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i r L 80 GENTE DOMINGO 3- 6- 2001 ABC La princesa Madeleine, bachiller ¿ESTOCOLMO. Carmen Villar M i r corresponsal las 14.00 horas del pasado viernes la Princesa Madeleine de Suecia, junto con sus compañeros de clase, salió por la puerta grande del Enskilda Gynmasiet de esta capital a los tonos del Himno de los Estudiantes con letra del Príncipe Bemadotte, uno de sus antepasados. Tocada con el tradicional gorro blanco con visera negra de bachiller, ue recibida por sus padres, i o s Reyes, y el resto de su familia que la esperaban con ramos de flores adornados con cintas de los colores nacionales suecos. Más tarde, en el Palacio de Drottningsholm, recibió a sus amigos más íntimos que también aprovecharon esta feliz ocasión para felicitarla por su 19 cumpleaños que tendrá lugar. Dios mediante, el próximo día 10 de este mes. M Madde así la conoce el pueblo sueco, se ha convertido en todo un fetiche de la cultura popular y en el objetivo más buscado por la prensa amarUla. Con ojos fulminantemente azules, una sonrisa que encandila a los fotógrafos y un tipo de pasarela, la Duquesa de Halsingland y de Gástriksland, cautiva a todo aquél que la trata. Hace solamente unos días im diario sueco le encontró un novio un tal Mattias A ÍVotzig. Esa noticia que dio a vuelta al mundo hizo sonreír a la beUa princesa: Ese joven no es su novio sino uno más de la larga lista de suspirantes y admiradores que Madde tiene constantemente a sus pies. Dulce, -espontánea y deportista, la hija más pequeña de los Reyes de Suecia, prototipo de la belleza escandinava, jamás sale sola y ha logrado hasta ahora, en la medida de lo que x i g e su posición, vivir su propia vida sin devaneos amorosos. Hoy su mayor preocupación es decidir si este otoño estudiará Arte en Florencia o si, por el contrario, debe mejorar su inglés en la tierra de Shakespeare o en los Estados Unidos, ima decisión que depende de lo que me aconseje papá H