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84 JUEVES 1 8 2002 ABC ESPECTÁCULOS TEATRO DOS TÍTULOS DE CARLOS ARNICHES PRESENTES EN LA CARTELERA MADRILEÑA Arniches conquista Madrid: del jardín... por RAFAEL FUENTES Serafín el pinturero y la compaña Autor: Carlos Arniches, Dramaturgia: Manuel Canseco. Dirección: Manuel Canseco. Esc. y vestuario: Lorenzo Collado. Supervisión musical: Miguel Tubía. Coreografía: Alberto Portillo. Pianista: Montse Font. Intérpretes: Estrella Blanco, Amelia Font, Antonia Paso, Francisco Hernández, Luis Varela, Juan C. Talavera, Miguel Tubía. Jardines del Teatro Galileo. Madrid. Dos espacios, la Muralla Árabe y el Teatro Galileo, recuperan el genio cómico de Carlos Arniches, de modo que los Veranos de la Villa han poblado las noches de Madrid con los festivos personajes nacidos a principios del pasado siglo. Habrá que pensar, en vista de los resultados, que el personaje de sainete rejuvenece con el aire libre estival madrileño. En Serafín el pinturero y la compaña que se puede disfrutar en el Teatro Galileo, Manuel Canseco renuncia a escenificar una pieza completa de Arniches, para construir su propio espectáculo con pasajes extraídos de diversos sainetes enlazados por un sutil pero efectivo hilo conductor. Canseco puede hilvanar en un solo personaje diálogos de Serafín el Pinturero en El amigo Melquíades con otros de Paco el Metra- En Serafín el pinturero detectamos la semilla de sus futuras tragedias grotescas cuyo preexpresionismo tanto cautivó a Pérez de Ayala o Pedro Salinas lleta en Los pasionales sin que se perciban los puntos de sutura. El resultado está muy lejos del popularismo primario o de la simple recuperación arqueológica, sino que nos devuelve quintaesenciado, en estilizadas pinceladas, a ráfagas frescas, todo el espíritu del primer Arniches. Con la perspectiva del tiempo, detectamos ahí la semilla de sus futuras tragedias grotescas cuyo preexpresionismo tanto cautivó a Pérez de Ayala o Pedro Salinas. Pero Serafín el pinturero queda todavía del lado entrañable, festivo y risueño que Canseco desea evocar. A ese efecto contribuye la dirección de actores, donde Francisco Hernández, Antonia Paso o Luis Varela, depuran el pintoresquismo folclórico de los personajes, conservando su comicidad sin caer en ninguno de los grotescos estereotipos a que nos acostumbran muchas de las interpretaciones habituales del género chico Un estilo reafirmado por las actuaciones musicales de Estrella Blanco, con canciones de época de ingenua picardía y un descaro elegante acorde con el espíritu art decó que sugiere el conjunto del diseño escénico. Al situar el escenario en el centro del jardín que antecede al Teatro Galileo, y rodearlo con las mesas de los espectadores, la función adquiere el aire ritual y nostálgico favorable a ese hechizo mágico de hacer resurgir, por unas horas, toda una época ya desaparecida. Pues en teatro, bajo los auspicios de Shakespeare, las noches de verano parecen propicias a estos conjuros con final feliz. La venganza de la Petra no es más que el desarrollo no muy ágil pero magníficamente dialogado de unos personajes estereotipados y carentes de cualquier complejidad composición de caracteres de La señorita... La venganza de la Petra no es más que el desarrollo no muy ágil pero magníficamente dialogado de unos personajes estereotipados y carentes de cualquier complejidad. Su mejor ocurrencia de personaje es la del señor Nicomedes, auténtico vago que busca cualquier excusa para no salir de la cama; pero Arniches se queda a un simpático medio camino, sin llevar su propuesta a los límites de Jardiel en Eloísa Así, La venganza de la Petra no pasa de ser una historieta mil veces vista de cuernos no consumados- -con una joven que decide poner celoso a su veleidoso marido a la Muralla Árabe por PEDRO MANUEL VÍLLORA La venganza de la Petra Autor: Carlos Arniches. Intérpretes: Paco Cecilio, Marisol Ayuso, Marta Valverde, Paloma Cela, José Albert, Elvira Menéndez, Antonio Vico, Pepe Álvarez, Pedro Valentín, Juanjo Reiz. Escenografía: David Bello. Dirección: Fernando Navarrete. Muralla Árabe, Madrid. El 13 de abril de 1917 se producía el estreno de esta obra de Carlos Arniches, La venganza de la Petra subtitulada Donde las dan, las toman y descrita como una farsa cómica de costumbres populares Es importante el dato de la fecha, porque nos recuerda que esta es la pieza que cronológicamente sucede a La señorita de Trevélez lo que justifica que pueda hablarse de retroceso artístico del autor tras el relativo fracaso de público de la que hoy día es considerada su obra maestra. Frente a la arriesgada a fin de reconquistarlo- lastrada por una resolución apresurada y salvada por el humor chispeante de unas réplicas francamente divertidas. El montaje está muy bien servido por una dirección y unos intérpretes que se ajustan a la perfección a los cánones de la farsa casticista, que presenta un comportamiento social absolutamente alejado de la realidad pero que no obstante ha llegado con el tiempo a parecer más verosímil que la realidad misma. Aquí hay actores que han demostrado en otras ocasiones una riqueza de registros mucho mayor que lo que necesitan exhibir, y tal vez por eso su adecuación a este juego intrascendente esté tan conseguida. Paco Cecilio, condenado en el primer acto a ocultarse de medio cuerpo para abajo, tiene en su gestualidad y su presencia algo muy grato de Pantalone napolitano. Antonio Vico compone su galán con una sobriedad achulada jocosa de puro fatua. Marisol Ayuso ofrece una matrona segura y de voz poderosa. José Albert y Elvira Menéndez forman una pareja de característicos sobresaliente en sus demasiado cortas intervenciones, y quizá los mejores momentos corran a cargo de Pedro Valentín, cómico e improbable Don Juan pasado de edad y corto de tipo.