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46 Madrid La Policía no descarta un juego de rol tras el asesinato en Santander de una madrileña profesora de inglés 53 MIÉRCOLES 10 7 2002 ABC Inaugurada la reforma de la plaza de Santa Ana tras más de un año de obras 51 Rescatados cuatro indigentes de un chalé abandonado en el que se declaró un incendio 54 Aznar garantiza a Gallardón que podrá elaborar la lista municipal sin presiones del partido El candidato a alcalde reorganizará el Ayuntamiento y se reservará un perfil institucional MAYTE ALCARAZ MADRID. El resultado de una de las polémicas encuestas del PP para hacer una fotografía de sus perspectivas electorales en Madrid ha obligado a Gallardón a hacer una de las piruetas políticas más asombrosas de su carrera política. A primeros de año, una entrevista con Javier Arenas, en la que el secretario general del PP le pedía en nombre de Aznar que volviera a presentarse en la Comunidad, a pesar de haberse comprometido a no hacerlo en un tercer mandato, ya le colocó en la necesidad de virar de rumbo, antaño marcado por su inseparable deseo de dar un salto a la política nacional por la puerta grande de Moncloa. Tormenta en Villanueva El domingo, otra entrevista, esta vez con Aznar, corregía de nuevo su horizonte, ahora con destino a la Casa de la Villa, la sede del Ayuntamiento de Madrid. La decisión, tomada sin consultar con nadie (algunos de sus más íntimos colaboradores se enteraron 24 horas después) dejó sin respiración a los primeros que conocieron la noticia, entre ellos el consejero de Presidencia y portavoz del Gobierno autonómico, Manuel Cobo. El presidente de la Comunidad exigió discreción, que él no supo o no quiso guardar el mismo lunes, cuando a los postres de una comida repetida todos los veranos con su grupo parlamentario, en Villanueva de la Cañada, dijo que se avecinaban cambios inminentes Escoltado por el presidente del PP de Madrid, Pío García- Escudero (en conocimiento de la jugada maestra de Aznar) y por el portavoz parlamentario, Miguel Ángel Villanueva, todos delante de una mousse de chocolate, Gallardón hacía disparar todas las alarmas. Los que le conocen, y no estaban entre su selecto sanedrín sabían que nunca dice nada que no quiera decir y mucho menos, dice algo que pueda someterse al libre juego de las interpretaciones. Algo gordo pasa repetían en sus aledaños. Sólo pasaron cinco horas, cuando el autor del jeroglífico dio la solución en Ávila, la noche del lunes, donde se celebraban unas jornadas del PP en el Senado: hasta a cinco altos cargos de su partido les reveló su predisposición a saltar a la vida municipal. Lo que no dijo es que heredará una institución encorsetada por su propia estructura política, a la que piensa dar la vuelta como un calce- tín. Para ello, según ha sabido ABC, el presidente de la Comunidad, que seguirá al frente de este cargo hasta pasadas las elecciones del 25 de mayo de 2003, tiene el compromiso de Aznar de contar con la última palabra a la hora de elaborar su lista electoral. Este extremo es sumamente importante en la vida municipal, toda vez que el alcalde está obligado a confeccionar su gobierno con los nombres que forman parte de la lista que se somete al veredicto de las urnas. Es decir, en esta legislatura, los 27 ediles con los que cuenta el PP en el Consistorio, además del alcalde, siguieron a Manzano en la lista. Uno de los lastres que han marcado la gestión del regidor es la imposición de gran parte de los nombres de su candidatura por parte de las familias del partido, lo que le ha dejado con escasa capacidad de maniobra. Podrá elegir a su Gobierno Las fuentes consultadas por ABC aseguraron que Gallardón obtuvo de Aznar el domingo el compromiso de poder elegir a sus colaboradores, lo que le permitiría marcar los objetivos de acuerdo con su programa electoral. Además, también se da por seguro que el candidato a alcalde cambiará las reglas de juego en el Ayuntamiento, lo que implicará a la propia figura institucional del regidor. Nadie duda de que Gallardón se reservará la acción política e institucional, mientras nombrará un alter- ego que bien podría ser su mano derecha Manuel Cobo, como alcalde del día a día para aquellos asuntos más pegados al terreno. En fuentes cercanas al Gobierno regional también se apunta la segura marcha al Ayuntamiento de la capital de consejeros como Juan Bravo (Hacienda) Pedro Calvo (Medio Ambiente) Pilar Martínez (Servicios Sociales) y el propio Cobo (Presidencia) Ese núcleo duro encaja muy bien con las áreas municipales, donde las políticas ambientales, sociales y la hacienda pública son auténticos pilares. Con ese equipo, el presidente autonómico, dicen los citados interlocutores, hará en el Ayuntamiento lo que ha hecho en la Comunidad: cambiarlo profundamente De hecho, era bastante frecuente escuchar a Gallardón en círculos de confianza expresar grandes diferencias con la política municipal y su sistema de organización. Incluso, y ya en público, censuró a esta institución por su aire preconstitucional Ruiz- Gallardón y Anna Birulés ayer durante un acto en Barajas Ángel de Antonio Primos por parte de Jiménez El azar o el cuaderno azul de Aznar va a enfrentar en la escena política madrileña a dos parientes lejanos eso sí, pero parientes al fin. Alberto Ruiz- Gallardón, flamante precandidato a la Casa de la Villa, y la que será su adversaria en los comicios de mayo por parte del PSOE, Trinidad Jiménez, son primos por parte de Jiménez, ya que el segundo apellido de Ruiz- Gallardón es precisamente ese, Jiménez. El padre de la aspirante socialista, el antiguo magistrado del Tribunal Supremo José Jiménez Villarejo, era primo del abuelo materno del presidente. Las familias no tienen una relación estrecha, según reconocen ambos, dado que la de la aspirante a alcaldesa se instaló en Málaga, donde todavía permanece. Gallardón nunca ha ocultado que la figura de su prima no debía ser subestimada en las filas del PP, dado su perfil espontáneo y fresco, lo que podría arrastrar un importante tirón popular (un 75 por ciento de los madrileños dice, según las encuestas, no sentir rechazo hacia ella) Hasta el punto de que en los últimos meses los temores de Gallardón se dírigían más hacia la talla política de Trinidad Jiménez que hacia el que, en teoría, iba a ser su oponente en la Comunidad, Rafael Simancas. Toda una premonición, visto lo visto.