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DOMINGO 1- 7- 2001 ABC Zaragoza, no hay quinta Copa mala Con paciencia y un gran entramado defensivo frenó y venció a un Celta que se adelantó SEVILLA. Enrique Ortego anó el tapado. El que menos contaba. El mismo que catorce días antes se salvó del descenso en la última jomada. El Zaragoza conquistó la quinta Copa de su historia desde el sacrificio, la lucha, la paciencia y la puntería de acertar en dos jugadas de estrategia. Jugó su partido del primer minuto al último y logró superar incluso un tempranero gol de Mostovoi que adelantó al Celta. Con su triunfo jugará la UEFA. Tampoco a la tercera los celtiñas pudieron saborear ese sabor inconfundible de la primera vez y no será porque no lo buscaran hasta la última bocanada de aire que quedó en sus pulmones. Pocas veces dos finalistas saltan al terreno de juego con su papel tan asumido. Que el Celta tenía escrita en la frente su condición de favorito, de equipo más en forma, quedó patente en su forma de colocarse sobre el campo y en el desparpajo de uno de sus hombres más importantes, sino el que más, para sacarse de sus botas blancas una maravillosa jugada antes de cumplirse los primeros cuatro minutos de juego que colocó a su equipo por delante en el marcador y le puso el partido totalmente de cara. GURENKO, SOMBRA DE MOSTOVOI G oam immoiA 3 CELTA (4- 2- 3- 1) Cavallero; Velasco (Edu, m. 64) Cacares, Berizzo, Juanfran; Jayo, Giovanella; Karpin, Mostovoi, Gustavo López (McCarthy, m. 80) y Catanha. ZARAGOZA (4- 3- 3) Lainez; Rebosio (Cuartero, m. 75) Aguado, Paco, Pablo; Acuña, Gurenl o (Garitano, m. 88) José Ignacio; Vellisca, Juanele y Jamelli (Yordi, m. 64) ARBITRO Carcfa- Aranda. Amarilla a Berizzo, Jamelli, Juanfran, Aguado y Lainez. Dos, y por tanto roja (m. 93) a Pablo. GOLES 1- 0, m. 5: Mostovoi. 1- 1, m. 23: Aguado. 1- 2, m. 38: Jamelli, de penalti, 1- 3, m. 94: Yordi. Pero también era evidente que el Zaragoza tenia grabadas en su pecho las consignas del que sale de tapado: sufrimiento y paciencia. Salía de víctima y eUo se comprobó en su posicionamiento sobre el campo. Luis Costa no tuvo reparos en retocar su equipo habitual en todas las líneas con el fin de formar el once que le parecía más competitivo para disputar la final desde su sentimiento de no favorito. Renunció el técnico zaragocista a su referencia ofensiva, Yordi, para colocar como primer delantero a un media pimta, Jamelli, y montó un operativo de desgaste en el centro del campo con un mareaje específico al hombre y una acumulación masiva de elementos, hasta cinco jugadores. Además de situar en los laterales a dos futbolistas más rápidos y específicos para el puesto (Rebosio y Miguel Berrocal Yordi y Jamelli (de espaldas) se felicitan tras el tercer gol, obra del primero Pablo) que los centrales Cuartero y Simdgren, que venían jugando normalmente en esas posiciones. Aunque últimamente ya no se suele ver, Gurenko saltó al campo para ser la sombra de Mostovoi. Un descarado mareaje al hombre con el que Luis Costa intentaba anular la inspiración céltica, cortar su suministro de juego en su nacimiento para no sólo aislar a Catanha, sino también a Karpin y Gustavo López en las bandas. La vieja táctica del mareaje individual y que luego jueguen diez con tra diez. Debió maldecirse a sí mismo el entrenador del cuadro aragonés cuando a los cuatro minutos Mostovoi, el zar del balón, se sacó esa jugada maestra, encaró rivales, se alió con los rebotes y superó a Lainez con ima elegancia sublime. ¿Dónde estaba Gurenko? No se inmutó el Zaragoza. Mantuvo su ritmo. Gurenko seguía la estela de Mostovoi, pero a su lado Acuña y José Ignacio, minuto a minuto, metro a metro, paso a paso, se hacían los dueños de esa zona ancha donde H IT se cuecen todos los partidos y más esta final, que se jugó bajo la losa de tmos cuarenta grados sofocantes. Se relajó el Celta. Se debió creer ya campeón. Quizá sufrió la enfermedad del primerizo, pero la realidad es que renunció a su juego. Esa presión en campo contrario, ese toque constante que le había Llevado a tener el reconocimiento de ser uno de los equipos que mejor juegan al fútbol en España. Además, Jayo y Giovanella se metieron demasiado atrás dejando m desierto por delante. Aún así los tantos zaragocistas no Uegaron en jugadas. Se gestaron a balón parado. El empate, en ima falta que tocó Acuña desde un lateral y cabeceó Aguado con esa confianza que siempre aparenta cuando sube el ataque. El segundo, después de un derribo de Berizzo a José Ignacio que García- Aranda, con buen criterio, consideró penalti. Jamelli, un brasüeño, engañó a Cavallero, un argentino. La final se fue al descanso boca abajo. Con la víctima de ganador y crecida y el favorito destruido y deprimido. La segunda parte sólo tuvo una di- MAlX 0 RCft- 7 m lg CAWCUW 7 IH l i, i Í 104.300 Í M. ffi SiBa, i Mi v, 1105.700! 105.600 1116.000? I112.400 Í 1132.400 j! feijy igt, a w. i134,800 ¡f 136.100. Ift ortroi lor v eservos n SÍJ igcn n d? vfC f Nyesíros precios incÍL- ysn: Bíiíets de avión cbse hjristo- da y vuelto. Salidas desda MADRID. Trasicdcs oeropueríc- Hotekia- op íerfa. Estancia en eí esícbiecimíenio y régímai e rgHo Precios pqr per ora en abiíaciór: dobís. En vy os intemactonaíss tosas r; o ir. ciuidGs. Supíemenio por incremente de! dóbr 6- 200 pís. Seguro ds viaja. Asislencio técnica. Condiciones genérale: g n raíieíos TU ¡ÍAvíÁ. V 9 rano 200)