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10 Opinión cartas al director MARTES 26 8 2003 ABC ¿Una Constitución para la Antártida? Negar las raíces cristianas de Europa es cerrar los ojos a una realidad patente. Si no, hágase la prueba. Borremos del mapa de nuestro continente todas las catedrales, iglesias, conventos y monasterios, universidades y hospitales. Quitemos de sus calles y plazas todo tipo de monumentos o estatuas con motivos religiosos. Descolguemos de sus museos todas las pinturas, tallas, estatuas y bajo relieves que tenga algo que ver con el cristianismo. Quememos de las bibliotecas, públicas o privadas, todos los libros que traten de nuestra fe. Y, por último y más importante, borremos de la memoria de los ciudadanos europeos más de veinte siglos de cristianismo. ¿El resultado? Un desierto cultural, histórico, intelectual y espiritual. ¿Es esto lo que queremos los europeos? Más bien parece que estamos haciendo una Constitución para la Antártida. Federico Berenguer Suárez. Almería. Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena 7 28027 Madrid Por fax: Por correo electrónico: 913204271 cartas abc. es Soluciones a los virus informáticos Microsoft es cómplice involuntario de los virus, pues centra sus esfuerzos en el márketing y no en la seguridad y calidad de su software. Así, los virus campan a sus anchas por los sistemas operativos Windows. Pero existen más sistemas operativos que, además de no padecer virus, son más seguros, más estables, e incluso más sencillos de usar. Y para colmo, son software libre, lo cual quiere decir que se pueden adaptar a la medida de los programadores y se pueden descargar gratuita y legalmente de Internet. Ejemplos son Linux o los sistemas BSD. La solución a los virus no es la resignación ni la pérdida de miles de millones en reinstalaciones, anti- virus, pérdidas de datos y actualizaciones diarias, sino sistemas operativos como Linux y los BSD, que además ahorrarían mucho dinero a empresas y particulares. Álvaro Hernández Tortosa. Madrid. Zapatero es el problema ¿Qué le ocurre al señor Rodríguez Zapatero, que a medida que se encona el avispero en que ha convertido a su partido, sus manifestaciones públicas se van cada vez más por los cerros de Úbeda, vacías de mensaje y pródigas en despropósitos? ¿Por qué el señor Rodríguez Zapatero, lejos de poner orden dentro de su organización política, donde, por lo que se ve y se lee, pinta menos que la Tomasa en los títeres, se enfanga en un discurso disparatado, insultando, sin base ni decoro, a quienes desde otras opciones le pueden dar ejemplo de vertebración, sensatez y congruencia? Parece escandalosamente cierto que Rodríguez Zapatero, del que todos esperábamos mucho más, ha sacado a relucir- -a estas alturas- -su verdadera e ínfima talla de hombre público, arrastrándose, entre los zapatazos de su propia feligresía, para propagar necedades hacia el exterior de la gatera. Todo lo anterior reviste tal gravedad, que si el PSOE no cambia pronto de secretario y de discurso, sus posibilidades, de cara a las próximas elecciones generales, se perderán de forma inevitable por el sumidero de tantas incapacidades coronadas por quien ahora mal lleva las riendas del partido. Confiemos, sin embargo, en que esto pueda tener solución a tiempo y que capacidades mejor amuebladas reconduzcan al PSOE hacia una alternativa seria y responsable, con posibilidades ciertas de gobernar, porque en estos momentos no son ni el PP ni el señor Aznar los problemas para el PSOE. El verdadero problema para el PSOE y para la política española en general se llama José Luis Rodríguez Zapatero. José Suárez Mateo. Madrid. Circo de tres pistas El verano político que estamos sufriendo está en consonancia con las altísimas temperaturas que hemos pasado. Me recuerda a aquellos circos de tres pistas, en los que era difícil mantener la atención a todo lo que acontecía. Empezamos con el asunto de la Asamblea de Madrid, ¡lo nunca visto y además televisado en directo! No nos habíamos recuperado de esta atracción y sale a la palestra, en otra pista, lo de Marbella, mezcla de BOE y Salsa Rosa Y para colmo, el más difícil todavía, en la pista central tenemos el plato fuerte: lo de Maragall e Ibarretxe, a quienes ahora parece que se les quiere unir Manuel Chaves, que también quiere cambiar el estatuto andaluz... De locos, demasiado para el cuerpo... ¡Socorro! José Prieto G de Olalla. Madrid. Problemas con Correos Desde su fundación en España como servicio público hace más de 150 años, Correos se esforzó siempre en que ninguna carta se perdiera, en que llegaran todas a su destinatario, y si éste estuviera ausente, el cartero procuraba hacerla seguir a su probable destino, máxime cuando aquél había dejado al portero de la finca el ruego y las señas de su reexpedición. Ahora no es así. Correos les ha dado a sus carteros la consigna de que, en caso de ausencia del destinatario, devuelvan la carta de origen sin otra averiguación, y que remitente y destinatario se fastidien. Los periodistas, tan amigos de encuestas y estadísticas, podrían informarnos de cuántos perjuicios graves ha ocasionado esa inverosímil consigna en el último mes, por ejemplo. Rafael Gambra. Madrid. -Cuidemos nuestras próximas listas electorales, no se vuelva a colar gente como Cristina Alberdi. Para mayor comodidad Algunos medicamentos, bien por su alto precio, bien por su composición o dosificación, tienen que ser visados o autorizados por la inspección médica, admitiendo solamente una receta para poder ser adquiridos en la farmacia. Como los envases de las medicinas suelen contener 28 unidades, aquellos enfermos con dolencias de larga duración o crónicas que revisan anualmente su estado y que deben ingerir al menos una dosis dia- ria durante el tiempo prescrito, necesariamente cada cuatro semanas tienen que renovar la cita, normalmente con el médico de cabecera, aunque el tratamiento lo establezca el especialista al sólo objeto de facilitarle una nueva receta; rutinaria visita que se evitaría si se facilitase al paciente una cartilla, tarjeta o similar en la que exhaustiva y necesariamente, de acuerdo con el periodo de tiempo de la ingesta del medicamento se pueda adquirir en las farmacias en fechas fijas, estimando el número de días al equivalente de los comprimidos por envase. Así se evitaría, por un lado, que los trabajadores tengan que solicitar permiso en sus empresas para ir al médico en horario laboral y, por otro, que los jubilados que se hallen ausentes de su domicilio habitual por cualquier motivo se vean obligados comparecer ante su médico o tener que localizar en su residencia temporal a un médico que les pueda atender. Francisco Javier López Andrada. Madrid.