmanes. El eco de esos rumores, imparable gracias a plataformas tan influyentes como las cadenas de televisión Al Yasira y Al Arabiya que no han dejado ni un solo día de los trece que duró la agonía de Arafat en París de mencionar, con reiteración y alevosía, esa posibilidad... Las primeras sospechas, claro está, hacia Israel y sus servicios de inteligencia, el Mosad, con suficientes antecedentes en la materia para ser tenidos en cuenta. Las segundas, sin duda, hacia la propia mukata donde los miembros más moderados de la dirección palestina habrían optado con todo el disimulo posible por dar ese golpe de Estado intravenoso. Pero hay una tercera dirección para esas sospechas, nada fundadas por el momento, pese a las denuncias del médico personal de Abu Ammar, hacia la que deberían señalar muchos de los dedos que hoy apuntan aquí y allá. Un camino lleno casi siempre de obstáculos, de trampas, de minas, de bombas camufladas y otras no tanto; repleto de fronteras, de vallas, de aduanas; ahogado en la desconfianza, el recelo, la traición; manchado con la sangre de las guerras fratricidas, de las luchas intestinas, de batallas soterradas, de enfrentamientos civiles... Un camino que lleva, no siempre ha sucedido así, hasta sus vecinos árabes, los hermanos de sangre, de una sangre árabe contaminada que se envenenó, con el paso del tiempo, en El Cairo o Ammán, en Damasco o Beirut, en Al Kuwait o Riad. Lat Yaser Arafat da la mano a un combatiente palestino en la línea del frente de Beirut, durante la invasión israelí del Líbano, en 1982 AFP (pasa a la página siguiente)