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82 Deportes PRIMERA DIVISIÓN MALLORCA- REAL MADRID LUNES 30 8 2004 ABC Owen marca la diferencia Insulso partido del Mallorca y del Real Madrid en el que decidió un chispazo del inglés con el que Ronaldo enchufó a los suyos al triunfo MALLORCA REAL MADRID 0 1 ASÍ JUGARON MALLORCA Moyá: regular. Cortés: bien. Muller: regular. Niño: regular. Poli: regular. Pereyra: regular. Campano: regular. Marcos: mal. Marcos Vales: bien. Arango: bien. Luis García: mal. Jorge López: bien. Delibasic: regular. Ballesteros: regular. El técnico: Benito Floro. Regular. Demasiado respeto al principio y escasas ideas después del gol. Orden en todas las líneas, pero poco más. Lo mejor: La actitud de la segunda parte. La insistencia de Arango y la calidad de Marcos Vales. Lo peor: No tuvo recursos para superar la zaga blanca ni supo aprovechar su debilidad en el juego aéreo. Mala puntería en los remates. Mallorca (4- 1- 4- 1) Moyá; Cortés (Ballesteros, m. 72) Müller, Niño, Poli; Pereyra; Campano, Marcos Vales, Marcos (Delibasic, m. 56) Arango; y Luis García (Jorge López, m. 56) Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Salgado, Pavón, Raúl Bravo, Roberto Carlos; Figo, Beckham, Helguera, Zidane (Guti, m. 80) Raúl (Owen, m. 24) y Ronaldo (Morientes, m. 87) Árbitro Turienzo Álvarez. Amarilla a Raúl Bravo, Marcos Vales, Figo y Míchel Salgado, Gol 0- 1, m. 51: Ronaldo. REAL MADRID Casillas: muy bien. Salgado: regular. Pavón: bien. Raúl Bravo: bien. Roberto Carlos: regular. Figo: bien. Beckham: bien. Helguera: bien. Zidane: regular. Raúl: regular. Ronaldo: regular. Owen: bien. Guti: sin calificar. Morientes: sin calificar. El técnico: José Antonio Camacho: Bien. El equipo supo juntarse, sobre todo atrás, y se mostró compacto. Capacidad de despliegue para salir al contragolpe. Lo mejor: La jugada de Owen en el gol y las sensaciones que desprendió en general, con buenos movimientos, controles ajustados y velocidad en las contras. Casillas, otra vez oportunísimo y salvando a su equipo. Figo bregó con mucho acierto. Lo peor: Otra vez los balones aéreos, rematados con cierta facilidad por el Mallorca. Desidia en los remates, algunos de ellos muy claros y francos, que podían haber sentenciado el choque. Una vez Zidane, otra Owen, otra más Figo y aquello apuntaba a que de tanto hacer el tonto la tontería le acabaría pasando factura a los de Camacho. Floro empezó a meter fuego en el partido. Delibasic, Jorge López y, finalmente, Ballesteros para que Niño acabase de ariete a ver si encontraba un balón aéreo dado que en ese aspecto el Madrid sigue tan despistado como la pasada campaña, descuidando los segundos palos y al albur de cualquier gigante que ande por aquellos lares. JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Un chispazo, y tres puntos a la mochila que el Real Madrid se había llevado a Palma. Lo dio Michael Owen y estableció la diferencia entre los dos equipos. Había salido el inglés por un Raúl lesionado y con un zig zag en el lateral del área se fue en un ladrillo para poner un balón de oro al segundo palo. Allí Ronaldo mató al Mallorca con un pecho lobo de cuidado. La verdad es que hasta ese momento el partido había sido una castaña pilonga, un bluff de cuidado, cansino, con plomo en las piernas y una selva por terreno de juego, pues la hierba estaba altísima y los jugadores iban salvando lianas y piernas al mismo tiempo. El Real Madrid apareció más compacto que otros años, con la presión muy adelantada, pero con poco más porque sus figuras deambularon sin poder salvar la medular de cinco que