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70 G E N T E DE VERANO DOMINGO 2- 9- 2001 ABC ENTREVISTA CON GERALDINE CHAPLIN caba de rodar En la ciudad sin limites junto a Fernando Fernán Gómez. Para dar vida a su personaje, la actriz, hija del genial Charlie Chaplin, ha tenido que teñirse el pelo npblándolo de canas para interpretar a la mujer del gran actor español. Es el último dia de filmación y el equipo, dirigido por Antonio Hernández, está pictórico, lleno de fuerza. Geraldine va vestida de Armani y le acompaña su marido en el plato. En uno de los cortes, confiesa: Mañana mismo me vuelvo a teñir el pelo. No me reconozco cuando me miro al espejo El trabajo se alarga hasta altas horas de la madrugada. Nadie protesta, están felices con los resultados obtenidos y continúan como una pina. Geraldine es una más y percibe con entusiasmo todo ese afán de camaradería. Al día siguiente, Geraldine Chaplin, ífen su cabello negro de siempre, vuelve a la normalidad, aunque cansada. Menos mal que no ha faltado el sentido de humor. Uno de los componentes del equipo decía en broma me voy a perder la boda de mi hija. Bueno, no importa, sigamos... Con ese espíritu trabaja bien cualquiera Vive habitualmente en Suiza, pero no abandono la casa de Madrid por nada, aunque en más de veinte años siempre he tenido casi hechas las maletas... Me gusta la ciudad y es aquí donde he cosechado un buen grupo de igos Su manera de sencilla de hablar dista mucho de la habitual en los casos de los hijos de... casi siempre cercanos a la patológica hija de Joan Crawford, ya saben, la de Queridísima mamá Geraldine es el polo opuesto, venera la memoria de sus padres, siente devoción por cómo fueron y es consciente de lo que significan en su vida. En lo concerniente a su vida artística, la actriz puede estar orgullosa, y lo está, de tener una fllmografía donde abundan los nombres de cineastas de la contundencia profesional de David Lean, Robert Altman, Richard Lester. Alan Rudolph, Claude Lelouch, Main Resnais, Richard Attenborough, Carlos Saura, Pedro Almodóvar, James Ivory o Franco ZeffireUi. -No hace demasiado tiempo dijo en estas mismas páginas que el cine español le había dejado de lado, sin embargo, ahora parece que que vuelve a tener las propuestas que deseaba. -Me gusta el cine español, sobre todo el que se está haciendo ahora. Trabajar aquí me permite estar más tiempo con mi familia. Resulta perfecto tener un trabajo y al mismo tiempo no separarte de los tuyos. Mi papel en La ciudad sin limites es muy rico en fiatices. Estoy orgullosa porque me lo ha ofrecido mi hijo Antonio (se refiere a su hijastro, Antonio Saura Medrano, hijo del cineasta Carlos Saura) Antonio es muy fiel a su madrastra, y noble... Mi papel en la película es el de una señora nada agradable, diría que incluso aborrecible. Fernando Fernán Gómez es mi marido. El entramado familiar, sus duras relaciones, que- desarrolla en el guión me sedujo A desde el primer momento. En mi familia somos muchos y he vivido las mismas situaciones... Es un mundo que detesto, horrible como realidad e irresistible como ficción, todos guardan los esqueletos en el armario. En fin, puedo afirmar que estoy feliz con este regreso al cine español. Finisterre de Xavier Villaverde; Tú qué harías por amor dirigida por mi hijastro, En la ciudad sin límites y ahora un papel en Hable con ella con Pedro Almodóvar. No, no está nada mal. -Y fuera de España, ¿qué es lo último que ha hecho? -Espere un momento. Tengo que pensar en los países en los que he estado. ¡Ah! Creo que una versión de La Biblia para la televisión norteamericana. REENCUENTRO CON FERNÁN GÓMEZ -Ha vuelto a coincidir con Fernán