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60 Deportes JUEVES 2 5 2002 ABC ABC JUEVES 2 5 2002 Deportes 60 El genio de Raúl lleva al Madrid a Glasgow El Real Madrid rentabilizó su ventaja del Camp Nou y el Barcelona no pudo pasar del empate ENRIQUE ORTEGO REAL MADRID BARCELONA 1 1 MADRID. Como aquel 18 de mayo de 1960, el Real Madrid vuelve a Glasgow. Al remozado Hampden Park. Allí donde ganó la quinta, la que completaba el lustro más prodigioso de la historia del fútbol continental, buscará la novena. Y también ante un rival alemán. Si entonces fue el Eintracht de Francfort, ahora será el Bayer Leverkusen. Como era previsible, la hazaña que los blancos lograron el día de Sant Jordi en Barcelona fue definitiva para estar el día de San Isidro (15 de mayo) en la capital escocesa. El Real Madrid jugó su partido. El que estaba escrito que le llevaría a la finalísima. No se volvió loco en ningún momento. La cabeza siempre estuvo sobre los hombros y no se dejó llevar por la euforia de una afición que ardía en deseos de ver al Barcelona salir humillado del Santiago Bernabéu. Rexach prefirió comenzar con un cuarto centrocampista que con tres delanteros y dejó en el banquillo a Overmars. Buscaba asegurar el balón, tener más presencia allí donde se cuecen todos los partidos, pero el fútbol es algo más que tener la posesión, es saberla utilizar después para llegar al área contraria. Sin nadie en las bandas, y con Saviola y Kluivert muy lejos del área, ofensivamente el equipo azulgrana fue previsible. Sólo en las jugadas de estrategia creaba algo de zozobra en el área de César, pero más por defecto del Madrid que por virtud propia. Cualquier equipo del mundo está capacitado para crear problemas al Madrid en el juego aéreo. Sólo hay que mandar el globo, que siempre lo pinchará antes un rival que uno de los de blanco. Entre estos sustos, los madridistas se estiraban a latigazos. Uno de Zidane buscó la escuadra de Bonano. Otro de Guti lo sacó el argentino, y un precioso reverso de Raúl no tuvo fuerza en el remate. Raúl, siempre Raúl El Bernabéu tuvo momentos de desasosiego- -sobre todo con Figo, que estuvo peleado con la precisión en todas sus acione- -y llegó a enmudecer cuando uno de esos pistoletazos que se saca Rochemback de su pierna diestra fue desviado por Cocu al poste derecho de la puerta de César. Pero nada mejor que tener entre los tuyos al siete para curar todos los males. Este Raúl no descansa Un delantero menos En el equipo anunciado de Del Bosque, Solari amagó que iba a jugar de medio izquierdo, pero realmente siempre fue el mejor aliado de Makelele. Mejor dicho, el mejor aliado de todo el equipo. Este argentino está pletórico. Corre por todo el campo y además juega todos y cada uno de los balones que caen por sus pies, que en el fútbol es lo realmente importante. El Barça salió tal y como lo había dicho su entrenador: primero mirar y templar, para después intentar meter la espada. No tuvo oportunidad de lo segundo, porque se pasó de mar y templar. nunca. Y menos en una semifinal de la Champions Había estado muy activo toda la primera parte, pero se guardaba lo mejor. Quedaba un minuto para el descanso y le robó un balón a Xavi de esos que sólo busca Raúl, porque sólo él tiene confianza de merendárselos. Tenía tanta hambre que el manido balón salió rechazado y quedó más cerca de Zidane que de su zurda, pero se la quitó también al francés para avanzar dos metros, levantar la cabeza y soltar un zurdazo que se coló por el ángulo izquierdo de Bonano. Todos al descanso. Movimiento en las casetas. Del Bosque tuvo que prescindir de Zidane, tocado, y recurrió a Flavio. Nada que ver el uno con el otro. Rexach, ahora sí, se acordó de Overmars. Quitó a Coco, cambió a Puyol de banda, colocó a Rochembak de falso lateral derecho y al holandés como extremo izquierdo. La segunda parte salió desbocada. Guti pudo sentenciar el partido en un mano a mano contra Bonano, pero hizo lo más difícil, tirar contra el muñeco. Del 2- 0 al 1- 1. Un balón cruzado desde la banda izquierda que Helguera desvió involuntariamente ante César. Volvía a haber partido. Incluso eliminatoria. Al menos eso es lo que intentó el Barça forzando el juego por la banda de Overmars y, por supuesto, explotando todos los balones aéreos. Aún así Raúl tuvo cerca el segundo de su cuenta, pero después de pinchar el balón Bonano le sacó el remate. No tuvo el equipo azulgrana la constancia necesaria en su esfuerzo. Parecía como si no pensara REAL MADRID (4- 4- 2) César; Míchel Salgado, Hierro, Helguera, Roberto Carlos; Figo (McManaman, m. 67) Makelele, Solari, Zidane (Flavio, m. 46) Raúl y Guti (Pavón, m. 85) BARCELONA (4- 4- 2) Bonano; Puyol, Abelardo, De Boer, Coco (Overmars, m. 46) Luis Enrique, Rochemback (Giovanni, m. 66) Xavi, Cocu (Sergi, m. 74) Kluivert y