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ABC LUNES 3 11 2003 Nacional 17 COMPROMISO DEL PRÍNCIPE DE ASTURIAS HISTORIA MARÍA VICTORIA DE AOSTA Distante y ajena La esposa de Amadeo de Saboya es una Reina ignorada por la inmensa mayoría de los españoles, como consecuencia de todo lo anómalo que, en la lógica dinástica y sucesoria, acompañó a aquel Monarca. Nacida el 8 de agosto de 1847, era hija del Príncipe Carlos Manuel dal Pozzo dalla Cisterna, y de Luisa Carolina Ghislaine, condesa de Merode. Adornada por una completa formación, se casó con Amadeo en 1867, cuando aún era sólo Duque de Aosta, y se convirtió en Reina de España en 1871, cuando su esposo fue requerido para ocupar el Trono. La nueva dinastía no consiguió granjearse el cariño de sus súbditos, pero la Reina sí se hizo acreedora de su respeto, debido a su comportamiento ejemplar. Falleció en San Remo, a los veintinueve años. MARÍA CRISTINA DE BORBÓN Ímpetu siciliano La tercera esposa de Fernando VII todavía se perpetúa en la memoria colectiva gracias a cuatro palabras, manos blancas no ofenden correspondientes a la célebre frase pronunciada por Calomarde después de recibir un bofetón de la hermana de la Soberana, la intrigante Luisa Carlota. Hija de Francisco I, Rey de las Dos Sicilias, y de la infanta española María Isabel, María Cristina nació en Sicilia en 1806 y pronto mostró un vivo temperamento. Su matrimonio se concertó después de que el Rey enviudara de María Amalia de Sajonia. El 21 de diciembre de 1829 se celebró la boda en Madrid, y ya al poco tiempo la Reina había adquirido una decisiva influencia. María Cristina quebró las aspiraciones al Trono del Infante Don Carlos al dar a luz a Isabel II. Murió en Francia en 1878. MARÍA JOSEFA AMALIA DE SAJONIA Poesía y oración Tercera de las cuatro esposas de Fernando VII, era hija del Príncipe Maximiliano de Sajonia, nació en Dresde en 1803 y se casó con el Rey el 20 de octubre de 1819, cuando contaba sólo dieciséis años de edad. La Princesa se había educado en un convento, hecho que, unido a su falta de experiencia en vida palatina y actos sociales, contribuiría a acentuar su aislamiento. Con motivo de esta boda regia se celebraron en toda España festejos que se prolongaron durante días, pero que no se tradujeron en una feliz vida conyugal. Chocó siempre con la hosquedad de su esposo, ajeno a las actividades de la Reina, y en particular a su afición a escribir poesía. El matrimonio terminó con la muerte prematura de María Josefa Amalia, el 17 de mayo de 1829. No dejó descendencia. MARÍA ISABEL DE BRAGANZA Amor al mecenazgo María Isabel de Braganza y Borbón fue el partido que le correspondió a Fernando VII en el ajedrez dinástico de la época, cuando se concertó el matrimonio de ambos y, a un tiempo, el de Carlos María Isidro, el hermano del Rey, con Doña María Francisa de Asís. Las dos Princesas eran hijas de Juan VI y de Doña Carlota Joaquina de Borbón, Reyes de Portugal. Aunque falleció muy joven, a los veintiún años, María Isabel pudo demostrar su sensibilidad e interés por la cultura, y contribuyó decisivamente a la consolidación del Museo del Prado como pinacoteca real. María Isabel y el Rey tuvieron una hija, María Isabel Luisa, que falleció al poco tiempo de nacer. La salud de la Reina, muy afectada por esta desgracia, ocasionó su fallecimiento un año después. MARÍA JULIA CLARY La soberana que jamás pisó su reino Nunca pisó España, y ese es el hecho que más elocuentemente describe su papel en nuestra Historia. Hasta el extremo de que en muchos listados de Reinas no se incluye a María Julia Clary, esposa de José Bonaparte. Lo más sorprendente era que Pepe Botella celebraba los aniversarios de la Reina con grandes festejos en Madrid, mientras ella residía plácidamente en el Palacio de Luxemburgo de París. Era marsellesa, hija de un rico comerciante y hermana de Desirée, Reina de Suecia y esposa del general Bernadotte. MARÍA LUISA DE PARMA Águila ambiciosa Los ojos penetrantes de María Luisa de Parma han quedado para la historia en La familia de Carlos IV de Goya. Era hija de Felipe, duque de Parma, y de Isabel de Francia. En 1765 se casó con su primo Carlos, Príncipe de Asturias, y muy pronto comenzó a intervenir a los asuntos de Estado. La Corte temía que, de morir el Rey, María Luisa propiciaría la llegada de su amante, Godoy, al poder. No fue así porque la invasión francesa obligó a los Reyes a exiliarse a Francia. Tuvo catorce hijos, de los que reinó Fernando VII. MARÍA AMALIA DE SAJONIA Fiel compañera La hija de Federico Augusto III, Rey de Polonia, y de la archiduquesa María Josefa de Austria fue la única esposa de Carlos III. Nacida en Dresde en 1724, contrajo matrimonio con Carlos cuando era Rey de Nápoles, y, con aquella boda, nació un sólido vínculo. Sin embargo, María Amalia sería Reina de España sólo durante dos años, ya que falleció a los 36 años de edad. A pesar ello, introdujo nuevas costumbres en la Corte, como la instalación del Belén napolitano. Fue madre de Carlos IV. BÁRBARA DE BRAGANZA Música y melancolía La esposa de Fernando VI fue una mujer de exquisita formación que legó a Madrid dos importantísimos bienes monumentales: el monasterio de Las Salesas Reales y la Iglesia de Santa Bárbara. La Reina llegó a dominar seis idiomas y era extraordinariamente aficionada a la música. Trajo a la Corte a Carlo Broschi, el castrato italiano conocido como Farinelli. Bárbara de Braganza era hija de Juan V de Portugal y de la archiduquesa María Ana de Austria, y había nacido en Lisboa en 1711. No tuvo hijos.