Gómez- -Después de 25 años. Me dijo un hola con su vozarrón de siempre y me regaló un ramo de flores con una pulserita alrededor. Voy a tener un recuerdo maravilloso. En La Biblia podía haberme reencontrado también con Omar Sharif, a quien me encuentro de vez en cuando en algún aero- Me gusta el cine español, sobre todo el que se hace ahora puerto. Ahora vive en El Cairo y en la telemovie tenía que interpretar a un profeta; sus amigos fundamentalistas le aconsejaron que no lo hiciera, porque a los musulmanes les podía sentar mal. Así que lo interpretó Alan Bates. ¿Qué recuerda de sus primeras visitas a España en los años sesenta? -He estado haciendo un poco de limpieza en la casa de Madrid y me he encontrado con cosas muy graciosas de aquellos tiempos, como recortes de prensa, cartas que había escrito a mi madre que me enviaron cuando murió. Hay un artículo de 1964, de un diario, en el que se decía que salía con El Cordobés. Yo aparezco en la foto con Victoriano Valencia. También ha aparecido una tarjeta en la que digo: Querida mamá. He ido a una corrida de toros. Toreaba El Cordobés y me brindó un toro. Nunca he visto nada tan triste en en mi vida, pero le dieron dos orejas y un rabo. He llorado como una loca y casi me mareo. Lo peor es lo de los caballos. Los toros les pincharon y uno casi se muere... ¡Me marcho esta misma noche a París! ¿No le parece gracioso? ¡Ay! Mi primera visita a España. -Antes de Doctor Zhivago había estado en nuestro país? -El rodaje de la película de Lean duró catorce meses, pero ya había hecho aquí Secuestro bajo el sol con Jean- Paul Belmondo y Analía Gadé. Desde entonces nunca he terminado de hacer las maletas, aunque están preparadas. Ya han pasado 39 años (ríe satisfecha) Haré las maletas en España cuando vaya hacia el cementerio. ¿Es consciente de que muchos de sus trabajos pertenecen a lo mejor filmado en la historia del cine? -No es un asunto que piense continuamente. Sí, es verdad, resulta difícil encontrar una carrera con trabajos tan distintos, y tan emblemáticos, en cada continente, en cada país me recuerdan por un título determinado. Hay películas vanguadistas, grandes producciones, idiomas diferentes. Ya le digo que no miro hacia atrás, pero cuando lo hago, digo: está bien, Geraldiñe. Prefiero vivir el presente y saber qué es lo que voy a hacer en el futuro. Siempre adelante. ¿No se atreve con el teatro? -Hace miles de años que no me subo a un escenario. En 1967 me dirigió Míke Nichols en una obra en la que intervenían Anne Bancroft y George C. Scott. Estuvimos en Boston, Filadelfia y Nueva York. Me han ofrecido algunas obras y no las he aceptado. Los contratos suelen ser de nueve meses y eso me aparta de mi familia demasiado tiempo. Además, le soy sincera, tampoco he tenido mUIones de ofertas. Lo que me gustaría es hacer El largo viaje hacia la noche de mi abuelo Eugene O Neü, Es una asignatura pendiente. -Ha rodado en casi todo el mundo, ¿cuéntenos las diferencias que encuentra entre el cine americano y el europeo? -Existe un cine americano de fin de semana que no me gusta nada, Es el que da recaudaciones astronómicas los sábados y los domingos. No le tengo en consideración. En realidad, casi todas las cinematografías tienen la misma política, les separa el dinero y el idioma. En el fondo todos quieren vender y sacar el mejor producto. Un mal que se padece en cualquier empresa y lugar. Pero resulta que estamos hablando de arte. En ese terreno se consiguen buenas Con los directores me gusta ser adaptable, ser arcilla en sus manos, una arcilla perfecta. A algunos, como Robert Altman, les gusta que les aportes ideas, otros no lo soportan, como le pasaba a David Lean