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66 Deportes MUNDIAL DE FÚTBOL COREA- JAPÓN 2002 SÁBADO 8 6 2002 ABC GRUPO B ESPAÑA- PARAGUAY- ESLOVENIA- SURÁFRICA Valerón no estuvo tan acertado como en el encuentro ante Eslovenia, pero en la imagen salva la entrada del paraguayo Paredes Miguel Berrocal Camacho montó la revolución a tiempo ESPAÑA PARAGUAY 3 1 España 4- 4- 2 Casillas; Puyol, Hierro, Nadal, Juanfran; Luis Enrique (Helguera m. 46) Baraja, Valerón (Xavi m. 84) De Pedro; Raúl y Tristán (Morientes m. 46) Paraguay 5- 3- 2 Chilavert; Arce, Ayala, Gamarra, Cáceres, Caniza (Struway m. 77) Gavilán, Acuña, Paredes; Santa Cruz y Cardozo (Campos m. 62) Árbitro. Gamal Ghandour (Egipto) Mostró cartulina amarilla a Baraja, por España, y Arce, Gavilán y Santa Cruz por Paraguay. Goles. 0- 1, m. 10: Puyol, en propia puerta. 1- 1, m. 53: Morientes. 2- 1, m. 69: Morientes. 3- 1, m. 81: Hierro, de penalti. Cambió en el descanso y Helguera y Morientes guiaron al equipo a octavos de final ENRIQUE ORTEGO, enviado especial JEONJU (COREA DEL SUR) Otro paso firme. El segundo objetivo también está cumplido. España fue el primer equipo del Mundial en clasificarse para octavos, aunque tuviera que exprimirse física y tácticamente ante Paraguay. Después de un nefasto primer tiempo, con autogol de Puyol, Camacho no dudó. Mandó al campo tras el descanso a Helguera y a Morientes y España fue otra bien distinta. Ellos fueron los comandantes de la revolución y guiaron al equipo a la remontada. Helguera y Morientes. Estaba claro que eran los jugadores 12 y 13 Ya contra Eslovenia fueron los primeros en echar una mano, pero entonces España llevaba el partido encarrilado. Ayer, no. Ayer había que pintarlo de otro color de arriba a abajo. Helguera se colocó en el eje. Tomó el mando y comenzó a jugar con naturalidad, con ese desparpajo innato que tiene. Le echó, además, agresividad. Genio. El balón comenzó a circular a otra velocidad, contagió a sus compañeros y le dejó a Morientes el resto de la faena: entrar a matar. El ariete ya demostró en el primer encuentro estar fresco. Más que Tristán. Entonces participó en las jugadas de los dos últimos goles. Ayer marcó los dos primeros y además invirtió el orden de las cosas. Sembró el pánico entre la defensa guaraní y sus compañeros se contagiaron de su dinamismo, sus movimientos sin balón, su inspiración goleadora, su sentido del juego colectivo. No es que la selección, en la segunda parte, purgara todos sus males de la primera, pero al menos le metió al partido un ritmo más adecuado, le echó más espíritu y corazón y se pareció en algo al equipo que debe ser por la indudable calidad de media docena de sus jugadores. No llegó a tener la frescura del primer partido, pero fue igual de resolutiva ante el gol y tuvo poder de reacción, cualidad imprescindible en una competición como ésta, en la que te puede suceder lo que le ocurrió a Puyol. La primera parte de España fue un compendio de errores. El primero, saltar al campo con la mentalidad equivocada. Al cuarto balón se vio que los paraguayos estaban más enchufados. Apretaban, presionaban, buscaban el balón, adelantaban sus líneas para ganar terreno... Los de Camacho salieron aplatanados. De puntillas. Regañados con la precisión. Perdiendo todos y cada uno de los balones que jugaban. Sólo Nadal, extraordinario en su batalla con Cardozo, se salvó. Todos los demás estaban como anestesiados. En cuanto se encontraron con el