Saviola. ÁRBITRO Pierluigi Collina (Ita. Amarilla a Puyol. Míchel Salgado y Flavio. GOLES 1- 0, m. 43: Raúl. 1- 1, m. 49: Helguera, p. p. que fuera posible remontar la eliminatoria. Geovanni fue su última baza con una nueva reestructuración táctica: dos extremos (Geovanni y Overmars) y dos delanteros centro (Kluivert y Saviola) en ataque y sólo tres defensas, porque Cocu, después Sergi, se colocó en la izquierda, pero más como centrocampista que como zaguero. Luis Enrique, insuficiente El Madrid cerró filas. McManaman salió por el inoperante Figo y el Barça lo intentó hasta el final, pero con la misma falta de confianza en sus posibilidades que antes. Luis Enrique fue quien más cerca lo tuvo, porque sin duda fue el mejor hombre de su equipo sobre el campo. Quizás el único que estaba convencido de que el Barcelona le podía devolver la moneda al enemigo. Y claro, en un juego colectivo de once contra once, Raúl, el mejor madridista del partido y autor del gol, celebra junto con el público el pase a la final uno sólo poco puede hacer aunque tenga la profesionalidad de este asturiano. Y precisamente el juego de conjunto fue lo que permitió al Real Madrid torear los últimos minutos con oficio, sólo con un par de sustos, con la entrada de Pavón para terminar jugando con tres centrales- -Abelardo estaba ya de delantero centro- -y comenzar a saborear el pase a la final. Ignacio Gil RAÚL IGUALA A PUSKAS Marcó ayer su gol número 35 en la Copa de Europa, con lo que el siete del Real Madrid iguala a Ferenc Puskas en el segundo puesto del escalafón de artilleros blancos en la historia de esta competición. El primer lugar sigue siendo para la leyenda blanca, Alfredo Di Stéfano, que anotó nada menos que 49. Por detrás de Raúl ya estaba Gento, cuarto con 31. Una final inédita se verá en el Hampden Park de Glasgow, ya que será la duodécima para el Real Madrid, pero la primera para el Bayer Leverkusen, que en su palmarés continental sólo tiene una Copa de la UEFA. ASÍ JUGARON César: bien. A prueba de golpes y muy seguro. Míchel Salgado: bien. En la primera parte sobrado, aunque apenas buscó el ataque; en la segunda sufrió algo más con Overmars, pero salió ileso. Hierro: bien. La colocación fue su mejor cualidad y los balones bombeados en los córners su principal problema. Helguera: bien. Mala suerte en la acción del gol y partido de oficio para no correr riesgos con una tarjeta. Roberto Carlos: bien. Atacó cuando tuvo campo y defendió cuando era lo más recomendable. Sin alardes. Figo: mal. No está bien físicamente y no puede explotar sus mejores armas: la velocidad y el regate. Makelele: bien. Mucho trabajo sucio, mucha pelea, mucha recuperación... y poca claridad para jugar de primera. Zidane: regular. Perdió más balones de los acostumbrados... pero sacó dos o tres acciones de las suyas. Solari: notable. El mejor, sobre todo en la primera mitad en la que mantuvo un fuerte ritmo. En la segunda parte se preocupó más de defender. Raúl: notable. En Barcelona fabricó mientos largos. Atrás no pasó excesivos problemas. Coco: regular. Tocado desde el minuto 5, no demostró mucha convicción ofensiva cuando Figo no le seguía. Rochemback: regular. Trabajó mucho, pero estuvo impreciso en el pase. Xavi: regular. Intentó manejar el juego, asumió la responsabilidad, pero no le metió la marcha idónea. Le faltó velocidad para circular el balón. Luis Enrique: notable. Incansable. Se partió la cara. No le amilanó el griterío del Bernabéu. Un par de remates con mucho sentido. Cocu: bien. Trabajo oscuro y un remate al poste. Kluivert: regular. Muy lejos del área. Toca, pero le falta remate. Saviola: regular. Ni un remate es un pobre balance para un presunto goleador. También jugó muy lejos del área. Overmars: bien. Lo intentó y creó peligro desde que salió. Desbordó bien, pero no acertó con los centros. Sergi: regular. Se pegó a la banda izquierda y estuvo más pendiente de McManaman que del ataque. Geovanni: mal. Desacertado, Dos remates al anfiteatro. Hierro despeja el balón en un gesto acrobático ante Kluivert las jugadas de los goles. Ayer marcó uno y pudo hacer dos más. Siempre en su sitio. Luchó lo indecible y tiró del carro con su presión y entrega. Guti: regular. Un poco perdido, entró poco en juego y desperdició las dos claras ocasiones de gol que tuvo. Flavio: regular. Lo mejor, sus coberturas a los laterales. McManaman: bien. Participativo. Pavón: sin calificar. Miguel Berrocal Bonano: bien. Resolvió todos los mano a mano. En el gol no se esperaba el remate y menos en esa escuadra. Puyol: bien. A la derecha, a la izquierda, a la derecha... Su velocidad evitó más de un disgusto a su equipo. Abelardo: bien. Va a más, ganando confianza atrás y fue el mejor rematador de su equipo. De Boer: bien. Ayudó a Xavi en la salida del balón y buscó los desplaza-