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100 Espectáculos LUNES 15 4 2002 ABC Susana Baca: Mis canciones tienen algo de terapéuticas La voz de la herencia negra peruana publica en España Espíritu vivo La cantante Susana Baca se siente orgullosa de ser la voz en el mundo de la comunidad afro- peruana, a cuyas tradiciones musical y cultural ha vuelto a recurrir para las canciones de su nuevo y esperado trabajo discográfico, Espíritu vivo que ahora se publica en España. Tradición, poesía y compositores peruanos. ANTONIO ROJAS CANCIÓN SEÁN KEANE Desde el corazón Concierto de Seán Keane. Lugar: Galileo Galilei. Madrid. LUIS MARTÍN MADRID. Nacida en un barrio costero- -Chorrillos- -de las afueras de Lima, habitado según dicen por pescadores y gatos, la artista recuerda que cuando niña empezó a sentir curiosidad por sus orígenes. Había percibido que al salir de mi casa encontraba una cultura mestiza, indígena, con la que me entendía, pero que al regresar al hogar había allí una presencia que era la mía y de la cual nunca había encontrado nada en los libros de historia Susana Baca, que se dio a conocer internacionalmente con un disco homónimo, editado en 1997, al que siguió otro, Eco de sombras en 2000, insiste en Espíritu vivo como ella misma dice, en la tradición, en la poesía y en la nueva generación de compositores peruanos Como ya hiciera en anteriores trabajos, realiza versiones de otros artistas, como Caetano Veloso 13 de Mayo Mongo Santamaría Safro- blue Zum zum o Björk The anchor song Nunca he querido ponerme límites al buscar el repertorio, asegura. El hecho de vivir en un mundo aparentemente intercomunicado le permite recoger cantos y músicas que a lo mejor no guardan relación con sus raíces o su país. Los artistas, señala, vamos de un lado para otro, llevamos una vida muy agitada, sazonada, como una gran ensalada Por eso, continúa, es imposible que me sustraiga a hacer cosas de gente que me gusta, aunque no tenga nada que ver conmigo Es el caso de la islandesa Björk, de la que habla como de alguien sin artificio, que canta desde el fondo de su alma, de un modo muy verdadero: la escuché y me pareció de esas voces que te llegan muy profundo, que te emocionan, como cuando oyes a Camarón de la Isla El tema escogido, Anchor song habla del mar como de una vivencia. Y esa es mi vida. Yo he nacido y he pasado toda mi existencia junto al mar. Lo sueño cuando estoy fuera de allí La grabación de Espíritu vivo comenzó en Nueva York en la dramática semana del 11 de septiembre de Susana Baca asegura que cuando canta habla directamente al corazón de los otros 2001. La música, entonces, ejerció un efecto catártico en los intérpretes y en el público que acudió a presenciarla. Era lo único que teníamos para olvidarnos de lo que ocurría en el exterior. El estudio fue como un mundo cerrado en aquel momento de tragedia. Sentíamos el estado de ánimo de los espectadores y sabíamos que debíamos llevarlos en nuestro viaje musical para que ellos no nos arrastraran en su desolación Susana Baca, que antes de subir a escena le gusta concentrarse en su fuerza, en su alma para poderme ABC entregar al público cree que sus canciones son una manera de compartir con los demás, de hablar directamente al corazón de los otros. Son una forma de dirigirme al espíritu, por eso pienso que tienen algo de terapéuticas También ayuda a la comunidad a la que pertenece desde el Instituto Negro Continuo, un espacio que fundó hace algún tiempo en la capital peruana junto a su marido, Ricardo Pereira, para la investigación, expresión, conservación y difusión de una cultura que corría el riesgo de desaparecer. FLAMENCO BLANCA DEL REY Y MANOLETE Lecciones bailaoras Homenaje a Rafael Riqueni (I) Cartel: Enrique Morente, Blanca del Rey, Manolete, Pepe Habichuela, Enrique de Melchor, Ramón El Portugués, Guadiana, Felipe Maya, El