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LUNES 27 1 2003
ABC
Nacional
El Gobierno confía en que la reunión del jueves entre Palacio y Benaissa ponga fin a a la crisis de embajadores
El juez Ruiz Polanco ordena el ingreso en prisión de los dieciséis miembros de Al Qaida detenidos
Los populares intentan cerrar las heridas de la crisis con una llamada a la unidad
La ausencia de Cuiña y los diputados críticos contrastó con las ovaciones a Palmou
PP, Javier Arenas, testigo del abrazo de Jesús Palmou y el presidente de la Diputación Provincial de Orense, José Luis Baltar
A. A. SANTIAGO. Las constantes referencias a la unidad del PP gallego se conviertieron en una de las claves de la Convención municipal del partido. En ésta, la ausencia del considerado durante años como delfín de Fraga, el ex- consejero de Política Territorial de la Xunta, José Cuiña. y de los cinco diputados críticos que hicieron temer al partido por la seguridad de la cómoda mayoría absoluta de Manuel Fraga en la Xunta de Galicia, contrastó con el fuerte abrazo del cuestionado Jesús Palmou con José Luis Baltar, presidente de la Diputación de Orense, bajo la atenta mirada de Javier Arenas. Baltar y Palmou compartieron la primera fila del abarrotado autoditorio en asientos contiguos, junto a los presidentes del Gobierno y de la Xunta, el vicepresidente Rajoy, y los candidatos del PP a la alcaldía de seis de las siete grandes ciudades de la Comunidad- -sólo faltó el de La Coruña, Fernández Rodríguez Corcoba, por motivos personales después del protagonismo alcanzado por su rival electoral, Francisco Vázquez, fotografiado incluso con el Gobierno- Éstos actuaron como teloneros de los pesos pesados en un encuentro concebido como punto de arranque de la campaña popular para recuperar el Gobierno en localidades como Vigo, Ferrol, Lugo o Pontevedra, ahora dirigidos por la coalición BNG- PSOE. La masiva asistencia de parlamentarios, alcaldes, concejales y militantes, b El secretario general del
EL PARTIDO DE VUELTA
IGNACIO CAMACHO
S
e han venido arriba. Vapuleados en primera instancia por la deriva política del Prestige Aznar y los suyos han decidido, como el Real Madrid de los tiempos del miedo escénico conjurarse para remontar la eliminatoria en el partido de vuelta. Ahora van a jugar en campo propio: tienen de su parte la iniciativa y el maná del presupuesto. El manual de aquellas remontadas históricas establecía una pauta fija de arranque: había que dar los tres primeros gritos, las tres primeras patadas y los tres prime-
ros tiros a puerta. Se trataba de intimidar al adversario para acorralarlo psicológicamente y crear un clima de euforia en el graderío. Ayer, en Santiago, el presidente entró de lleno al cuerpo a cuerpo dialéctico- ladridos de rencor profesionales del resentimiento -mientras el resto del equipo, Rajoy, Arenas y hasta Fraga salían a dentelladas dispuestos a enardecer al auditorio. La goleada sufrida en el crédito gubernamental pone difícil el resultado, pero la reacción en tromba del aznarismo augura un final disputado a cara de perro. La lluvia de inversiones que el Gobierno ha anunciado para Galicia puede convertir la hoguera de las renovaciones (Fraga dixit) en un incendio político del que algunos profesionales del queroseno acaso acaben chamuscados
superior incluso a las previsiones de la organización, enmarcó corrillos comentando la ausencia de Cuiña, gestos como las numerosas felicitaciones para los nuevos consejeros, reconocimientos al titular de Pesca, Enrique López Veiga y voluntarias retiradas a segundo plano de dirigentes como el presidente de la Diputación de Lugo, Francisco Cacharro, situado en una discreta segunda fila junto al consejero de Agricultura, Juan Miguel Diz Guedes. El sondeo al PP de las boinas y de los birretes permitió comprobar una mayor presencia de chaquetones de campo que trajes y corbatas, y una presencia de jóvenes inferior proporcionalmente a la de mujeres, en un partido que ha apostado por su incorporación a la vida política hasta el extremo de que tres de ellas- -Teresa Pedrosa, en Pontevedra; Manuela López Besteiro, en Lugo, y Corina Porro, en Vigo- -encabezan las candidaturas a la alcadía de las grandes ciudades. Fue también la Convención el momento de la reafirmación de la senda galleguista, reafirmada por Javier Arenas, quien subrayó que estoy convencido de que a Manuel Fraga y a vosotros no hay quien os gane a gallegos, como tampoco hay quien os gane a españoles y puntualizó que el PP nacional se limita a respaldar día a día las decisiones que adopta la organización en Galicia. Aún más lejos fue el vicepresidente Mariano Rajoy, quien advirtió que en los 20 años que lleva en el partido nunca se ha sentido integrante de ningún sector que no fuera el de Manuel Fraga y José María Aznar Fueron todas ellas intervenciones tendentes a minimizar la sensación de que las espadas siguen en alto en el partido, a la espera de los resultados electorales.