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12 LUNES 26 5 2003 ABC Nacional elecciones 25 m El PP gana en concejales y en alcaldías de capital y el PSOE en número de votos Ruiz- Gallardón barre en la batalla de Madrid en la que se habían citado Aznar y Zapatero b Los constitucionalistas aguantaron en el País Vasco la subida de los nacionalistas, que agruparon gran parte de los votos de la ilegalizada Batasuna ÁNGEL COLLADO MADRID. Los resultados de las elecciones municipales y autonómicas traerán unas mínimas diferencias en el reparto del poder local y regional. El pequeño retroceso del PP y el leve avance de los socialistas dejará un mapa muy parecido al actual. El partido en el Gobierno y la principal fuerza política de la oposición ganaron en sus principales feudos: Madrid, Comunidad Valenciana, Castilla y León, Navarra, Murcia, La Rioja y Cantabria en el caso del PP; Castilla- La Mancha, Extremadura y Asturias en el caso del PSOE. De los pactos dependerán, como en 1999, Aragón, Baleares y Canarias. La vertiente de las consecuencias de los comicios en la política nacional tampoco alberga grandes novedades salvo el fiasco en la ofensiva del PSOE contra el Gobierno. Si los dos grandes partidos se habían dado cita en la batalla por la Alcaldía de Madrid con la apuesta de Rodríguez Zapatero por Trinidad Jiménez y la de Aznar por RuizGallardón, el choque ha sido desastroso para el jefe de la oposición: el candidato del PP ganó por doce puntos de diferencia. El ex presidente de la Comunidad de Madrid se convierte en el gran triunfador de la jornada. La baza de Aznar para aguantar en Madrid el reto del aspirante socialista cumplió con creces las expectativas, lo que traerá las consecuentes lecturas internas. Jiménez, por contra, se convierte en la gran derrotada. Los resultados en la Comunidad de Madrid pueden ser la otra cara de la moneda para el PSOE. El PP es el partido más votado con diferencia, pero el previsible pacto de los socialistas con Izquierda Unida puede dar a Rafael Simancas la presidencia del gobierno autonómico que ha estado durante ocho años en manos del PP. Es la única parcela de poder regional en la que el PSOE puede sacar fruto. Además, el triunfo de Jaume Matas en Baleares compensaría en parte ese avance. El dato más positivo para la oposición socialista es haberse puesto por delante del Partido Popular en el cómputo general del número de votos por primera vez en los últimos diez años, pero por menos de un punto, aunque extrapolar datos de municipales a generales resulta muy complicado. El PP ganó las locales de hace cuatro años La esposa de Aznar, Ana Botella, será concejal de Servicios Sociales. Gallardón revalidó la mayoría absoluta por menos de un punto, unos 40.000 votos, y en las legislativas de un año después, en 2000, se impuso por mayoría absoluta y más de diez puntos sobre el PSOE. Gobierno y oposición dieron por cumplidos sus objetivos. Para el PP, la derrota por la mínima, pero con más concejales, y el mantenimiento de casi todas sus parcelas de poder- -sobre todo Madrid- -es una victoria tras el acoso político y hasta callejero sufrido en el último año. Primero con la huelga general, después a cuenta de la catástrofe del Prestige y por último por el apoyo del Gobierno y muy especialmente de Aznar a los Estados Unidos en la guerra de Irak, el Partido Popular se había visto contra las cuerdas y temía sufrir una grave derrota en Autonomías y Ayuntamientos. De ser buenos los resultados del sondeo del CIS realizado al final de la guerra, la campaña ha servido al PP para remontar aquellos malos presagios después de una campaña protagonizada hasta la extenuación por el propio Aznar. El presidente del Gobierno y del PP se tomó la cita como una cuestión muy personal- -era su última campaña nacional en el cargo- -y ha REUTERS La ofensiva de la oposición contra el Gobierno desarrollada en el último año se salda con fiasco parado el golpe para su partido. El PSOE pretendía que estos comicios fueran como los de 1995 para el PP, pero el balance es muy corto. También mantiene sus feudos tradicionales, logra alguna Alcaldía más, pero saca menos de un punto al PP y apenas 200.000 votos. Nada que ver con el salto adelante de los populares hace ocho años. Al margen del mano a mano entre PP y PSOE, Izquierda Unida no logra fruto alguno de su apuesta por el radicalismo y la calle, mientras que la izquierda nacionalista- -los catalanes de ERC y los aragoneses de la CHA- -sí avanza en todas las instituciones locales. En el País Vasco las fuerzas constitucionalistas aguantaron el ascenso del PNV, que en estos comicios iba con EA y se benefició de la ilegalización de Batasuna. Sectores de los votantes proeta- rras se inclinaron por las candidaturas del partido de Arzalluz. No obstante, en la capital de la Comunidad Autónoma, Vitoria, volvió a ganar el Partido Popular. El reelegido alcalde, Alfonso Alonso, es otro de los triunfadores de los comicios. El Plan Hidrológico Nacional influyó en las Comunidades afectadas. El Partido Popular retrocedió en Aragón, pero reforzó sus mayorías en la Comunidad Valenciana, donde aparece otro claro triunfador. Francisco Camps logró la mayoría absoluta, con lo que el relevo de Eduardo Zaplana se saldó sin mayores problemas. Los restos del Prestige En Galicia, el chapapote tampoco tuvo grandes efectos sobre el electorado. Mientras en las localidades más afectadas el PP aguantaba el tirón, en las capitales lo más reseñable fue el ascenso de los socialistas. Los dos partidos mayoritarios se proclamaron vencedores de las elecciones municipales. El PSOE, con el argumento de los votos y del aumento del poder municipal y el PP, por la recuperación de la alcaldía de Ferrol, que compensa el descenso en número de sufragios.