Viejín, El Ingueta y La Barbería del Sur. Lugar: Teatro de CC. OO. 11 de abril de 2001. Madrid. MANUEL RÍOS RUIZ El público del flamenco ha respondido al llamamiento en homenaje al guitarrista sevillano Rafael Riqueni y en la primera función llenó a rebosar el aforo. Una función donde lucieron sobremanera las brillantes guitarras de concierto de Enrique de Melchor y Pepe Habichuela, así como las acompañantes de Felipe Maya- -todo un maestro- El Viejín, Leo de Aurora, El Paquete y Camarón de Pitita. Igualmente recibieron fuertes aplausos los cantaores, empezando por magistral Enrique Morente y terminando por el joven El Igueta, pasando por Guadiana y El Portugués, que demostraron sus valores. También sonaron las palmas para el grupo La Barbería del Sur. Capítulo aparte merecen Manolete y Blanca de Rey, en el apartado del baile. Manolete atraviesa un momento importante en su trayectoria, se le ve entusiasmado con su arte, afirmado en su sentido de la estética, conjugando braceo y zapateado con una armonía reposada, pero vibrante. Su creación por alegrías la firmaría el mismísimo Estampío. Es un baile pleno de variaciones y colorido, jondo y airoso a la par. En cuanto a Blanca del Rey, hacía bastante tiempo que no la veíamos bailar en un teatro madrileño su original soleá del mantón. Y la interpretó con la maestría y el garbo con que acostumbra. Es un deleite verla en esa singular soleá, una creación que quedará en los anales, como una de las aportaciones contemporáneas al género de mayor entidad artística. La canción irlandesa y, en general, la de origen céltico, tiene en la actualidad más difusión que nunca. Lamentablemente, a este logro no le acompaña en ocasiones un calado real entre los consumidores. Este género, que tuvo puntos culminantes en los años 60, conoció una época dorada en los 70. En los 80 permaneció postrado y, desde que mediasen los 90, conoce una renovación folclórica encomiable. Así que resulta extraño que la presentación del último disco del cantor Seán Keane, uno de los iconos de la canción irlandesa de nuestros días, haya sido muy poco refrendada por el público. Seánsongs que así se llama el álbum, es una afortunada combinación de folclore europeo y especulación con el que elaboraron sus antecesores en Estados Unidos. Por un lado, registra el mismo esquema de composiciones de cariz intimista, ya habitual en Keane, y, por otro, abunda en un repertorio que podría avalar cualquiera de las muchas factorías de country del mismísimo Nashville. Un guión sugestivo en el que, además, se busca la confrontación con música de otras culturas aparentemente ajenas. Osiyeza por ejemplo, es un intento curioso de maridaje con el espíritu de una melodía del sudafricano Johnny Clegg, muy similar al realizado por el bretón Alan Stivell y el senegalés Youssou N Dour en A united Earth Keane repasa y propone una sonoridad contemporánea para las melodías de sus recuerdos y otras que ama, porque son autoría de amigos suyos, pensadas- o no- para su voz, pero todas, sin excepción, resueltas desde el corazón. Además del referido Johnny Clegg, hay originales de Ron Kavana, Richard Thompson, Julian Dawson, Mick Hanly y varios números tradicionales como Skibereen y The close of an Irish day Y, junto a él, reproduciendo la atmósfera del disco, un par de músicos que entienden el concepto y cultivan los acentos con delicadeza. El acordeón de Alan Kelly parece pieza capital en el recital, hasta que se descubren las magníficas posibilidades solistas del guitarrista Peter O Hanlon, que, incluso, cantó una de las canciones que aparecen en su álbum Trick of time Pero, sobre todo, está la voz y repleta de rincones cálidos de Seán Keane. Un tipo que, además de por su incontestable talento, gusta porque es capaz de cantar con la misma emoción para grandes audiencias y para poco más de un centenar de personas.