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ABC MIÉRCOLES 24 4 2002 Sociedad 35 Juan Pablo II declara que no hay lugar en el sacerdocio para quienes dañan a los jóvenes En un duro mensaje, pidió a los purpurados de EE. UU. reforzar las medidas para no repetir errores Con palabras rotundas y gesto severo, Juan Pablo II advirtió ayer a los cardenales norteamericanos y al mundo que no hay lugar en el sacerdocio ni en la vida religiosa para quienes dañan a los jóvenes En su encuentro con los purpurados de EE. UU. el Papa les pidió reforzar las medidas para que esos errores no se repitan JUAN VICENTE BOO. Corresponsal ROMA. El presidente de la conferencia episcopal norteamericana, monseñor Wilton Gregory, reconoció ayer que durante toda la mañana, el ambiente fue muy serio, casi sombrío. Pero, al final, el Papa nos reconfortó Aunque su discurso fue exigente, Juan Pablo II les manifestó su plena confianza en que conseguirán erradicar la pederastia y prestar un gran servicio a la Iglesia del siglo XXI. La reunión urgente para hacer frente al escándalo terminará hoy con el debate sobre nuevas directrices y un almuerzo final con el Papa. En su primer encuentro con los trece cardenales norteamericanos, los tres directivos de la conferencia episcopal y los máximos cargos de la Curia romana, el Papa manifestó que también a mí me ha dolido profundamente el hecho de que algunos sacerdotes y religiosos hayan causado tanto sufrimiento y escándalo a los jóvenes. Debido a ese gran daño hay desconfianza en la Iglesia, y muchos se sienten ofendidos por el modo en que han actuado los responsables eclesiásticos Para disipar cualquier duda sobre la gravedad del problema, el Santo Padre señaló que los abusos que han causado esta crisis son inicuos desde todo punto de vista y, con justi- ción que es necesaria y urgente para que la Iglesia predique más eficazmente el Evangelio de Jesucristo con toda su fuerza liberadora Juan Pablo II considera que el abuso de los jóvenes es el grave síntoma de una crisis que afecta no sólo a la Iglesia sino a la sociedad entera Por lo tanto, haciendo frente al problema con claridad y determinación, la Iglesia ayudará a la sociedad a entender y resolver la crisis que atraviesa De hecho, la incidencia de pederastia entre el clero católico, aunque inadmisible, es numéricamente más baja que en cualquier otra categoría social, cultural o profesional en Estados Unidos. El modo en que la jerarquía católica aborda el problema puede servir de ejemplo a otras instituciones y a la sociedad en su conjunto. Confianza en la jerarquía Tras el llamamiento a la severidad y a la fortaleza, el Papa quiso manifesar su confianza en la jerarquía norteamericana recordando el inmenso bien espiritual, humano y social que realizan la gran mayoría de sacerdotes y religiosos en los Estados Unidos así como los misioneros americanos en el mundo. A todos elllos- -dijo- -va el sentido agradecimiento de la Iglesia católica y el agradecimiento del obispo de Roma El daño causado por un pequeño porcentaje de sacerdotes y religiosos- -cuyos delitos fueron cometidos sobre todo hace una o dos décadas- -es horrendo, pero es necesario contemplar la Iglesia americana en su conjunto, y el Santo Padre recurrió a un ejemplo muy gráfico: Una gran obra de arte, aun con alguna rotura, sigue siendo bella. Y esto lo reconoce cualquier crítico intelectualmente honrado Al término de la primera jornada, el problema quedó identificado y valorado. El desafío, ahora, es resolverlo. Juan Pablo II lanzó un mensaje de esperanza al final de su discurso cia, la sociedad los considera delito. Son también un pecado horrendo ante Dios. Quiero expresar a las víctimas y sus familias mi profundo sentimiento de solidaridad y mi preocupación Ap Decisiones erróneas Con toda sencillez, el Papa reconoció que durante muchos años, la falta de conocimiento científico sobre la pederastia y una excesiva confianza de los psiquiatras en sus terapias llevó a los obispos a tomar decisiones que, posteriormente, se demostraron erróneas Admitido el fallo, el Santo Padre recordó a los 24 prelados que este encuentro extraordinario de dos días en Roma debe precisamente establecer criterios más fiables para que esos errores no se repitan Las nuevas directrices, que serán presen- tadas hoy, acelerarán el cese de los culpables, la información a las autoridades, la ayuda a las víctimas y la transparencia. En tono rotundo, el Papa afirmó que no hay lugar en el sacerdocio y la vida religiosa para quienes dañan a los jóvenes La seriedad en erradicar la pederastia permitirá recuperar la confianza de los fieles mientras que, al final, toda esta pena y todo este dolor debe llevar a un sacerdocio más santo, a un episcopado más santo y a una Iglesia más santa Si el virulento problema americano se abrió como una herida, su tratamiento y cura pueden terminar siendo un bien, y el Papa incluyó una nota positiva: Debemos tener confianza en que este tiempo de prueba traera una purificación a toda la comunidad católica, una purifica-