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114 Gente LUNES 29 4 2002 ABC gente Esperando a George Lucas En la confluencia de la Cuarta Avenida con la calle Lenora en Seattle, en una galaxia mental muy, muy, pero que muy lejana con respecto a lo ortodoxo, se puede encontrar a dos jóvenes acampados desde el pasado 1 de enero frente a la sala Cinerama. No se trata de una protesta laboral ni de un sacrificado rito ante el altar de la antiglobalización que tiene en Seattle una especie de Meca pionera. John Guth, de 32 años, y Jeff Tweiten, de 24, llevan invertidos los últimos cuatro meses de sus vidas en hacer cola. ¿Su objetivo? Ser los primeros en comprar entradas para el estreno comercial de La Guerra de las Galaxias: Episodio II- El Ataque de los Clones En anticipación del último fascículo producido por la factoría de ciencia- ficción regentada por George Lucas con éxito mundial, los dos jóvenes norteamericanos se han convertido en celebridades dentro de un especial teatro del absurdo que poco tiene que envidiar al clásico Esperando a Godot de Samuel Beckett. Y como no podía ser de otra forma en los tiempos que corren, estos modernos Estragón y Vladimiro salen periódicamente en la CNN y hasta disponen de su propia página web (http: www. waitingforstarwars. com) con un reloj digital que les recuerda al segundo el menguante tiempo que falta para el estreno de su ansiada película. Lanzamiento previsto en Estados Unidos para el ya próximo 16 de mayo, aunque con algunos pases previos con fines benéficos. EL DETALLE La viuda de Johnny Weismuller ha revelado el secreto del grito de Tarzán: el rey de la selva recibió clases de canto y además tenía la ventaja de ser originario de Austria- Hungría, por lo que sabía cantar a la tirolesa. Verónica Forqué La actriz y directora teatral dirige la lectura dramatizada de la obra de Antonio Gala El caracol en el espejo un texto sobre la juventud que hasta ahora permanecía inédito. El escenario de esta lectura, que se celebrará hoy lunes, es la sede madrileña de la SGAE. La actriz realiza su segundo trabajo como directora, tras debutar con la adaptación teatral del filme La tentación vive arriba La muerte de Ruth Handler deja huérfana a la muñeca Barbie R John Guth y Jeff Tweiten, dos fans de La Guerra de las Galaxias Acto de fe La espera de John Guth y Jeff Tweiten ha sido tanto un sacrificio como un acto de fe en los canales de distribución de Hollywood. Seattle disfruta de un invierno riguroso en frío y humedad que justifica sobradamente el alto consumo de café acumulado por esta ciudad. Al principio de su odisea, el apoyo logístico de John y Jeff se limitaba a dos tumbonas playeras en mitad de la calle. Y para colmo, a pesar de tamaña previsión, los dos amigos no estaban ni tan siquiera seguros de que la sala Cinerama, un amplio local como los de antes, fuera designada para el privilegiado estreno de El Ataque de los Clones Al final, la Fuerza ha acompañado a estos dos personajes, que se creen modernos caballeros Jedi aunque no sean más que dos incondicionales adictos a la saga mitológica e intergaláctica de George Lucas, que tantos miles de millones de dólares ha generado desde 1977. Aun así, la gente se ha volcado con ellos con todo tipo de donaciones y respaldos. Para envidia de vagabundos, la extraña pareja dispone ahora de su propia tienda de campaña en el aparcamiento del cine, con barbacoa, sofisticado equipo informático, conexión a Internet, televisión por satélite, cámaras digitales y entregas periódicas de pizza. Incluso, un cercano y generoso hotel les amplía la dieta y les permite aliviar sus necesidades de aseo personal. Regalos y reconocimientos Aunque en otros lugares desde Hollywood hasta Nueva York también se han producido similares colas, la sedentaria vigilia de John y Jeff en Seattle se ha ganado con creces el reconocimiento a la mayor persistencia. Un representante de la compañía de George Lucas, THX audio video, les ha entregado una especie de cesta navideña pero repleta con recuerdos cinematográficos. Y un negocio local de instrumentos musicales les ha regalado una guitarra eléctrica decorada con los inhumanos soldados de Darth Vader. Para que su odisea no sea totalmente etérea, John y Jeff están acu- mulando una parte de estas donaciones para obras de caridad, con el respaldo de la Star Wars Society de Seattle. Pero sobre todo, quieren ser de los primeros en comprobar si George Lucas se mantiene en el pináculo de la industria del entretenimiento que ocupa desde hace tres décadas. ¿Qué pasará con Annakin Skywalker y su atracción maléfica? ¿Cómo será el romance del futuro Darth Vader con la madre de Luke y Leia? ¿Cuán espectacular va a resultar la guerra entre los clones y la República? ¿Y qué suerte correrá el irritante JarJar Binks de la anterior entrega? Los rostros de John y Jeff- -a solo medio mes de conseguir su particular santo grial, en esta gesta de estoicismo incomprensible para muchos- -se iluminan cuando describen el momento que viven en clave de Guerra de las Galaxias A juicio de estos solteros sin compromiso y con muchísimo tiempo libre en sus manos, se encuentran en la recta final de la batalla contra la Estrella de la Muerte. Cuando los cazas pliegan sus alas en forma de X y se lanzan en picado por una estrecha rendija hacia el corazón de su objetivo. Sus torpedos láser están preparados y listos para disparar. Ya falta muy poco para el final. PEDRO RODRÍGUEZ. Seattle. uth Handler, la creadora de la famosa muñeca Barbie, murió el sábado en Los Ángeles a los 85 años por complicaciones sufridas tras una larga enfermedad. Handler, cofundadora de la empresa Mattel, una de las industrias jugueteras de más éxito en el mundo, creó la muñeca Barbie en 1959 y le puso como nombre el diminutivo de su hija Bárbara. La muñequita que puede ser cualquier cosa que ella quiera escribió Handler en su biografía para definir a la famosa muñeca. Las complicaciones sufridas tras una operación de cáncer de colon, a la que se sometió hace tres meses, acabaron con su vida, confirmó su esposo, Elliot Handler, al diario Los Angeles Times Más de mil millones de unidades de la muñeca, que ha acompañado a cinco generaciones de niñas, se han vendido en 150 países. Barbie, cuyas características distintivas eran los ojos azules, el largo cabello y sus formas femeninas, se convirtió en uno de los juguetes preferidos de las niñas, especialmente tras incorporarse la producción de trajes y adornos que permitían su transformación, desde una muñeca astronauta hasta una exploradora. Exposición de Barbie en 1999