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48 Sociedad CINCUENTA AÑOS DE CAMBIOS EN LA LEGISLACIÓN MATRIMONIAL VIERNES 7 11 2003 ABC Hace ahora 50 años, un artículo en ABC de la abogada y escritora Mercedes Fórmica provocó la drástica reforma de una legislación matrimonial que no daba ninguna opción a las mujeres y en donde optar por la separación significaba perderlo todo, hijos, hogar y bienes La reformica de Mercedes POR ISAÍAS LAFUENTE MADRID. El 7 de noviembre de 1953, hace ahora 50 años, el director de ABC, Luis Calvo, dio luz verde a la publicación de un artículo que tres meses antes le había remitido la abogada gaditana Mercedes Fórmica. Durante ese tiempo la censura había mantenido congelado el texto, consciente de sus consecuencias. El artículo, titulado El domicilio conyugal lo escribió tras conocer la agresión sufrida por Antonia Pernia Obrador a manos de su esposo. Mujer apuñalada por su marido fue el escueto titular con el que los periódicos contaron el suceso. No era la primera vez, pero aquel día su marido fue más lejos y zanjó la discusión con doce cuchilladas. Ella había intentado separarse, pero el abogado le advirtió que perdería su casa, sus hijos, sus bienes... Así que sólo le quedó el recurso de aguantar, de resignarse, hasta el límite de jugarse la vida en el verano de 1953. Esta situación de absoluto sometimiento de la mujer al marido, espejo del sometimiento civil que había terminado por convertir a la mujer en una ciudadana de segunda, es el que denuncia Mercedes Fórmica en su artículo en el que reclama la reforma de una ley que considera injusta, arbitraria y discriminatoria para las mujeres, que había convertido a Antonia en prisionera de un hogar que terminó siendo una cárcel mortal, como para otras muchas mujeres en España. Una vida intensa Gaditana, doctora en Derecho y Filosofía y Letras, fue una activa defensora de los derechos de la mujer. Colaboró con ABC, Blanco y Negro, Gran Mundo y La Ilustración Femenina y, junto a la abogacía, desarrolló una destacada carrera literaria. Premio Fastenrath de la Real Academia, murió el pasado año, en Málaga. era una persona influyente: una de las tres únicas abogadas de Madrid y una mujer próxima al régimen, admiradora de José Antonio Primo de Rivera desde su juventud y defensora de él hasta sus últimos días. La consideración fue mutua. José Antonio la nombró delegada nacional del SEU femenino y miembro de la dirección de la Falange. Con estos avales se convirtió en una de las pocas mujeres españolas que logró una proyección pública en la primera posguerra y una de las poquísimas que empleó esta influencia social y política para, desde dentro del sistema, intentar transformar leyes lesivas para la dignidad de la mujer. Mercedes Fórmica estaba acostumbrada a recibir gestos de escepticismo de los jueces cuando en los procesos de separación reclamaba que fuese el hombre y no la mujer el que hiciese las maletas. Está usted loca. ¿Cómo podemos tolerar que un hombre salga de su casa? solían decirle. La arquitectura legal de la época legitimaba afirmaciones como esta. La vivienda familiar se definía como casa del marido y la esposa que se atrevía a pedir la separación- -ya fuese considerada culpable o inocente de la misma- -debía abandonarla para ser depositada en otro domicilio, en el de los padres, el de algún familiar o en un convento. Como el marido era el administrador exclusivo de los bienes gananciales, la mujer, además de perder su hogar, se quedaba sin dinero. Y por si todo esto fuera poco, no era infrecuente que mientras duraba el proceso- -y solía durar años- -se le retirase la guarda de sus hijos. Ante la perspectivala perspectiva de una vida destroza (Pasa a la página 51) Desprotección absoluta Nuestro Código Civil, tan injusto con la mujer en la mayoría de sus instituciones- -escribe Fórmica- no podía hacer una excepción con la esposa, y la casada que se ve en trance de pedir la separación; aún en aquellos supuestos en que su inocencia está comprobada, ha de pasar por el previo depósito, que en este caso habrá de ser realizado fuera del docimicilio conyugal, y ya el proceso de separación en marcha, el Juez le entregará, o no le entregará, los hijos, los bienes muebles, fijará una pensión alimenticia, pero lo que ningún magistrado sentenciará- -entre otras razones porque carece de facultades para ello- -es que sea la esposa la que permanezca en el domicilio común y sea el marido culpable el que lo abandone Los señores jueces deberían tener facultades para otorgar la titularidad del domicilio conyugal al cónyuge inocente, en este caso a la esposa, ya que, en definitiva, el domicilio conyugal es la casa de la familia y no la casa del marido como dice la ley La publicación del artículo tiene un doble valor. ABC era el periódico de mayor tirada en España, con más de 100.000 ejemplares diarios, y la autora El artículo de la discordia en la edición de hace medio siglo Una boda múltiple en los años 50. El marido contaba con todos los derechos