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60 Deportes SÁBADO 31 8 2002 ABC El Madrid caza la Supercopa, la única pieza que le faltaba Derrotó con autoridad a un Feyenoord entregado a la evidencia E. ORTEGO MONTECARLO. El Real Madrid ya tiene la Copa que le faltaba. Ya es súper de Europa. La sala de trofeos ya tiene todas las piezas posibles a nivel oficial. Para ello el Madrid simplemente se limitó a interpretar el fútbol que lleva dentro con sencillez y elegancia. Muy superior técnica, táctica y hasta físicamente al Feyenoord, los de Del Bosque supieron obviar el entorno que les ha rodeado en las últimas horas y la ausencia obligada de Morientes por motivos contractuales y concentrarse lo justo y suficiente para llevarse el partido y ofrecer, incluso, momentos de gran juego. Salvo que el futuro nos desdiga, posiblemente Del Bosque ha entontrado la pieza que le faltaba para cuadrar el centro del campo. Por lo visto ayer, Cambiasso ya es la referencia del juego del equipo en la zona ancha. Lo hizo todo bien el argentino. Su dinamismo y condición física le permiten abarcar mucho campo. Apoyar atrás, pero sin olvidarse del ataque. Todo lo contrario. Roberto Carlos, Zidane, Figo... Todos han encontrado un aliado que te va a dar el balón siempre con sentido y en ventaja. En caso de balón dividido, ahí estará para apoyarte y echar una mano. El complemento perfecto para Makelele. Corre lo mismo, pero juega el balón con mucha más sutileza, confianza y desparpajo. REAL MADRID FEYENOORD 3 1 REAL MADRID 4- 2- 3- 1 Casillas; Míchel Salgado, Hierro, Helguera, Roberto Carlos; Makelele, Cambiasso (Pavón, m. 86) Figo, Raúl, Zidane (Solari, m. 85) y Guti (Portillo, m. 70) FEYENOORD 4- 4- 2 Zoetebier; Gyan (Buffel, m. 72) Van Wonderen, Paauwe, Rzasa; Emerton, Bosvelt, Ono, Lurling; Kalou y Van Hooijdonk. Árbitro Hugh Dallas (Esc. Goles 1- 0, m. 14: Paauwe, en propia puerta. 2- 0: m. 21: Roberto Carlos. 2- 1, m. 56: van Hooijdonk. 3- 1, m. 60: Guti. de Hierro mantuvo a raya la voluntad de Kalou y la corpulencia de Van Hooijdonk. Todo transcurría plácidamente en la segunda mitad, con el partido controlado por parte madridista, pero con cierta relajación provocada por el resultado, cuando en una falta directa el especialista, el hombre que tira con efecto como anunciba Di Stéfano antes del partido, Van Hooijdonk, consiguió que el encuentro vol- viera a un pulso más acelerado y por supuesto que su equipo pensara en la posibilidad de que tenía algo de hacer... Pero sólo tres minutos después Guti le devolvió a la sufrida vida terrenal al rematar en plancha un centro medido de Figo. Es la ley del fútbol. El más fuerte te come en tres bocados. La final volvió al control blanco con posesiones largas de balón, corriendo los riesgos justos, sólo adornados por algún gesto de Zidane, alguna galopada de Roberto Carlos- -por el que nunca pasa el tiempo- un par de buenas paradas de Casillas... y los gritos de los tres mil españoles pidiendo a Del Bosque que sacara a Portillo. Y salió. Por Guti, por supuesto. Veinte minutos por delante y la ansiedad del que se quiere comer el mundo, aunque no tuviera ninguna ocasión de gol, que no olvidemos es lo suyo. Además el Madrid, al entrar Pavón, acabó jugando con tres centrales. Fue el último suspiro de una final que se fue apagando hasta que Hierro levantó el trofeo. El Real Madrid comenzó en Montecarlo como acabó en Glasgow, retirándose del campo con el we are the Champions sonando en su honor. Ayer no podía ser de otra manera. Porque el Feyenoord no está en su galaxia. Los blancos celebran un gol Cambiasso, el eje Con Cambiasso al mando y Zidane libre pero un tanto escorado a la izquierda, el Madrid salió suelto, activo, fino. A los ocho minutos ya había disparado tres veces entre los tres palos, al cuarto de hora ya ganaba- -tanto en propia puerta- -y a los veinte tenía prácticamente sentenciado el partido con un segundo tanto de Roberto Carlos que fue un compendio futbolístico. La triangulación entre el brasileño, que terminó rematando con la derecha, el toque sutil de Guti y primer pase de Cambiasso se fundió en una mezcla de las que destroza la defensa más armada. Antes, Figo y Zidane, en brillantes acciones individuales, ya habían demostrado que están enchufados y en un buen momento físico. El portugués encaró y desbordó con descaro y el francés echó mano de repertorio y dio un curso de cómo se controla y conduce el balón en un sembrado de patatas, que eso era el césped del Luis II. El Feyenoord no pudo hacer otra cosa que rendirse a la evidencia. Nunca le volvió la cara al partido, pero los blancos mantuvieron la misma compostura de medio campo hacia arriba que de medio campo hacia abajo y la seriedad y colocación Malestar en los entresijos del vestuario blanco Si las paredes del hotel Vista Palace de Montecarlo hablasen podrían contar muchas cosas de los dos últimos días. Por ejemplo, que la plantilla del Real Madrid estaba considerablemente molesta por las negociaciones que el club estaba realizando en la vigilia de la final de la Supercopa. Son bastantes los jugadores, y algunos con mucho peso específico dentro del vestuario, que consideran que la entidad no ha tratado bien a Fernando Morientes, a quien desde un principio quiso traspasar o incluir en la operación Ronaldo sin su consentimiento, aunque sí con su conocimiento. Ayer fue un día raro en la concentración. Primero por la apresurada marcha del doctor Del Corral hacia Madrid; y después por la orden de que no jugara Morientes... al que se hizo extraño ver en el palco del estadio Luis II, a la izquierda de la presidencia, junto a Miñambres, Celades y García Coll... Figo y Zidane intentan evitar el avance del japonés Ono Efe