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92 JUEVES 17 6 2004 ABC Deportes España se desgasta en balde La selección fue superior a Grecia, se adelantó en el marcador y mereció mejor suerte, pero paga muy caro un despiste defensivo cuando más dominaba y jugaba GRECIA ESPAÑA Grecia (5- 4- 1) Nikopolidis; Seitaridis, Katsouranis, Dellas, Kapsis, Fissas (Venetidis, m. 86) Charisteas, Zagorakis, Karagounis (Tsartas, m. 53) Giannakopoulos (Nikolaidis, m. 48) y Vrizas. España (4- 2- 3- 1) Casillas; Puyol, Helguera, Marchena, Raúl Bravo; Albelda, Baraja; Etxberria (Joaquín, m. 46) Raúl (Torres, m. 80) Vicente; y Morientes (Valerón, m. 65) Árbitro Lubos Michel (Eslovaquia) Amarilla a Marchena, Helguera, Giannakopoulos, Karagounis, Katsouranis, Zagorakis y Vrizas. Goles 0- 1. m. 28: Morientes. 1- 1, m. 66: Charisteas. ENRIQUE ORTEGO OPORTO. Pitido final. Los griegos saltan alborozados. Han empatado, pero el punto les sabe a victoria y lo celebran como si así fuera. Al otro lado de la divisoria los españoles pierden la mirada en el césped. Están agotados y hundidos. Han empatado, pero sienten la vergüenza de la derrota. La clasificación para cuartos se les complica. No fue justo ayer el resultado con España. Tampoco el fútbol. No es que la selección de Sáez fuera la quinta maravilla del paraíso, pero al menos se pasó los 90 minutos en busca de la victoria, intentando asaltar las ruinas de un enemigo que lastra el fútbol con su forma de interpretarlo. Ayer fueron tan griegos como siempre, se pasaron el 1 1 partido acorralados, sólo pendientes de que el rival no jugara, pero tuvieron la destreza de aprovechar el único despiste defensivo español para empatar. Al final, Sáez nos tomó el pelo a todos. A los aficionados y a sus intermediarios, los periodistas. De cambios, nada. Ni uno. El mismo once del sábado y, por supuesto, idéntico e innegociable sistema. Para eso no había que haber montado tanto misterio, ni esconder la alineación ni dar pistas falsas. A los dos minutos, cuando los griegos ya tenían nueve jugadores por detrás de la línea del balón, Raúl, con sus manos, indicaba a sus compañeros y al técnico que jugaban con cinco defensas. El aviso sonó a que había dos fórmulas preparadas para el asalto, dependiendo de que jugaran con cinco atrás o con cuatro... pero a la hora de la verdad el equipo marcó las mismas pautas que el día de Rusia. Dominio absoluto de España. No fue tan bueno el arranque como el sábado, pero los griegos saben defenderse mejor que los rusos. Kapsis y Katsouranis se encargaban de los marcajes al hombre de Morientes y Raúl, Dellas ejercía de libre y Seitaridis y Fissas cerraban las bandas a Vicente y Etxeberria, otra vez más entonado el primero que el segundo. Cayó el equipo español en el mismo error del primer encuentro, esta vez provocado por los marcajes individuales. Raúl y Morientes recibían casi siempre de espaldas y, como no había entradas en profundidad, ya fuera en diagonales de los dos hom- bres de banda o interiores de Baraja y Albelda, no había opción a la sorpresa. Se llevaban las riendas, pero no se controlaba el partido. Una de las pocas veces que Raúl y Morientes pudieron encarar a sus defensores, liaron el gol. Brillante Raúl en su reverso y taconazo, y resolutivo Morientes dejando correr el balón antes de rematarlo con la derecha. Era el primer objetivo, marcar cuanto antes para que los griegos salieran de su campo, arriesgaran y, entonces, darles el golpe definitivo. Ni por esas. Allá que siguieron los de Rehhagel, todos atrás. La entrada de Joaquín fue agua bendita para el equipo. El bético comenzó remolón, pero terminó haciendo un siete a los griegos por su banda. Amagues, desbordes, centros... Raúl, mucho más activo y entonado que en el primer partido, empalmó dos cabezazos consecutivos. El segundo debió acabar en gol, porque la jugada de Joaquín lo merecía. España imprimía incluso un ritmo más vivo al juego que en la primera parte y el segundo tanto parecía fruto inevitable. Salió, incluso, el deseado Valerón, a quien los aficionados comenzaron a pedir al minuto veinte. Parece como si su comparecencia en el césped fuera sinónimo de gol, porque ni dos minutos después de su entrada PAULA IZQUIERDO ¿ESTAMOS TENSIONADOS ué duda cabe que el fútbol, como juego que es, está en manos del azar. Además, tengo la impresión de que los equipos europeos son muy similares en cuanto a que todos ellos tienen un nivel de juego medio- alto. De ahí que, en la actualidad, casi nadie se atreve a poner la mano en el fuego por un resultado, hasta que se pita el final del partido Sin embargo, no deja de ser cierto que el árbitro como juez que impone las reglas debería regirse estrictamente por ellas. Digo esto porque ayer cuando terminó el partido, empatando ambos Q equipos, se comentó que el árbitro en vez de alargar cinco minutos más la segunda parte, decidió cortar por los sano, es decir tocar el silbato cuando sólo se llevaban tres minutos raspados de descuento. Según el comentarista, Míchel (el árbitro) probablemente consideró que de esta forma dejaría a ambas partes contentas. Aún así, y dado que la realidad es tan variopinta como personas pueden observarla, el entrenador español en las declaraciones que hizo posteriormente dijo que este resultado no era malo. Que España había llevado el peso del partido, que los futbolistas habían trabajado bien y que no había por qué hablar de decepción. En fin, lo único a lo que parece que nos obliga este empate es a estar tensionados Verbo que, ayer a última hora de la tarde, no conseguí encontrar en ningún diccionario, pero que creo que todos entendemos cuál es su significado. ¿No? Iker Casillas saca el balón del fondo de la portería de España. El único remate de los griegos entre los tres palos acabó en el tanto del empate