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64 Tribuna SÁBADO 13 4 2002 ABC Publicamos a continuación el discurso pronunciado por el embajador británico en España con motivo del oficio religioso celebrado en Madrid en honor de la Reina Madre de Inglaterra: OS hallamos hoy aquí para conmemorar y dar gracias por la vida de Su Majestad la Reina Isabel, la Reina Madre, quien, durante casi 80 años, se entregó, con absoluta dedicación, a sus deberes de servicio público en nombre del Reino Unido y de la Commonwealth. Vimos, la semana pasada, las emotivas escenas vividas en Londres y conocemos el gran afecto y respeto del que fue merecedora la Reina Madre en el Reino Unido. Las reacciones ante su fallecimiento a lo largo y ancho del mundo y, en especial, aquí en España, pusieron de manifiesto que ese afecto y ese respeto sobrepasaban las fronteras del Reino Unido. Muchos de los que estamos hoy aquí presentes nos reunimos en la Embajada no hace tanto para celebrar el centésimo cumpleaños de la Reina Madre. Fue una fecha feliz y memorable. Esta es mucho más triste. Debemos recordar que Su Majestad la Reina manifestó su esperanza, la semana pasada, de que ese sentimiento de tristeza por el fallecimiento de la Reina Madre se combinase con un sentido más amplio de gratitud: no sólo por su vida, sino también por la época en la que vivió. La Reina describió esa época como un siglo especial- -no exento de dificultades y penas, pero también uno de extraordinario progreso, lleno de ejemplos de valor y entrega- Fue, además, una época de diversión y alegría. La Reina explicó que así lo habría visto la Reina Madre, pues eran el calor y el afecto de la gente en todo el mundo lo que inspiraba su decisión, su dedicación y su entusiasmo ante la vida. Lo que la Reina describió como el contagioso amor por la vida de la Reina Madre ha sido un rasgo constante de todos los homenajes que se le han rendido desde su fallecimiento. En el que le dedicó el Príncipe de Gales, se describía su hogar como un lugar con un ambiente permanente de diversión y risa. Ante todo, dijo, la Reina Madre siempre veía el lado divertido de la vida. También la describió como absolutamente imparable. Y, sin duda, durante casi un siglo, la Reina Madre formó parte de la vida del país. Nació durante la Guerra de los Boers y solía decir que se acordaba de ver al lechero con su vaca vendiendo leche a las puertas del Palacio de Buckingham cuando era niña. Todavía era la época del caballo, no la del automóvil y, mucho menos, del avión, del ordenador, del teléfono o de la radio. El Titanic se hundió cuando tenía 11 años. La Primera Guerra Mundial estalló el día en que cumplía 14 ELOGIO DE LA REINA MADRE PETER J. TORRY Embajador de S. M. Británica N El Titanic se hundió cuando tenía 11 años. La Primera Guerra Mundial estalló el día en que cumplía 14 años. Su primer hijo nació en 1926, el año en que se inventó la televisión. Fue la última Emperatriz de la India. Y ha sido testigo del paso de 20 Primeros Ministros por Downing Street años. Su primer hijo nació en 1926, el año en que se inventó la televisión. Fue la última Emperatriz de la India. Y ha sido testigo del paso de 20 Primeros Ministros por Downing Street. No sólo recordaba a Churchill y a Attlee, sino también a Asquith, a Lloyd George y a Baldwin. Pero el respeto y el afecto del que fue merecedora, no sólo en el Reino Unido sino en todo el mundo, no se debieron únicamente a lo prolongado de su vida. Podría haber vivido más de 100 años y haber dejado muy poca huella. Los tributos podrían haber sido un mero ritual. Pero no ha sido así. Y ello se debe a la persona, no a su rango. Nunca esperó llegar a Reina. La crisis provocada por la abdicación del monarca en 1936 supuso la subida al trono de Jorge VI. De 1936 a 1952 fue Reina Consorte. Pero fue la contienda mundial la que puso de manifiesto la valía del Monarca y, también, la de la Reina. Se dice que Hitler, al ver imágenes de la Reina depositando una amapola durante Remembrance Sunday- -el domingo dedicado al recuerdo de los caídos en las guerras- y su espíritu y porte, la denominó la mujer más peligrosa de Europa Y los Reyes acabarían personificando el valor y el arrojo de Londres durante los bombardeos que castigaron la ciudad. Su negativa a irse de Londres es bien conocida. Como dijo entonces: Las Princesas nunca se irían sin mí, y yo no podría irme sin el Rey y, como es lógico, el Rey nunca se marcharía Y, por eso, practicó el tiro con una pistola en los jardines del Palacio de Buckingham. Cuando uno de los principales ministros manifestó su sorpresa, le respondió: No voy a dejar que me quiten de en medio como a los otros en alusión a la trágica situación de las otras monarquías de Europa antes de la invasión alemana. Se ganó el corazón de los británicos durante la Segunda Guerra Mundial y nunca dejó de tener su afecto. Al haber vivido tantos años, tendemos a olvidar que enviudó a una edad relativamente joven y que tuvo que adaptarse a una nueva vida. No existía ningún modelo prefijado de Reina Madre. No iba a retirarse del mundo o a encerrarse, como bien podría haber hecho. A fin de cuentas, estaba en la flor de la vida. Así que se convirtió en una Reina Madre trabajadora y en una embajadora regia volante. Fue la primera Reina viuda en realizar una visita al extranjero y, en calidad de Reina Madre, viajó, como viuda, mucho más de lo que había hecho durante sus años de Reina. En todas sus actividades, le motivó un sentido muy poderoso del deber y del servicio. Consideraba que el deber de la Familia Real era servir a la nación y ella se entregó a esa tarea. A los 80 años seguía cumpliendo con 130 compromisos y con 50 a la de 100. Colaboraba con 300 organizaciones benéficas y de voluntariado. Y prestó sus servicios en la Legión Británica a lo largo de casi toda la existencia de la misma (casi 80 años) Y, además, fue Coronel Jefe de 13 Regimientos de Regulares. Fue una fuerza de cohesión en el país y su larga vida ayudó a convertirla en una fuente de estabilidad en un mundo de cambios rápidos. Cualesquiera otros cambios que pudieran afectar al Reino Unido- -guerras mundiales, repliegue del imperio, compromiso con Europa, transformación social- allí estaba ella, siempre, tranquila, digna, con sentido del humor. Pero también personificó la diversidad del país. Estaba orgullosa de ser escocesa. Durante una visita que realizó a Sudáfrica, en 1946, conoció a un anciano veterano de la Guerra de los Boers, que le dijo: Nunca podré perdonar a los ingleses por lo que le hicieron a mi país A lo que ella respondió: Te comprendo perfectamente. Nosotros, en Escocia, sentimos lo mismo Este era el contagioso sentido del humor que podía desarmar incluso a sus oponentes. Una vez afirmó: Amo la vida, ese es mi secreto Mostró cómo se puede disfrutar y vivir plenamente la vida, sin comprometer, ni por un minuto, la atención debida a sus obligaciones. Pero no sólo vivió plenamente, sino que ayudó a otros a que también lo hicieran. Esa fue la razón por la que fue no sólo respetada sino también querida. Amó a su país y le dedicó su vida. Como muestran las escenas de la última semana, su país sentía lo propio por ella. Al igual que innumerables personas de todo el mundo. Ella fue nuestra principal embajadora, y, a lo largo de su larga vida, tuvo un efecto enormemente beneficioso para el Reino Unido en el extranjero. Por lo que ella consiguió, por la vida de Su Majestad la Reina Isabel, la Reina Madre, damos gracias y ofrecemos alabanzas hoy.