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ABC LUNES 27 1 2003 Opinión 5 CÁNDIDO CHOCANTE C hoca la falta de argumentos ideológicos en el debate político, que suele verterse hacia el poder, el liderazgo, los estereotipos lingüísticos, los gestos y la imagen, y también que en los momentos de apuro la alternativa sea la reiteración de los principios con el fin de que el mundo micro se deje gobernar o le pasará lo peor. LA PÉRTIGA DEPRISA, DEPRISA A la carrera, a la voz de ya, corriendo que se las pelan, como flechas, echando mistos (o leches, que es más castizo) dejándose las suelas, veloces como gamos, a toda mecha, pastilla o vela, que este ya es el término náutico que necesitamos para ilustrar una de las secuelas que el Prestige ha varado en la práctica política. Los ministros- -quizás tras aquel aznariano que nadie se esconda en las rocas -acuden raudos allá donde se olisquea un asunto que puede terminar en catastrófico o que ponga a prueba la alarma social. Han afilado sus reflejos, ciertamente reumáticos en el arranque de la crisis del petrolero, y casi llegan antes al lugar de los hechos que las asistencias que es como se llama al masajista en el fútbol. Agua milagrosa. EFE El show de Piterman. El ucraniano Dimitri Piterman escribió ayer una nueva página en su excéntrica y extravagante trayectoria al frente del Racing de Santander, donde tras asumir la presidencia se ha convertido también en su virtual entrenador (no puede serlo de manera oficial) Al no permitirle la Federación Española sentarse en el banquillo, Piterman se acreditó como fotógrafo de la página web del club santanderino para poder estar a pie de campo y cerca de su entrenador y de sus jugadores. La presencia de Piterman- -que vestía un peto con el número 191- -levantó la lógica expectación entre los informadores gráficos, que se arremolinaron a su alrededor nada más aparecer en el campo de El Sadar, donde el Racing de Santander jugó contra Osasuna. El revuelo formado y la invasión del terreno por parte de los fotógrafos obligó al árbitro del encuentro a retrasar su inicio. Durante el partido, naturalmente, Piterman no hizo una sola foto. Y, además, su equipo perdió. LA FRASE Pujol y Mas Maragall es un subversivo y un antipatriota por decir tonterías y estupideces Por colleras, el presidente de la Generalitat y el candidato de CiU a sucederle contestaron ayer las palabras de Maragall en las que tildó a Pujol de presidente alegal Ambos se afanaron en sacar punta al perfil jacobino del dirigente socialista, que en las vísperas también había llegado a alardear de que el PSC no depende del PSOE. Pujol y Mas dijeron sentirse profundamente molestos por el hecho de que Maragall haya colocado al presidente de la Generalitat en terreno ajeno a la legalidad. Por eso, por decir tonterías y estupideces Pujol y Mas creen que es un antipatriota y un subversivo Esta precampaña electoral promete... al menos frases entretenidas. EL FOTÓGRAFO 191 UN INTRUSO SIN CÁMARA PERO CON MÓVIL ENRIQUE ORTEGO H AY gente tan pobre que sólo tiene dinero. A esta camada tan variopinta pertenece el tal Dimitri Piterman, el ucraniano que está convencido de que, como se ha convertido en el máximo accionista del Racing, puede hacer con el club lo que le venga en gana, aunque para ello tenga que ningunear a todos los profesionales que le rodean. Le gusta un micrófono más que a los cerdos revolcarse en un charco, pero para su estreno prefirió ser fotógrafo. Ni siquiera se colgó una cámara del cuello. Prefirió el móvil. Se acreditó como enviado especial de la web del Racing que, según sus palabras, en pocas fechas se convertirá en la más modernista y revolucionaria del mundo del fútbol. Supongo que no será con sus fotos. La primera que ha tirado encuadra una derrota y su equipo está un poco más cerca del descenso. Y con su peto naranja fosforito y el número 191 en el pecho se salió con la suya, que no era otra que estar lo más cerca posible del banquillo de su equipo para, por móvil, darle las órdenes oportunas a uno de sus empleados, uno que se ha traído de la mano desde Palamós y que tiene carné de entrenador. Ayer su acreditación le permitió tener media docena de agentes de seguridad como guardia pretoriana. Fue curioso. La escolta impedía al fotógrafo 191 hablar con sus colegas de profesión, que querían conocer sus vivencias como intruso, pero al mismo tiempo le colocaban la alfombra roja hasta la puerta del vestuario del Racing como si de un gran personaje se tratase. Un tonto puede dirigir un país, pero en el fútbol para entrenar a un equipo se necesita un carné... dijo el sábado al aterrizar en Pamplona, indignado porque la Federación no le dejaba sentarse en el banquillo ni como utillero. Nada parece acobardarle. Todo lo contrario. Menos mal, como dice mi amigo José Ramón de la Morena, que no le ha dado por comprar un hospital... Si no ya estaría con el bisturí en la mano.