dispuso Floro. Los baleares tardaron en despertar, tanteando y tanteando, sin atreverse a volcarse en el choque, muy contenido en su quehacer, destruyendo más que creando y con una imprecisión absoluta en cada entrega. Tampoco el Madrid estuvo muy lúcido en la faena. Se juntaba bien atrás, pero no tuvo ni un solo destello arriba para inquietar a Moyá. Con todos atocinados, el graderío bostezó de lo lindo intentando olvidar una primera parte de horror. Ni un desborde, ni una carrera de más ni de menos, todo opaco, áspero y obtuso. Nada que alumbrara el espectáculo. Ronaldo se escapa del marcaje de Niño y busca un compañero para el pase muy trabajadores Helguera y Beckham. Se juntó bien el equipo en defensa y cuando el Mallorca apretó, acuciado por el tiempo y la desesperación, acabó estrellándose contra Casillas, que en situaciones de acoso similar no tiene parangón posible. Lo que pudo crear el Mallorca en su empuje, lleno de arrojo y valentía pero escaso de luces, se lo atascó el portero madridista, excelso cuando fue reque- AP rido. Lo cierto es que tanto uno como otro pudieron marcar, el Madrid porque Figo se mostraba inquieto y habilidoso, encontrando a un Owen siempre amenezador, y el Mallorca porque no se rendía. El caso es que se le iba el tiempo al Mallorca, con escasa pólvora arriba, atacando a la bayoneta sin matadores en el corazón de los madridistas que, por su parte, perdonaron la sentencia. Desidia ofensiva En el seis de la segunda parte llegó el destello de Owen- -que ya con anterioridad se había mostrado mucho más incisivo que Raúl- -y el gol de Ronaldo, que dio cierta entidad al partido. El Mallorca no tuvo más remedio que olvidar sus preocupaciones y dar un paso adelante. Fue casi una zancada que retrató al Madrid- -porque los blancos tuvieron oportunidades de sobra para sentenciar a la contra- pero se mostró contemplativo, sobrado y con un punto de soberbia en unos remates que debieron de encender a Camacho. Todo lo sobradito que estuvo el Madrid arriba lo tuvo de humilde atrás, centrado Pavón, rápido Raúl Bravo y Apuros innecesarios ¿A QUÉ ME SUENA ESTO. ENRIQUE ORTEGO E ra el estreno de la nueva Liga, pero podía haber sido perfectamente un partido cualquiera de la pasada. Sobre todo de los primeros, cuando todavía el Real Madrid ganaba con los goles de Ronaldo y las paradas de Casillas. De hecho aconteció lo mismo que entonces, el brasileño acertó una vez y el portero, en media docena de ocasiones. La realidad es que si no hubiera sido por la aparición de Owen- -brillante en la jugada del único tanto- -el Real Madrid vestía el mismo traje de la temporada pasada. Pero no sólo era fachada, también en su interior los blancos sufrían los mismos males. Cada falta lateral o córner al segundo palo era sinónimo de remate de cabeza de un contrario pertinentemente desmarcado, en clara ventaja para el remate y la consiguiente parada de Casillas. A Camacho no le queda otra que seguir sufriendo... y trabajando. Pero en esta ocasión, ni así se vino abajo la zaga blanca. Los de Camacho cerraron huecos con eficacia, filtrando ataques con una cierta enjundia defensiva, y con eso les bastó para aguantar el resultado. Con todo, fueron apuros innecesarios pues si hubiera mostrado más concentración y menos dejadez en los remates el Mallorca no podría ni haber sacado la cabeza en busca de un aire que finalmente no encontró porque le acabaron fallando las fuerzas. A principio de temporada, con el terreno de juego en esas condiciones y con un rival concentrado en guardar la ropa, a los Floro se les fueron los pulmones sin remedio ni solución.