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52 Cultura JUEVES 13 2 2003 ABC Martín Garzo reúne en un libro 38 historias escritas por encargo b En esta obra su autor recrea los El director general de la Policía entregó ayer al director del Prado Bodegón de pesca de Bartolomé Montalvo, robado en 1974 por una conserje en la Escuela Nacional de Magisterio de Córdoba. Se supo de su existencia cuando iba a venderse en subasta en el Reino Unido El Prado, la conserje y el botín oculto TEXTO: TRINIDAD DE LEÓN- SOTELO FOTO: EFE mitos de Orfeo e Ícaro, de Psique y Eros, los cuentos de Kafka, Joseph Roth, así como los relatos populares, raíz de la literatura ABC MADRID. El escritor vallisoletano Gustavo Martín Garzo presentó ayer su obra El libro de los encargos (Areté) compuesto por 38 historias, tanto ensayos como obras de ficción, que a lo largo del tiempo ha ido realizando para instituciones, revistas, periódicos o actos sociales. Todos estos textos los califica el autor como relatos; considera que éste es su libro más personal Afirma Martín Garzo que sin candor, sin verdad, no hay escritura. Estos textos están escritos con la máxima exigencia. Cuando alguien me ha encargado algo, siempre he tratado de ser honesto y no he aceptado nada que no sintiese hacer de verdad Manifiesta además que la cultura está de moda y que el escritor ha pasado de ser una figura casi marginal, marcada por un destino de soledad y desdicha, a transformarse en un modelo rentable y de integración social, pero no todo vale y hay que ser muy exigente MADRID. Esta es la historia de un cuadro, que ayer fue devuelto al lugar del que procedía: el Museo del Prado. Bodegón de pesca de Bartolomé Montalvo, fue entregado por el director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera, al director del Prado, Miguel Zugaza. La crónica que relata las andanzas de esta obra de arte es rocambolesca. En los primeros años de la existencia del citado museo, el cuadro estuvo expuesto junto al Cristo crucificado de Goya. Sus cambios de destino comenzaron con la creación del Museo Nacional de Arte Moderno, en Madrid, en 1894, fecha en la que las colecciones de creadores del XIX pasaron a la nueva pinacoteca. Fue ésta la que depositó la pintura- -nuevo viaje- -en el Museo Provincial de Córdoba en 1912. No obstante, hay que hacer una salvedad y es que dicho depósito figuraba en la actualidad como depósito del Prado. Existencia rocambolesca ¿Razón? Muy sencilla. Al desaparecer el antiguo Museo de Arte Moderno, sus colecciones se adscribieron al Prado. Burocracia aparte, el cuadro llegó en 1924 a la Escuela Nacional de Magisterio de Córdoba formando parte del llamado Prado disperso. Desde aquí, de aventura en aventura propias de una película en la que la policía, eso sí, consigue ganar la partida. El año 1974 es decisivo en esta narración. En la escuela comienzan unas obras y dado, según fuentes policia- les, que entonces no había las medidas de seguridad existentes hoy una conserje se lleva el montalvo a su casa. Pensaría que tenerlo durante 28 años permitía el olvido del caso. Convencida de ello, se dispuso a vender la obra. Es más que probable que se pusiera en contacto con más de un comprador, pero fue un anticuario británico residente en Marbella quien lo adquirió. ABC se puso ayer en contacto con fuentes policiales, que aseguraron a este periódico que el comprador colaboró en todo momento- no puso ninguna pega Sobre la mujer que llevó a cabo el robo se ha echado una capa de silencio, entre otras cosas, porque el delito ya habría prescrito. El cuadro volvió a hacer historia en julio del año pasado, cuando la dirección del Prado denunció que en la galería de arte Gorringues Auction de Sussex (Reino Unido) iba a subastarse Bodegón de pesca de Bartolomé Montalvo (1769- 1846) El paradero de la obra de arte había salido a la luz, tras muchos años sin saber nada de él. La Brigada de Patrimonio del Cuerpo Nacional de Policía averiguó que el depo- sitante era un anticuario británico residente en Marbella y que había comprado el cuadro en junio. Vía Interpol se solicitó la intervención cautelar de la obra, que fue depositada en dependencias policiales de Sussex. Por parte del anticuario, como queda dicho, todo fue colaboración. Renunció a cualquier reclamación y a la propiedad en favor del Estado español. Puesto esto en conocimiento de las autoridades británicas no ha existido inconveniente a la hora de hacer entrega de la obra. Ésta se encontraba en el Art Anmtiques Squad de Scotland Yard, en Londres, de cuyas manos pasó a agentes de la Brigada del Patrimonio que se desplazaron al Reino Unido con ese fin. Satisfacción El director del Prado, Miguel Zugaza, destacó ayer la extraordinaria eficacia de la Policía Nacional a la hora de resolver el caso y agradeció las diligencias llevadas a cabo para recuperar la obra de Montalvo, algo que constituye un gran acontecimiento para la colección del Prado Agustín Díaz de Mera, director general de la Policía, no dudó en mostrar su lógica satisfacción por los hechos y manifestó que el lienzo había sido devuelto a su legítimo propietario: el Estado español. Evocó el pasado de esta obra de arte de la que dijo que tenía un especial significado, por formar parte de la exposición inicial del Prado en 1819. El Acantilado edita la obra completa del portugués Vergílio Ferreira SERGI DORIA BARCELONA. Escribo para crear un espacio habitable... Escribo para ser... La obra del portugués Vergílio Ferreira (1916- 1996) está repleta de acotaciones en las que reitera el papel de la palabra como forma de supervivencia. Autor de culto en Portugal, traducido en Francia o Alemania, Ferreira tuvo su momento culminante hace treinta años cuando vio la luz en España Nítido Nulo Desde El Acantilado, el editor Rafael Vallcorba recupera la obra del autor portugués, a quien sitúa entre los diez más importantes del siglo XX. En nombre de la Tierra (1990) sobrecogedora reflexión sobre la esclavitud física que comporta la vejez, abrirá la Biblioteca Vergílio Ferreira. Seguirán el ensayo Invocación a mi cuerpo (1969) y la novela Para siempre (1983) Crecido literariamente en el realismo social, en el que entró como en un convento Ferreira abjuró de la ideología comunista y su visión del mundo se identificó con el existencialismo y el vitalismo trágico de Malraux. El cuadro llegó en 1924 a la Escuela Nacional de Magisterio de Córdoba formando parte del llamado Prado disperso Miguel Zugaza y Agustín Díaz de Mera, ayer en el acto de entrega del cuadro robado al Museo del Prado