
ABC
VIERNES 12 11 2004
Internacional 25 MUERE EL LÍDER PALESTINO LA SUCESIÓN
LOS SUCESORES
Abu Mazen
Faruk Kadumi
Ahmed Qurea
Rauhi Fattuh
Mahmud Abbas, más conocido como Abu Mazen, uno de los arquitectos de los acuerdos de paz de Oslo, ha sucedido a Yaser Arafat al frente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) Está considerado como el sucesor natural del líder palestino. Sin embargo, dentro de los palestinos existe una división, ya que mientras unos le consideran el arquitecto de la paz sus opositores le tachan de traidor y liquidador de la causa palestina
Faruk Kadumi, de 73 años, nombrado ayer jefe de Fatah, movimiento de liberación que cofundó hace 45 años con Arafat, era uno de los más antiguos compañeros de lucha del líder palestino fallecido. Ha intentado siempre acallar o atenuar las divergencias en el seno de su formación, colocando la unidad palestina por encima de toda otra consideración y por ello goza de cierta estimación, incluso entre las facciones rivales de Fatah.
Ahmed Qurea, apodado Abu Alá, de 66 años, es un político de la vieja guardia. Estudió contabilidad y trabajó durante 14 años como empleado de banco. Vivió el exilio con Arafat y fue uno de los principales artífices de los Acuerdos de Oslo de 1993. Actual primer ministro de la ANP, antes ocupó las carteras de Economía y Comercio, e Industria. Ha recibido las atribuciones en los asuntos de seguridad y de la economía que Arafat le negó durante los últimos meses.
Rauhi Fattuh, un desconocido para el mundo, ha sucedido a Arafat como presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) Miembro de la vieja guardia, conocida como el clan de Túnez Fattuh es un veterano miembro de Al Fatah, que vivió en el exilio y regresó a los territorios palestinos en 1994, junto al líder palestino. Los analistas de la situación palestina le consideran falto de talla para acceder a un primer plano del poder.
Relevo tranquilo sobre un agitado mar de fondo
La elección de Fattuh como presidente interino de la ANP suscita los primeros atisbos de división
b Abu Mazen, jefe de la OLP; Faruk Kadumi, líder de Al Fatah, y Abu Alá, primer ministro se hacen con las riendas del poder pero manejan distintos objetivos J. CIERCO. CORRESPONSAL RAMALA. Mahmud Abbas (Abu Mazen) Ahmed Qurea (Abu Alá) y Faruk Kadumi viajan desde ayer en la misma diligencia, conducida durante 60 días por el nuevo presidente de la ANP, Rawhi Fattuh, pero quieren cabalgar hacia distintas direcciones, hacia contrapuestos objetivos. El punto final del itinerario, según la Ley Básica palestina, no puede ser otro que la celebración de elecciones presidenciales. A ello se ha comprometido la nueva cúpula de Ramala. Pero el camino está lleno de obstáculos, de luchas intestinas, de enfrentamientos fratricidas, de muros erigidos, de controles militares, de carros de combate, de sitios y encierros que hacen muy complejo llegar a la parada final y establecida. Y, por si fueran pocos, estos no son los únicos problemas. Rawhi Fattuh, quien ayer a mediodía asumió la presidencia de la ANP en una sesión extraordinaria dominada por dos retratos, uno en primera fila, como no, el de Yaser Arafat; otro en filas posteriores, de Marwán Barghuti, no tiene peso ni influencia para domar a los caballos que amenazan con desbocarse. Tras guardar un minuto de silencio y levantar en fulgurante oración las palmas de las manos hacia Alá, sus señorías, también las de Gaza a través de videoconferencia, los representantes diplomáticos acreditados en Jerusa-
Un palestino levanta un retrato de Arafat en la sesión del Parlamento de ayer
lén, decenas de periodistas y curiosos varios y variopintos, escucharon atentos las palabras del invitado de piedra. Fattuh rindió homenaje a Arafat; recordó sus batallas desde la de Al Karama hasta la última de la mukata pasando por Beirut; se comprometió con un proceso de paz y una solución justa y global (ahí entra Siria) y prometió trabajar para lograr la creación de un Estado palestino independiente y viable con Jerusalén como capital. Hubo emoción en sus palabras y entre sus oyentes. Algunos diputados se secaban las lágrimas. Otros seguían cabizbajos el meteórico discurso y unos pocos, Ziad Abu Ziyad, Saeb Erekat, Hanan Ashrawi, ponían el grito en el cielo al escuchar cómo se presentaba a
AFP
Fattuh como el nuevo presidente de la Autoridad Nacional Palestina ¡Interino, presidente interino! gritaron al unísono, serios y decididos, los más reacios a aceptar a un hombre tan gris y apocado como el sustituto, aunque sea temporal, de Arafat.
Sin arquear una ceja
Ese detalle, seguido sin arquear una ceja por Abu Alá, Abu Mazen (en primera fila) y Mohamed Dahlan (en la última) levantó cuchicheos y murmullos. No hace falta imaginar lo que se decían unos a otros. Era evidente. Todos hablaban de que las apariencias engañan, de que detrás de ese maquillaje de cierta unidad obligada por tan dramáticas circunstancias hay mu-
cho más donde rascar. Los Abus, favorables a reanudar las negociaciones de paz, dispuestos a sentarse cuanto antes con los representantes de Sharón, inquietos por lograr un alto el fuego (una hudna con su eterno enemigo, apoyados en la distancia por Israel y Estados Unidos, van en una dirección. Faruk Kadumi, único padre fundador de Al Fatah en vida tras la muerte del rais palestino, exiliado en Túnez por no aceptar las conversaciones de Oslo, jefe diplomático durante años de la OLP y, desde ahora, número uno del principal partido político palestino, dejó muy clara su disposición a llegar a una paz justa pero aseguró que el único camino para alcanzar ese final feliz no pasa por sentarse a hablar sin contrapartidas sino por resistir hasta el final de la ocupación, porque ese es el único mensaje que entiende Israel Sus palabras, que también se refirieron al legado de Abu Ammar por la paz, se negocia o se lucha fueron aupadas al primer plano de la actualidad desde la cárcel por Marwán Barghuti, sucesor natural y popular de Arafat pero condenado a cinco cadenas perpetuas, quien hizo un llamamiento nada contenido a proseguir con la Intifada de Al Aqsa que él dirigió hasta que fue arrestado, también en Ramala, en abril del año 2002. La incertidumbre pues no está siquiera a la vuelta de la esquina. Ocupa ya el centro de las avenidas, las calles, los callejones de las aldeas, los campos de refugiados y las ciudades también ocupadas. ¿Cómo despejarán esas incógnitas? Esa es una de las preguntas claves. Sólo el tiempo dictará sentencia pero el fiscal israelí ya está preparado para sacar partido.